18.4.08

Aquí, esta vez, todo va más lento. Tengo dos horarios: uno, el de la computadora, que veo todo el tiempo para estar donde no estoy; el otro, el de aquí, que transcurre lento, tortuosamente lento.

Anoche, al cruzar la puerta de cristal, la ciudad me enfrentó, me dijo: Ya estás aquí, lo que tanto habías deseado ya está aquí, Aquí: la ciudad y Él. Y yo no acabo de llegar.

Él, que siempre será Él, allí, a mi lado, sin poderle decir nada más que con la mirada. Me dejó a las puertas del hotel y se fue.

Y yo no acabo de llegar, no salgo a la ciudad, los horarios me confunden, los minutos se aletargan y Él no está aquí.

*

Hey, jude, dont be afraid... cantan en este momento los Beatles.

26.3.08

[Lista estricta de libros]

Muy depurada y estricta y para que vean que no soy monotemático:

Los mil un años de la lengua española, de Antonio Alatorre
El sueño erótico en la poesía española de los siglos de oro, de Antonio Alatorre
Ensayos de crítica literaria, de Antonio Alatorre
El brujo de Autlán, de Antonio Alatorre
Fiori di sonetti/ Flores de sonetos, de Antonio Alatorre
Don Quijote de la Mancha, Miguel de Cervantes
Otelo, de Shakespeare
Sonetos, de Shakespeare
Primero sueño, de sor Juana Inés de la Cruz
El águila y la serpiente, de Martín Luis Guzmán
El guardador de rebaños, de Fernando Pessoa/ Alberto Caeiro
Juan de Mairena, de Antonio Machado
Muerte sin fin, de José Gorostiza
Nostalgia de la muerte, de Xavier Villaurrutia
Sindbad el varado, de Gilberto Owen
Sátira, de Salvador Novo
La estatua de sal, de Salvador Novo
La realidad y el deseo, de Luis Cernuda
Ernesto, de Umberto Saba
Tiresias, de Marcel Johandeau
Paradiso, de José Lezama Lima
Ficciones, de Jorge Luis Borges
Otras inquicisiones, de Jorge Luis Borges
Querelle, de Jean Genet
El diario del ladrón, de Jean Genet
Complete poems, de W.H. Auden
Libertad bajo palabra, de Octavio Paz
El mundo alucinante, una novela de aventuras, de Reinaldo Arenas
Lo demás es silencio, de Tito Monterroso
Obras completas y otros cuentos, de Tito Monterroso
Los excluidos, de Elfriede Jelinek
Esperando a los bárbaros, J.M. Coetzee
La ciudad y los perros, Mario Vargas Llosa
Conversación en La Catedral, Mario Vargas Llosa
El pez en el agua, de Mario Vargas Llosa
Mientras Inglaterra duerme, de David Leavitt
Arkansas, de David Leavitt
Habitación en Roma, de Jorge Eduardo Eielson
Memorial de Isla negra, de Pablo Neruda
El último lector, de Ricardo Piglia
El último lector, de David Toscana
Pastor y Ninfa, de José Joaquín Blanco
En jirones, Luis Zapata
Contra la interpretación, de Susan Sontag
El erotismo, de George Bataille
Tumba de la ficción, de Christian Salmon
Las personas del verbo, de Jaime Gil de Biedma
Nada, nadie, las voces del temblor, de Elena Poniatowska
La virgen de los sicarios, de Fernando Vallejo
El desbarrancadero, de Fernando Vallejo
El río del tiempo, de Fernando Vallejo
Loco afán, de Pedro Lemebel
Los anillos de Saturno, de W.G. Sebald

14.3.08

¡Abur!

Para irnos de vacaciones de Semana Santa, aquí les dejo a la chingonsísima Isabella Rosellini en una de sus más magistrales actuaciones en una de las mejores pelis de David Lynch. ¡Abur!





Si alguien tiene la rola completa, plis a mi mail, se lo agradeceré harto.

11.3.08

[Qué Báaaarbara la Colio]


Ora resulta que el Fondo de Cultura Económica, que dirige una gánster elbista, pretende distribuir los libros mexicanos a través de sus filiales, ¡pero si no puede ni con los suyos! Vaya pretención. Recuerdo que Luis me dijo, hace poco más de un año, que en la librería del FCE en Madrid sólo se encontraban unos cuantos títulos del acervo editorial y que a veces llegaban un par de ejemplares de las novedades, y eso muy de vez en cuando; además, que la librería era del tamaño de una casita de interés social. Quizá puede pretextarse que está de por medio el océano Atlántico, pero la verdad es que tampoco creo que las librerías del Fondo en Venezuela o Argentina o Colombia --recién inaugurada--, sean como nuestro mall de los libros, también mal llamada librería Rosario Castellanos.

Pasando a otras cosas más, mucho más agradables: me llegó esta invitación y ayer me lancé a ver la obra Pequeñas certezas, de Bárbara Colio, en el Helénico. Fui con EI que es teatrero a más no poder, por eso lo invité, yo que no soy tan adepto a ese arte, en fin... que nos encantó. La obra es perfecta, sencillamente, redondita y con mucho, mucho humor negro, tanto que te cagas porque te cagas, tío! Bárbara estaba sentada delante de nosotros y al finalizar no pude contenerme y la felicité, la abracé y le dije que sabía de dónde venía esa obra, en qué caso estaba inspirada: en el de la desaparición de Noé Carillo Martínez.

No se la pueden perder, tan sencillo como eso.

6.3.08

[Otra vez en Nexos]


Ahora una reseña mía sobre Prisión perpertua ,de Ricardo Piglia, aparece en la edición de marzo de 2008 de la revista Nexos.

19.2.08

Confesión forzada

Como no puedo abandonarme a la nostalgia en horas de oficina, como en el restaurante y en el autobús se reirían de mi carota triste; en virtud de que los programas de TV están peores cada día y carezco de otra afición en que gastar las primeras horas de la noche: añadiendo a lo anterior que no es el mío un cuerpazo de galán y que mis éxitos amorosos no suelen ser masivos ni instantáneos, vengo a confesarte que en estos momento me gana la añoranza y que daría la luna por volver a verte.

-José Joaquín Blanco.

13.2.08

[Luis Zapata en la UNAM]

Quimera invita a la presentación de la nueva novela de Luis Zapata: La historia de siempre

Presentan:
Nicolás Ruiz
Guilahem Dezeuze
Reyna Barrera
Michael Schuessler
Sergio Téllez-Pon
y el autor.

Modera: Tatiana Sule

Viernes 15 de febrero, 18 hrs.
Salón de actos, Facultad de Filosofía y Letras, UNAM.



11.2.08

Espero. Mientras espero en mi propia oficina para avanzar en los pendientes tomo un altero de revistas que están aquí desde hace tiempo (he visto como nuestras visitas las toman y las hojean mientras esperan: ahora también yo espero así que me dedico a hojearlas). Me encuentro con: revistas de modas, revistas del corazón, revistas de chismes, revistas de sociales y, finalemente, revistas porno ¡para hombres! Es decir, de mujeres para hombres, no de hombres para hombres que sería lo habitual en un lugar como este donde prácticamente todos no prácticamos la cópula con las hijas de Eva.

En fin, que en una Play Boy me encuentro con una entrevista de una mujer llamada Mónica Maristáin a otra mujer, dizque escritora, llamada Carmen Boullosa. No la leo toda, desde luego, la conversación me parece tontísima, la entrevista, las respuestas, pero llama mi atención que cuando Maristáin (quien ya se echó otra joyita en otra Play Boy, con un tal dizque erúdito llamado Nicolás Alvarado) le pregunta sobre cómo conoció a Roberto Bolaño, Boullosa se regodea y dice que ellos, en esa época querían se poetas, hacían todo por ser poetas y por eso iba con Tomás Elodia... ¿y quién era ese señor? No lo sé, y estoy seguro de que Maristáin tampoco lo sabe, y mucho menos Boullosa que lo nombró. ¿Será acaso Tomás Eloy Martínez o Tomás Segovia? Cuando eso sucede, es que ni quién hizo la entrevista y la trancribió supo de qué hablaban y mucho menos se tomó la molestia en investigar quién era para dar más datos al posible e hipócrita lector.

Y mientras sigo esperando, la polémica sobre el premio Aguascalientes de poesía se desata y la del Diccionario crítico de Domínguez Michael entra en estado crítico.

5.2.08

[Una escena surrealista]

Ya no sé, o no lo recuerdo bien, o, en todo caso, es una auténtica escena surrealista, el chiste es que las dos escenas se me cruzan: de las pocas veces que vi a Tito Monterroso, uno de los escritores que más admiro aunque muy secretamente, fue saliendo del cajero del Banamex de Miguel Ángel de Quevedo, lo saludé, claro, sin poder sostener una conversación porque la timidez me gana con las personas que admiro y no puedo hilar dos ideas, y si lo hago, acabo escupiendo una cosa totalmente distinta de la que pensaba. Luego, ya no sé si alguna vez también me crucé con Leonora Carrington saliendo del cajero de un banco, en cambio sí recuerdo y estoy seguro de haberla visto una vez caminando sola por la colonia Roma (¿estaba comiendo con Pável cuándo la vimos?) y otra con su hija saliendo del Superama de la calle Michoacán. Pero las escenas se me agolpan y se me cruzan en la cabeza y no estoy cierto de haberme encontrado con Leonora Carrington saliendo de un cajero, lo cual, ciertamente, sería lo más surrealista que me haya pasado en mi vida.

27.1.08

Este es como nuestro Studio 54, sólo que sin la Andy Warhol... pero para qué la queremos si estamos nosotros.

El Mario anoche durante nuestra primera ida Patrick Miller, un antrazo harto diverso y kitsch.

Y andan por el DF, no pueden dejar de visitar este lugar de la Roma.

21.1.08

Pasado

Los recuerdos, estas sombras tan largas
de nuestro breve cuerpo;
este arrastramiento de muerte
que dejamos mientras vivimos,
los lúgubres y durables recuerdos,
helos aquí de nuevo:
melancólicos y mudos,
fantasmas agitados por un viento fúnebre.
Y ya no eres más que un recuerdo.
Estás clavada en mi memoria.
Ahora sí puedo decir
que eres mía
y que algo sucedió entre nosotros
irrevocablemente.
¡Todo acabó tan rápido!
Precipitado y leve
nos alcanzó el tiempo.
De instantes fugitivos urdí una historia
enmarañada y triste.
Debimos saber que el amor
quema la vida y hace volar el tiempo.


-Vincenzo Cardarelli
(Traducción de Guillermo Fernández)

*


Otra vez la misma sensación: despertar y no saber qué hora de qué día es y no tener ánimos para hacer nada, ni siquiera poner un pie fuera de la cama.


19.1.08

Sería bueno morirse de amor,
pudrirse deveras sin remedio,
meterse al culo tibio de la muerte,
derrumbarse,
repartir nuestra flor entre los deudos,

acostarse a esperar esa muerte
sin barbitúricos y sin navajas,
sin nada más que las ganas.

Sería bueno morirse de amor,
enredarse entre las sábanas como un taco,
sudar y sudar hasta que el otro
decida morirse de culpa,

para no estar aquí, junto al teléfono,
dando vueltas al aire del día
con los puños apretados en balde.

-Juan Carlos Bautista, Lenguas en erección (Quimera, 2007)

18.1.08

Para JJB

A mediados de la década de 1960, dado que se encuentra en la quiebra total, la diva alemana del cine jolivudense, Marlene Dietrich, acepta hacer unos conciertos en Las Vegas. Tal como años antes los había dado frente a los soldados estadounidenses que luchaban contra las tropas alemanas durante la Segunda Guerra Mundial. El concierto del 12 de diciembre de 1964 en The Queen´s Theatre fue grabado y hace poco puesto en circulación en Alemania sencillamente bajo el nombre de Marlene Dietrich (H+L Verlag, 2000). Sin embargo, el concierto plasmado en este disco muestra otro temperamento de la diva. No la bravura, la fortaleza, la valentía con la que interpretaba las mismas canciones para levantar la moral a las tropas en el frente de guerra, sino, según el testimonio de su amiga Rosemary Clooney en el documental sobre la vida de la Dietrich, Her own song, había tristeza, nostalgia y principalmente rabia con la vida. Con esa rabia desgarradora interpretó “Falling in love again”, “Marie” y “Lili Marlene” y por eso el disco es, sin duda, una obra maestra.

*

Este es el video de esta grabación de la que hablo:


17.1.08

Vengo a estarme de luto por aquellos
Que han muerto a desabasto,
Por los que, rútilos o famélicos,
Procurando saciar su corazón o su hambre,
Cayeron en la trampa,
Eran flores de arena, papirolas,
Artificios de bubble gum, almas de azogue,
Veletas de discotheque, aleteos, dispendio
Pero eran también un alma, una palabra,
Un esqueleto de pan y sal,
Con rincones amables
Como el tuyo o el mío, compañero.

-Abigael Bohorquez

4.1.08

La caza de elefantes. Si la literatura no existiera esta sociedad no se molestaría en inventarla. Se inventarían las cátedras de literatura y las páginas de crítica de los periódicos y las editoriales y los cocktails literarios y las revistas de cultura y las becas de investigación, pero no la práctica arcaica, precaria, antieconómica que sostiene la estructura.
La situación actual de la literatura se sintetizaba, según Stece, en una opinión de Roman Jakobson. Cuando lo consultaron para darle un puesto de profesor en Harvard a Vladimir Nabokov, dijo: "Señores, respeto el talento literario del señor Nabokov, ¿pero a quién se le ocurre invitar a un elefante a dictar clases de zoología?"
La estúpida y siniestra concepción de Jakobson es la expresión sincera de la conciencia de gran crítico y gran lingüista y gran profesor que supone que cualquiera está más capacitado para hablar del arte de la prosa que el mayor novelista de este siglo. La autoridad de Jakobson le permite enunciar lo que todos sus colegas piensan y no se animan a decir. Se trata de una reivindicación gremial: los escritores no deben hablar de literatura para no quitarles el trabajo a los críticos y a los profesores.

De Prisión perpetua (Anagrama, 2006). Claro, de Ricardo Piglia.

*

Quizá no hubo mayor placer en 2007 que iniciar y terminar el año leyendo dos libros de Piglia: La invación en enero, y este diciembre Prisión perpetua.

*

Yo por eso mejor me alejo de la academia, y la aborrezco y la escupo desde mi torre de marfil.

30.12.07

Buscando tu calor
he bajado a las cloacas
y las ratas me dieron su amor.
Amor de ratas, amor de cloacas,
amor de alcantarilla, amor de basurero.
¡Lo hago todo por dinero!

Almodóvar y McNamara en Laberinto de pasiones (1982)

*

"Siempre faltó algo", dice Vicenzo Cardarelli en su poema "Amistad".

*

Llega un momento en el que el sujeto amoroso, dice Barthes, cree y encuentra referencias a su discurso amoroso en todas hasta las más nimias, tontas y absurdas manifestaciones. Como a mí me pasa con la canción de Almodóvar y McNamara.

*

¡Abur al 2007!

17.12.07

[Tú sabes que sé...]

XVI


Tú sabes que sé, mi señor, y sabes
que me aproximo más para gozarte,
y sabes que sé que sabes quién soy:
¿a qué pues más retardo en saludarte?
Si verdad es la esperanza que me da,
y verdad mi gran deseo concedido,
el muro rómpase alzado entre los dos,
que son más fuertes los daños ocultos.
Si sólo amo de ti, mi señor querido,
lo que de ti más amas, no te enojes,
si un espíritu del otro se enamora.
Lo que en tu bella faz aprendo y busco,
mal lo comprende el ingenio humano:
Quién saberlo quiera, ha de morir entonces.

-Miguel Ángel Buonarroti

14.12.07

[Segunda venta nocturna de ediciones independientes]

[Téllez-Pon en Nexos y Luvina]


Mi cuento "Un asterisco peligroso" aparece en la edición de diciembre de la revista Nexos.

*


Mi conversación con mi adoradérrimo Fernando Vallejo, "El novelista contra la novela" aparece en el número 49 de Luvina, revista de literatura de la UdG.

Las dos se encuentran en el desmadre que seguramente es el revistero de su Sanborn's más cercano.

11.12.07

[Guadalajara: FIL y luego Björk]

Varias personas me piden que escriba sobre mi viaje a Guadalajara, pero ¡no tengo tiempo! Brevemente, entonces:

La FIL muy bien, como siempre, aunque esta vez yo la noté un poco apagadona, como que las grandes figuras esta vez no lucieron y eso desanimó un poco: no fue, por ejemplo, José Saramago, Del Paso sólo fue a recoger su premio y de allí al hospital, de regreso, y Mutis hizo idem y quién sabe dónde se metió, lo mismo que García Márquez. Entonces tuvimos que conformarnos con las ínclitas presencias de Angeles Mastreta, la autora de El cuento número trece, Brozo, Ana Colchero y Kate del Castillo. Eso para el vulgo, circo para que se entretengan. Yo no me perdí a Rubem Fonseca, que estuvo genial en su encuentro con los lectores: los obligó a leer, por ejemplo, a Pessoa, "pero para mañana, mañana mismo lo quiero leído", nos decía. Una delicia. ¡Qué weba Pitol! Ya no habla el viejito, no sé por qué lo obligan a ir. Geniales las mesas sobre literatura y sexo o sexo y literatura. Toño Ortuño ya es un figurón de la feria, andaba en todas las mesas. Lástima que no me quedé a la presentación de su novela, finalista del premio Herralde.

Eso sí, me perdí los cócteles que ya dan weba. Si la Feria es una pasarela de divas encubiertas en escritrices no se pueden imaginar lo que son los cócteles: el de Alfaguara, el de Tusquets, el de Planeta, el de Random House. Por fortuna los evité y sólo fui al de Babelia donde, como escribe José Israel Carranza, vimos cómo Volpi buscaba con quien platicar y, nada más, ni nada menos, que el cuñado de Felipe Calderón, Juan Ignacio Zavala quien --y de esto ya no se percató Israel-- le dio una propinota al mesero. Además, claro, muy rara su presencia en ese evento. Luego, ya sólo fui a la Mutualista a la fiesta de prensa donde amenizaron unos travestis colombianos, los organizadores amenazaron con que los travestis serían presentados por Monsiváis, pero no fue así, él no se presentó porque, claro, hubiera tenido que presentarse a sí mismo.

Lo que no me gustó esta vez de la FIL son dos cosas: tienen un programa que se llama "Los lectores presentan..." que es un fiasco total, la mecánica es la siguiente: se eligen a unos lectores para que presenten un libro en las tantas presentaciones que hay en el Centro de Negocios, y ya. Esos lectores se presentan el día del evento y hablan, ¿y de qué hablan? De puras sandeces. No dicen nada interesante sobre la obra ni sobre el autor ni nada. Si de por sí las presentaciones son horripilantes ahora imagínense con esos desconocidos y nada ilustrados. Espero que no se repita, si no pregúntenle al mismísimo premio Alfaguara de novela cómo le fue con sus lectores que presentaron Mira si yo te querré.

La otra es que se sacaron de la manga un programa que se llamó Libros para Tabasco. De última hora mandaron un boletín de prensa en el que decían que instalarían un recipiente para que la gente donara libros para los damnificados de Tabasco, ¡semejante pendejada! ¡Ya parece que los damnificados de Tabasco se sentarían a leer un libro cuando tienen la apremiante angustia de saber qué van a hacer con sus casas y sus pertenencias! Coleridge no se equivocaba a este respecto. ¿Por qué mejor no donar esos libros a las bibliotecas que seguramente también se inundaron? ¿Acaso no habría que volver a equipar esas bibliotecas --que supongo había en el estado?

*

Luego Björk. ¡Qué ansiedad tenía! ¡Qué angustia! ¡Qué emoción! Cada vez que me llegaba un boletín de prensa me invadían esos sentimientos encontrados, y lo leía con avidez para saber qué iba a pasar con el concierto. Lo mismo pasó cuando fuimos a recoger mi acreditación de prensa a una zona de la ciudad alejada de dónde yo estaba. Salí nervioso, ansioso, emocionado, desesperado, en fin, todo.

Y el día llegó. Fui a encontrarme con Benito y Karim para saber cómo chingados nos íbamos a ir hasta El aguacate porque a Benito se le ocurrió quererlos comprar el último día y, obvio, ya no había. Así que ahora nos tendríamos que ir por nuestros propios medios. Ya hasta estábamos pensando en rentar un auto para irnos hasta el pueblo este. Pero por fortuna, cuando fuimos a preguntar si todavía habían boletos de camión para ir al Aguacate, el conductor nos dijo que nos subiéramos, que si ya teníamos boletos del concierto pues que nos subiéramos, que ya le pagaríamos en el trayecto. Y ni tardos ni perezosos nos trepamos al primer camión que salió a las 11:30 de la mañana. Luego de un coyotito, Benito y yo empezamos a platicar de tonteras y banalidades, quizá con la intención de ocultar nuestro nerviosismo, o al menos a lo que a mí respecta.

Llegamos a El agacate luego de un trayecto de hora y media. Ya los amigos de Benito, que habían llegado por la mañana directo del DF, nos esperaban formados en la cola que ¡ya se había formado! Se supone que abrirían las puertas del espacio a la 1, ya eran casi las dos y nada. Bueno, por fin abrieron. Yo fui a recoger mi boleto de acceso como correspondiente a prensa, aunque se supone que me iban a dar un brazalete como el que le dieron a todo el mundo, pero no. Pasamos la revisión y directo hasta el frente, en el costado derecho del escenario, a unos metros de donde estaría parada Björk.

La espera fue larga y tortuosa. Las horas pasaron lentísimamente, una cosa impresionante de lentitud. Caminé un poco por la zona del concierto. Había un par de miradores hacia la famoso Barranca. Regresé a mi lugar a ver a la gente, me di cuenta, o hasta entonces me cayó el veinte de que soy un vouyerista, me encanta ver las reacciones de la gente: había una pareja de chavos, gay, claro, que empezaron a discutir, guiado por mi reciente lectura de los Fragmentos de un discurso amoroso, y la larga y fructífera charla con Baudelio al respecto, hasta determiné quién de ellos dos era el amante y quien el amado. Sus actitudes los delataban. ¡Qué guapo era uno de ellos! ¡Qué rogón era el otro! Y sin embargo, se veía cuánto lo quería y por eso trataba de solucionar las cosas, era el que más hablaba; el más guapo, simplemente estaba harto, le gritaba, ya no quería seguir con esa martirio, lo que hubiera dado por no tener que pasar por esa escenita. En fin... ni aún así los minutos corrían más rápido.

Allí, apostados en la barrera, me dormí unos minutos, cuando desperté ya tenía encima a mucha gente. Benito me cubría, pero no pudo más y me pidió que ya me levantara porque tenía a la gente sobre sus espaldas. Apenas había oscurecido. Eran las 6 de la tarde. Faltaban poco más de 2 horas para que todo iniciara y la gente ya estaba ansiosa. Empecé a ponerme mucho más nervioso. Ya no podíamos salir a ningún lado. Había que apañar el lugar.

Todo empezó tarde. Empezamos a gritar miles de cosas: uuuleros! Ya son las 8! Y ni aun así nos pelaban. Empezó por fin Ratatat, con sus tamborazos ensordecedores. Del bolso de mi saco, tomé una servilleta, la hice jirones y empecé a repartirles a los que iban conmigo para que se hicieran unas bolitas y ponerlas en los oídos. Y es que estábamos frente a las bocinas. Todo mi cuerpo vibraba, desde mis tripas hasta mi piel. Y eso que uno del grupo se quejó del mal sonido. Por fin aquello terminó.

Una vibra rara empezó a expanderse. Algo estaba sucediendo. Empezaron a poner otra escenografía. Ya no se seguía el programa que nos había dado: Jay jay johanson, luego Ratatat y finalmente Björk --los demás eran lo de menos. Y claro, todos empezamos a gritar: ¡Björk! ¡Björk! ¡Björk! ¡Seguía ella! Una hora más de espera. Un amigo de Benito bromeó: no lo vuelvo a ser por nadie más, esta vieja es una cabrona, ha hecho de nosotros lo que ha querido. Y yo: ella una cabrona y nosotros unos fans pendejos, pues vaya dúo. Ciertamente por nadie más lo volvería a hacer: perder un día, un via crucis, estar en un lugar en el culo del diablo, frente a una barranca esperando que cantara Björk, no, no estoy dispuesto a volverlo a hacer.

Y sí, salió ella detrás de sus trompetistas a incendiar el lugar. Los medios, Mural y Público, al día siguiente calcularon entre 15 mil y 20 mil personas. Yo sólo sé que al mirar atrás a aquello no le veía fin. Todos nos desvivíamos por ella. Benito se quejó un poco de los apretujones. A mi me valía madre, no me importaba, sí sentía que me aplastaban pero estaba más entregado a verla y oirla que por lo que me pasaba a mi.

Así pasó el concierto, rapidísimo, una cosa impresionante. En un momento nos pidió qu eno la grabaramos más, no quería ver máquinas, dijo, si no seres humanos, y quería que disfrutáramos el concierto. Mis momentos de éxtasis fueron con Pagan Poetry, All is full of love y, claro, con Hyperballad, que fue la penúltima. Finalmente, claro, aquello estalló cuando regresó al escenario a cantar Declare independence

Claro, ya hay varios videos en Youtube de aquel día memorable. A veces uno se siente muy bien siendo parte de la historia con estos sucesos.

5.12.07

[Historiadores de los tiempos futuros]

Historiadores de los tiempos futuros,
Venid, os mostraré lo que se oculta bajo esta apariencia impasible, os confiaré lo que debéis decir de mí,
Publicad mi nombre y colgad mi retrato como el del amante más tierno,
El retrato del amigo, del amante, a quien su amigo, su amante, quería más,
Que no se enorgullecía de sus cantos, sino del insondable océano de amor que había en él y que prodigaba sin tasa,
Que emprendía solitarias caminatas pensando en sus queridos amigos, en sus amantes,
Que, pensativo, lejos de aquel a quien amaba, no podía dormir en toda la noche, desventurado,
Que conocía bien, demasiado bien, el temor de que el amado sintiera indiferencia por él,
Cuyos días más felices fueron lo que pasó en los campos, en los bosques, en las colinas, él y el otro caminando tomados de la mano alejados los dos de los otros hombres,
Que solía andar por las calles rodeando con el brazo el cuello del amigo, mientras el brazo de su amigo descansaba sobre él.

-Walt Whitman

26.11.07

[El novelista contra la novela]

"Fernando Vallejo: el novelista contra la novela", una charla que sostuve con don Fer, aparece en el número 49 de la revista Luvina de la UdG dedicada por entero a los Vientos Colombianos.

Léanla, no se la pueden perder -toda la revista, I mean.

*

Y sobre Juan Manuel Roca, en H/ojeadas.

*

Víctor E, Luis, Moisés, Bernardo, Víctor OP, Baudelio y Mónica: mil, mil gracias por escucharme y soportar mil y un veces la misma historia, la misma pendejada de siempre, el mismo azote, el mismo melodramón.

¡Ay, Barthes, por qué escribiste la Biblia del amor!

25.11.07

[HOY: El placer de la lectura]

El placer de la lectura de la FIL de Guadalajara

Piedad Bonnett (Colombia, 1951)

Presenta: Sergio Téllez-Pon

Domingo 25 de noviembre, 17:30 hrs.
Salón Elías Nandino del Centro de Negocios
Expo Guadalajara.

13.11.07

[¡Ayuda a Tabasco! (y de paso, al planeta)]

Me parece una gran mamonería y de gran hipocrecía todo lo de las filas de gentes llevando caritativamente insumos para los damnificados de Tabasco. Si realmente quisieran ayudar, deberían empezar por dejar de parir más chamacos, además de:

*No despercidiar el agua.
*No bañarse con agua muy caliente.
*Recoger las heces de sus mascotas, que éstas depositan en la vía pública.
*Reciclar papel, cartón, vidrio y aluminio.
*Dejar de utilizar el auto y trasladarse en transporte público.
*Volverse vegetarianos y dejar vivir a los animales en santa paz.

*

Ya está a la venta el número 13 de la Replicantosa, donde aparece una reseña mía sobre la novela Cuervos, de Daniel Krauze.

12.11.07

10.11.07

[Cernudiana II, y rulfiana]

Sálvame o condéname,
pero así no me dejes
seguir viviendo, y perderte.

*

Vine a Cuernavaca porque me dijeron que acá tomaría la mejor decisión (no la que está bien, si no la que es mejor).

*

Si estuviera aquí, a mi lado, se lo diría una vez más, y otra más: que su entusiasmo me fascina, que su inteligencia me asombra, que su juventud me reaviva, que su madurez me templa, que su mundo me tiene encantado, que actitud ante la vida me hace volver a creer en vivir, que su compañía me hace sentir otro, que sus bromas son mi frenesí, que su sudor es mi fetiche. Que lo quiero mucho y que no quiero perderlo.

5.11.07

[Allá nos vemos]

Después de la FIL de Guadalajara, una semana más soportando en ese ranchote con tal de ver a Bjork, of course, ya tengo mi acreditación. ¡Yujú! (Sólo por estos pequeños goces vale la pena vivir.)

Y ahora, mi rola favorita de esta mujer:




*

Felicitaciones públicas a Rotuño por ser finalista del premio Herralde de novela de editorial Anagrama.

Si vivo, te prometo leerla, Toño. Si no, al menos festejemos en el Veracruz o de perdida en la Mutualista.

31.10.07

[Algo sobre la WPP]

Iba a hablar largo y tendido sobre la World Press Photo, que estuvo este mes en el Franz Mayer, y que casi se me va porque no me había percatado que ya era tiempo de que llegara a nuestra ciudad. Pero bueno, no hay tiempo para escribir todo mi choro. Sólo diré un par de cosas.

1) Que aunque es una de mis exposiciones favoritas y más esperadas, ya estoy curado en salud: ya no me espanta, ya no me sorprende, ya no me indigna. Porque si bien es una exposición de fotoperiodismo que registra los desastres de la humanidad (empezando por el bombardeo de el estado sionista de Israel, ¡maldito! ¡viva Palestina!, a Líbano), es la misma miseria humana la que ya no me sorprende. Devastaciones, incendios, saqueos, torturas, corrupción, egolatrías, hambrunas y un sin fin de minucias de las que sólo la humanidad es capaz. La mejor parte es la que ofrece la naturaleza: en apenas unas cuantas fotografías--no más de diez--queda claro que el espectáculo de Natura es infinito y siempre sorpresivo (si no, vean la foto del lobo marino que mata a pingüinos para ofrecérselos al fotógrafo que capturaba la escena, y qué decir de los icebergs azules con una marcha de pingüinos y...)

y 2) ya no sé qué era. Da igual.

Si se la perdieron, ni modo.

*

Me siento como un adolescente de 15 años que se enamora por primera vez, con esa misma euforia, con esa misma inocencia.

*

Él es todo lo que Yo no puedo ser.

24.10.07

[Publicar por publicar]

Aunque hace un tiempo me ilusionaba mucho tener un librito mío, escrito y editado por mí, esa idea, creo, se fue extinguiendo con los múltiples compromisos, y aunque no he descartado que ese día llegará, lo cierto es que no es apremiante y puede ser cualquier día del tiempo, incluso si yo ya no vivo para verlo.

Es así como hace un tiempo me pidieron un libro para una editorial española, dije que sí pero que primero tenía que terminarlo. Luego, el editor se fue de esa editorial y fundó su sello y volvió a invitarme, y volví a decirle que sí pero que el libro no estaba terminado, de hecho, sigue sin ser finalizado. De eso hace ya dos años.

Recién volvieron a pedirme otro libro para una editorial del estado y volví de denegar la invitación por la simple y sencilla razón de que ¡no tengo nada terminado! Todo por estar escribiendo reseñas, columnas y por leer mucho --lo que más me gusta del caso-- no he podido darme tiempo de terminar al menos una cosa de las tantas que tengo allí guardadas en el disco duro de mi compu. Y esos dos episodios me han hecho sentir bien porque, a diferencia de otros (¡de muchos!, debería decir), esos otros que seguramente hubieran sacado el manuscrito del brazo y en ese instante, yo pude y debí decir no. No. (Algo de lo que me acusaba un Anónimo en el blog de las afinidades electivas es que tenía una gran currículum pero no un solo libro, a lo cual no le encuentro lógica alguna, ¿debería publicar cualquier porquería con tal de tener un libro? ¡Jamás!)

Pero ahora no pude decir que no, porque prácticamente me sentí amenazado (sí, tía, aunque lo leas): amenazado, intimidado, cuasi obligado. Y la verdad es que está bien, porque también otras personas tienen que ejercer presión para que uno concluya con esos trabajos. Y además porque la propuesta es muy generosa, muy tentadora y porque prácticamente tallerearé el libraco que vaya a publicar.

Ahora el problemas es ese, porque no me decido: mi novela histórica, obvio, requiere de mucha investigación y de mucho trabajo, cosa que es casi un lujo y que no me puedo dar. La nueva noveleta empezó como un divertimento, pero me va gustando, además porque, como me dijo mi madre literaria caminando por la Zona Rosa, uno debe concluir las cosas aunque no le gusten, sólo por el simple hecho de terminarlas y cerrar eso. Así que bueno, sigo escribiendo, dos cuartilas diarias, de lunes a viernes, y revisar lo escrito el fin de semana. A ese paso llegaré pronto a las 90 páginas previstas. Esta idea me gusta más, pero... ¡preferiría el libro de ensayos! El ensayo es mi género favorito (¿o la poesía? ¡ay qué dilema!) o al menos donde me siento más cómodo, más libre, más yo (sí, peleonero, visceral, donde puedo decir lo que se me antoje la gana aunque a muchos les molesten mis opiniones--tanto les molesta que siguen viniendo a mi blog a leer mis cosas: no es necesario, neta, váyanse a vivir su vida hipocritona y déjenme en paz--, y eso que nunca he dicho cosas en su contra, así que no sé de qué se quejan. Alguno que otro sabrá a qué me refiero, o no Juan?). ¿Y entonces por qué no el de poesía? No, el de poesía no puede ser, ese lo tengo que trabajar lento, a mi ritmo, en mi intimidad. Creo que ese sí no.

En fin, ahora el dilema está en qué género publicar. Debo pensar más. Seguiré consultando con la almohada. Al menos me entusiasma la idea, y más, que lo trabajaré con mi tía literaria, ¡qué honor y que orgullo!

19.10.07

[Stellet Licht]



Ayer vi Stellet Licht/Luz silenciosa, de Carlos Reygadas. La verdad es que toda la semana estuvo muy nervioso de saber que la vería en una función especial en la que terminada la cinta podríamos charlar con su creador. Y no sé por qué. Quizá también es que estaba ansioso por ver la peli que sabía, era un orgasmo múltiple.

Luego de quedar con C., que llegó tarde, corrimos a la Cineteca. La peli había iniciado y, a diferencia de otras veces, en las que soy muy exigente para sentarme en el lugar correcto para verla y apreciarla en todo su esplendor, ahora escogí el primer lugar que estuviera libre con tal de verla ya.

¿Qué puedo decir? Me encantó, me fascinó, es de una belleza sublime. J., esta misma semana me decía algo en contra de Reygadas, yo le dije que sabía muy bien que Reygadas no era cineasta, no de profesión, al menos, pero sí de vocación, pero que sólo me conformaba con ver sus películas, nunca había leido una entrevista con él en la que, según J., hacía alarde de sus logros, de negar sus influencias, etc... Hoy, contrario a eso, leí la entrevista que Fernanda Solórzano le hizo a Reygadas en Letras Libres. Es una entrevista interesante en la que Reygadas confirma sus ideas fijas con respecto al cine (desdeña, por ejemplo, nada más ni nada menos que a ¡Hitchcock!), por lo demás, coincido totalmente con él. Anoche, luego de la función, ante los comentarios y las preguntas, dijo algo parecido: siempre trabajara con personas que no sean actores porque él quiere que las personas transmitan los sentimientos de personas y no de personajes.

Otra cosa que le recriminan, es que dejó los diálogos en Plautdiestsch, la lengua de los menonitas, para luego subtitularla y eso lo han tomado como un gesto de mamonería. No me lo parece. Simplemente, creo, es algo que debió mantener para que la historia tuviera más credibilidad, fuera más verosímil. Si estuviera hablada en español, que la mayoría de los menonitas no habla, sonaría falsa. Yo le confesé mi admiración, me declaré públicamente su fan y gracias a ello, al final, una de las chicas de la distribuidora, supongo, me dio un póster, que luego Reygadas me firmó.

Muchos le recriminaron sus escenas tan largas, sus tomas de contemplación ¡cómo se atrevían! Me puse furioso, es como si a un novelista le preguntaran por qué utiliza estos recursos narrativos y que acabara contando la historia de su libro. ¡Qué cosa tan más tonta! La toma, luego de que los niños están chapuseando en el ojo de agua, que se posa sobre una flor violeta, hasta acercársele lo suficiente, es de una belleza orgiástica, lo mismo cuando padre e hijo salen del establo, a la nieve, la cámara da un paso adelante y torna hasta volverlos a meter a cuadro, y así con el inicio y con el final, majestuosos, ejemplares, sublimes.

Reygadas es de los pocos grandes creadores jóvenes del cine mexicano actual, al lado de Vargas y Julián Hernández.

No se pueden perder Stellet licht/Luz silenciosa, yo la veré todas las veces que pueda mientras esté en cartelera.

18.10.07

[Yo no sé porque espero en vano tu amor]



*

Ya me estoy hartando de sus caprichos.

15.10.07

Inviteichón. Doble función

Anodis.com a través de su división editorial, Quimera ediciones ,
Producciones Caimito y Corporativo Cabaretito
tienen el gusto de invitarle a la


Doble función de Luis Zapata:


estreno del documental
Angélica María frente al mar
(Dir. José Dimayuga y Luis Zapata, 2007)


con la presencia de la primera actriz

Angélica María



y presentación de la novela
La historia de siempre
(Quimera, 2007)

presentan:
Michael K. Schuessler
Sergio Téllez-Pon
y el autor.

Maestro de ceremonias: Tito Vasconcelos.

Martes 16 de octubre, 20 hrs.
Contempo cinema,
Londres 161, 1er. Piso, Zona Rosa.

12.10.07

[El Nobel de literatura]

A estas alturas ya todo mundo sabe que Doris Lessing es la ganadora del Premio Nobel de Literatura 2007. Me entero de todo por el blog de Iván Thays que, para quienes no tenemos mucho tiempo para leer todo, hace las veces de un resumen ejecutivo de todo lo que sucede en el ambientillo literario de todo el mundo.

Así que no abundaré mucho, sólo diré un par de cosas que llaman mi atención: para empezar, la gran expectación que año tras año suscita el premio, esto ha llegado a un grado tal que es realmente impresionante pues emula más a una campaña mercadológica de un producto muy ansiado y esperado que a un premio literario (tomando en cuenta que la literatura, según se dice y se repite, nunca interesa a más de un puñado). Lamento que el propio Thays caiga en este juego tan insultante.

Luego, ¿por qué tanto escándalo por el Nobel de Literatura? ¿Por qué ese afán por presumir "lo dije yo primero" o "yo le atiné"? Esto último es totalmente impredecible, nadie puede asegurar nada, nadie tiene certezas de nada. Finalmente, como lo dice la propia Lessing, ella que ha ganado todos los premios habidos y por haber en Europa, este es "el premio más glamouroso, porque todo el mundo lo conoce, pero esto no quiere decir que sea el mejor".

En las declaraciones que Thays pepena, hay un par que llaman mi atención porque se dirigen directamente contra Elfriede Jelinek, al decir que ella desprestigió el premio y que ahora empieza su reivindicación premiando a grandes con grandes obras. Nada más falso y estúpido. Si se otorgó un premio por entero político a Orham Pamuk, ¿por qué no, y por la misma razón a Jelinek? Pero no sólo por eso, la de Jelinek es una literatura apabullante, enteramente humana, de un lenguaje devastador, riquísima ideológica, lingüística y literariamente. Jelinek le dio un prestigio a un premio que ha premiado a bodrios como Jacinto Benavente, Camilo José Cela, Octavio Paz o Gao Xingjian. Sólo Jelinek, y acaso Susan Sontag, son tan valientes para decir lo que nadie dice en estos tiempos de hipocrecia y de todo lo políticamente correcto. (Léase, si no, ese libro genial, maravilloso y shokeante llamado Bambilandia.)

Otra cosa que reclaman es la falta de mujeres premiadas con el Nobel. Recuerdo a Eve Gil haciendo su recuento de mujeres y, si mal no recuerdo, contando a Lessing, llegan a 10. Esto es igual de absurdo como pensar que el Nobel debe fluctuar por regiones o por lenguas, que si este año lo ganó un asiático en lengua portuguesa el próximo deba ganarlo un colombiano en lengua alemana, o que ya van dos seguidos en inglés (Pinter y ahora Lessing) y que por eso ya no se lo pueden dar a Roth quien, sin embargo, lo merece porque USA lleva 12 años sin recibirlo.

Pero quizá la más absurda de las declaraciones, la más tonta e inverrosímil, sin duda, es la de Harold Bloom, ¡faltaba más! Dice que fue una decisión "pure political correctness"... ¡lo dice él que es el padre del conservadurismo en la crítica! ¡la crítica canónica objetando lo que es políticamente correcto! ¡Qué bárbaro!, esta vez no se midió.

Finalmente, bajo este ambiente de efervensencia por el Nobel, apareció el número de octubre de Letr[in]as Libres dedicado por entero a Vargas Llosa, ¿en verdad creían que iba a ganar el Nobel? (Si no, de qué otra manera justifican el número monográfico).

Bueno, las feminazis estarán felices con Doris Lessing como premio Nobel de Literatura 2007.

6.10.07

Primer día de rodaje

Han llegado los actores, inicio segundo día de rodaje, luego les cuento del primer día.

4.10.07

[Última mesa de "Editores de alto riesgo"]

Ciclo Editores de alto riesgo
dentro de los Jueves literarios de la Casa Refugio
Participan:
Marcial Fernández, Ficticia
Santiago Matías, Bonobos
Luigi Amara, La Tumbona
Édgar Krauss, Revista K
Modera: Sergio Téllez-Pon
Jueves 3 de octubre, 19 hrs.
Casa Refugio Citlaltépetl
Citlaltépetl 25, Condesa.

26.9.07

[Editores de alto riesgo]

Ciclo Editores de Alto Riesgo
dentro de los Jueves Literarios de la Casa Refugio Citlaltépetl

Participan:
Gato Negro, Pável Granados
Quimera ediciones, Sergio Téllez-Pon
Textofilia, Alfredo Núñez

Jueves 27 de septiembre, 19 hrs.
Casa Refugio Citlaltépetl
Citlaltépetl 25, Condesa.
Entrada libre

*

A partir del martes 2 de octubre Anodis radio se transmitirá en vivo de 1 a 3 p.m., a través de www.eradio.com.mx, con retransmisiones los martes a las 22 p.m. y los domingos a las 12 del día.

También pueden descargar los programas anteriores u oirlos directamente desde nuestro podcast:
www.poderato.com/anodis donde nos pueden dejar sus comentarios que leeremos al aire.

*

El excelso poeta Juan Carlos Bautista, muy bien conocido en los bajos fondos de los mayates, ya tiene blog. Chékenlo en mis links. ¡Bienvenido!

19.9.07

[Téllez-Pon es una puta del mundo]

Aunque nací en la Ciudad de México-Tenochtitlan (me caga que le llamen D.F.), no me siento chilango, mi corazón y mi mente están en muchos lados, y he adoptado algunos rasgos de actitud y lenguaje, principalmente, de algunos de esos lugares. Muchas personas en La Habana varias veces me dijeron que yo podría pasar por "habanerito", y eso me enorgulleció mucho.

Pues bien, recuerdo que al encuentro de escritores jóvenes del norte de México, tuve que ir como tijuanense para poder asistir. Eso causó cierto revuelo por aquella ciudad por adquirir una nacionalidad que no tenía, así que después del encuentro bromeamos que para el siguiente sería "Miss Zacatecas", al fin y al cabo que también era del norte y así no tendría problemas para volver a ir a Monterrey (aunque después fui excluido por sus organizadores).

Luego, en una revista de Yucatán donde publicaron unos versitos míos, en la ficha correspondiente a mi obrita le pusieron que yo había nacido en Guadalajara, lo que, debo ser honesto, no me agradó mucho porque esa ciudad no está cerca de mi corazón (salvo por un par de queridos amigos). Y en mayo pasado, en el programa de mano del Encuentro de poesía "Horas de junio" de Hermosillo, pusieron que yo iba como parte de la delegación de Nuevo León.
En fin, que he pasado a convertirme, con orgullo, debo decirlo, en una puta del mundo. Y me gusta. Ahora, Luis Zapata dice que soy guerrerense--como él--porque una ala de mi famila, por parte de madre, es del puerto de Acapulco, que dicho sea de paso, no conozco. Así que no deberá sorprenderme si pronto me veo nacido en algún lugar de la sierra o la costa guerrerense.

18.9.07

[Editores de alto riesgo]

Ciclo: "Editores de alto riesgo"
Dentro de los Jueves Literarios de la Casa Refugio Citlaltépetl

Participan:
Roberto Rébora, Taller Ditoria
Rocío Cerón, El billar de Lucrecia
Margarita Valencia, Centaurea Nigra ediciones (España)

Modera: Sergio Téllez-Pon

Jueves 20 de septiembre, 19 hrs.
Casa Refugio Ciltlaltépetl
Citlaltépetl 25, Condesa.

17.9.07

[Téllez-Pon cineasta]

Recuerdo que la primera vez que publiqué, debajo de mi texto pusieron que yo era "periodista cultural". No me enojé ni indigné ni nada, sólo me sacó de onda. Pero después, cuando eso se mantuvo por varios números, esa descripción me sonaba un poco mamona y usurpadora. Yo, le explicaba al editor, ni siquiera soy periodista, mucho menos cultural, ya sé que es más mamón y no dice nada que le pongas literato, pero eso soy, estudié literatura y eso soy. Pero él siguió poniendo "periodista cultural".

Luego, un par de años después, cuando entré a trabajar a anodis.com, el director quiso poner en mi gafete de prensa: "periodista", y no se lo permití. Yo le argumenté que no es que despreciara ese título, o que me denigraba, ni ninguna pendejada mamona así, simplemente volví a mi argumento de hace unos años: no soy periodista porque yo no estudié eso y porque siento que estoy usurpando una profesión que yo respeto mucho pero que no ejerzo. Él, por su parte, me dijo que se le llama periodista a todo aquel que sin ser comunicologo se dedica a esta profesión ya sea como profesional o amateur. En fin, no convinimos en nada y mi gafete quedó como lo que fui en aquel entonces: "Columnista". Ahora, claro, me doy cuenta que los literatos acabamos de periodistas culturales ante la negativa firme --al menos en mi caso-- de dedicarme a la soporífera e improductiva academia que tanto detesto (prefiero, mil veces, estar en la redacción de algún medio, electrónico o impreso, que en una asquerosa aula llena de ignorantes, arrogantes que no ponen atención o en enclaustrado en un cubículo haciendo cosas improductivas para la literatura).

Ahora emprendo mi carrera como cineasta, y no porque haya metidome a estudiar cine, de ninguna manera. Hace como 5 años, o más, vivía yo con dos amigos que estudiaban cine y alguna vez platicamos que deberíamos trabajar juntos: yo escribiría los guiones y ellos los llevarían a la pantalla grande: uno de ellos estuvo a punto de realizarse, si no hubiera sido por la burocracia (aunque, dicho sea de paso, era una adaptación de una obrita de teatro), y el otro devino un cuento que, quizá, algún día aparezca en mi librito de relatos.

No soy cineasta como tal, pero ya empiezo a aprender y a meterme en esto ante el cansancio que ya me provocan todos los escritoretes y sus infinitas tonteras. Así que dado que me dedicaré a esto al menos en un tiempito ya me hago llamar cineasta, ¿qué tal, eh? Este fin de semana hice las veces de ilumimador, camarógrafo, asistente de director (y la verdad es que me quedó muy bien mi trabajo9, y el próximo fin seguramente prestaré mi voz para filmar un corto y quizá también mis manos.

Hoy reemprendo el ánimo y vuelvo a trabajar en la adaptación de un cuento y que espero poder dirigir yo mismo y hacerlo pronto, muy pronto, si todo sale bien, en un mes aproximadamente. No diré más pero ¡qué emoción!

10.9.07

[Epistolario]

From: Sergio Téllez-Pon
Date: 10-sep-2007 15:52
Subject: Re: EL CIELO DIVIDIDO
To: julián hernández

Hola Julián, bueno, pues sólo para decirte que tu peli me gustó mucho y además me llegó hondo porque me sentí identificado con Jonás y porque hace poco más de un año me vi en una historia parecida, sabes?, me gustan las historias verosímiles, que sean identificables, casi reales, donde uno pueda ver que la historia realmente pudo haber pasado (o pasará) y que los personajes se conviertan en personas, de carne y hueso, tal y como sucede en "El cielo dividido". Muchas gracias y muchas felicidades, un abrazo fuerte y grande,

stp

29.8.07

[El "Cantar del Marrakech" al portugués]

Me da mucho gusto presumir, esa es la palabra, la traducción hecha por el muy querido Alfredo Fressia, al portugués de un poemario básico de la última poesía mexicana del siglo XX, Cantar del Marrakech, del no menos querido Juan Carlos Bautista, publicada en la revista Trópico de Sao Paulo, Brasil.

La traducción es antecedida por una notita mía, también traducida por Fressia a la lengua de Camoens. (La versión en español ya está disponible en el número 40 de la revista Alforja.)

Puede ser consultada en la versión on line de la revista Trópico.

28.8.07

[H/ojeadas]

He abierto un blog donde postearé mis reseñas que publico los miércoles en mi columna "h/ojeadas" en el periódico Tribuna de la bahía, de Puerto Vallarta, Jalisco, México.

El url es: www.hojeadas.blogspot.com.

Espero sus comments.

*

LEA dice que escribo hasta en las piedras. Y yo me atormento porque creo que cada vez tengo menos tiempo para sentarme a escribir.

*

Me entero por el blog de Mauriqui que mi idolatrado Leavitt tiene nueva novela... ¡muero por leerla ya!

"Dos cosas interesantes en el mundo de los blogs literarios. Primero, la semana que The Elegant Variation está dedicando a la nueva novela de David Leavitt, The Indian Clerk. Según yo, esta es la primera vez que un blog literario se dedica por completo a un sólo título de ficción. El programa lo pueden ver aquí. Lo más interesante es que el miércoles será el mismo David Leavitt el que esté posteando en el blog de The Elegant Variation."

Por cierto que AMG me dice que podría dedicar su tesis a Leavitt. Está leyendo El lenguaje perdido de las grúas, obvio, en inglés, no como los demás terrenales que la leimos en la pésima traducción de Anagrama. Pero luego de evaluar juntos las narrativas de Leavitt y de Hollinghurst (a mi me gusta Leavitt, ni duda cabe, pero reconozco que desde que LAV cuasi obligome a leer al inglés, quedé prendido de sus historias, pero Leavitt sigue gustándome más, mucho más), se decidió por este último. Muy buena elección.

(Hoy que hablé con el director del festival MIX me olvidé de preguntarle si, además de los documentales que necesito conseguir, se consigue la versión fílmica hecha por la BBC de esa novela de David, ya será para la otra.)

*

Les dejo la reseña sobre The indian clerk del sitio que linkea Mauriqui, seguida de la entrevista hecha al autor.

David Leavitt's magnificent new novel tells the story of the unlikely friendship between the British mathematician G.H. Hardy and Srinivasa Ramanujan, mathematical autodidact and prodigy who had been working as a clerk in Madras, and who would turn out to be one of the great mathematical minds of the century. Ramanujan reluctantly joined Hardy in England - a move that would ultimately prove to his detriment - and the men set to work on proving the Riemann Hypothesis, one of mathematics' great unsolved problems. The Indian Clerk, an epic and elegant work which spans continents and decades, encompasses a World War, and boasts a cast of characters that includes Bertrand Russell, Ludwig Wittgenstein and Lytton Strachey. Leavitt renders the complex mathematics in a manner that resonates emotionally as well as intellectually, and writes with crystalline elegance. The metaphor of the prime number – divisible only by one and itself – is beautifully apt for this tale of these two isolated geniuses. Leavitt's control of this dense, sprawling material is impressive – astonishing, at times – and yet despite its scope, he keeps us focused on his great themes of unknowability and identity. The Indian Clerk might be set in the past but it doesn't resemble most so-called "historical fiction." Rather, it's an ageless meditation on the quests for knowledge and for the self – and how frequently the two are intertwined – that is, finally, as timeless as the music of the primes.

Y la entrevista:

David Leavitt graduated from Yale University in 1983 with a BA in English. He is the author of the short story collections Family Dancing (finalist for the PEN/Faulkner Prize and the National Book Critics’ Circle Award), A Place I’ve Never Been, Arkansas, and The Marble Quilt, as well as the novels The Lost Language of Cranes, Equal Affections, While England Sleeps (Finalist for the Los Angeles Times Fiction Prize), The Page Turner, Martin Bauman, or A Sure Thing, and The Body of Jonah Boyd. A recipient of fellowships from the National Endowment for the Arts, the Guggenheim Foundation and the Institute of Catalan Letters in Barcelona Spain, Leavitt was recently named a Literary Lion by the New York Public Library.

TEV: How did you first become aware of the story of the relationship between G.H. Hardy and Ramanujan, and what made it seem like there was a novel in that story?

DL: A few years ago Jim Atlas, publisher of Atlas Books, asked me to write a non-fiction book of Alan Turing and the invention of the computer for his series "Great Discoveries." In the course of researching Turing's life, I bumped up against the Riemann hypothesis, which is widely considered to be the most important unsolved problem in mathematics. Like many mathematicians, Turing was fascinated by the Riemann hypothesis, and, at one point, even designed a machine intended to test the zeros on the critical line. To understand what I mean when I say "test the zeros on the critical line," you need to know a little about the Riemann hypothesis, which, at the time, I didn't. Luckily four books explaining the hypothesis to lay readers happened to have been published the year that I was working on Turing. The first of these that I read was Marcus du Sautoy's superb The Music of the Primes, which included a chapter on Ramanujan and an account of his collaboration with G. H. Hardy, part of which touched on the Riemann hypothesis.

I admit that what first fascinated me about the story of Ramanujan's relationship with Hardy was the language that Hardy himself, years later, used to describe it. He called his "association" with Ramanujan "the one romantic incident in my life." Knowing already that Hardy was perceived—at least by his other principal collaborator, J. E. Littlewood—as a "non-practicing homosexual," I decided to investigate the history of this odd "association" between a devout but poor Hindu Brahmin from rural Tamil Nadu and a fixture of Trinity College in the years just before and during the First World War. In sharp contrast to Turing, who was socially awkward and a bit of a loner, Hardy—and this was unusual for a mathematician—traveled in sophisticated circles. He was one of the only scientists to be inducted into the Apostles, the elite and secret Cambridge society the other members of which, at the time, included Bertrand Russell, Lytton Strachey, Leonard Woolf, and Ludwig Wittgenstein. He also had close ties to Bloomsbury and literary London.

TEV: Your lengthy acknowledgements testify to a considerable research period. Can you talk about those efforts, about where in the writing they came – for example, was it primarily conducted up front, or did continuing research inform the actual writing process and even necessitate change?

DL: Early on I realized that if I tried to do all the research before I started writing, I'd never start writing. There was simply too much to learn. As Hardy himself might have put it, research can become an "infinite regress." So I made what seems to me, in retrospect, to have been the audacious decision to write and research simultaneously. This was scary at first, in that it involved throwing prose down on the page when in many instances I didn't yet know what I was talking about or what I was describing. Later, as I got deeper into the book, both processes became easier.

Needless to say this approach involved a lot of backpedaling, as, time after time, the discovery of some new and irresistible nugget of historical information required me to revisit a chapter I thought I was done with. But this is not really all that different from the way that I usually write.

TEV: The book takes on everything from pre-WWI Cambridge to the Bloomsbury set to travels in India. How did you cope with the challenge of keeping all this material in balance and moving ahead? (I love the use of Hardy's "imagined" lecture as a framing device. How did that one come to you? Was it there from the beginning or did it come later?)

DL: For me, the most crucial decision in writing fiction is point of view. I knew from the start that I would not attempt Ramanujan's point of view. (Correction: I do enter his head—twice, I believe—in the novel.) This was mostly because I didn't feel I had the right or the authority to make a guess as to whether Ramanujan was, as he himself claimed, religiously devout, or whether, as Hardy insisted, he went through the forms of religious piety in order not to offend his family. Also, from a narrative standpoint, I wanted Ramanujan to exist for the reader much as he existed for the men and women he encountered upon his arrival in Cambridge: as an enigma, an emissary from a mysterious and alien world.

Hardy's standpoint seemed the natural one to take. At the same time, I was reluctant to write the novel from Hardy's point of view in first person because Hardy himself was a very fine writer (Graham Greene, among others, praised his memoir, A Mathematician's Apology) and I didn't want to feel obligated to mimic his very distinct style. Lastly, I wanted to make it clear to the reader, from the start, that the voice telling the story was an American voice, a contemporary voice; in other words, my voice.

Third person present tense seemed the best route to take, especially as writing in present tense allowed me to invest the storytelling with a sense of immediacy that would work against the stultified, museum-ish tone that is the great danger in writing about the past. In other words, present tense would allow the reader to inhabit the world of the novel rather than regard it as an artifact of the past. Also, present tense fiction is a relatively new phenomenon. In Hardy's time, virtually no writers were writing fiction in the present tense.

So I dove in. And for the first fifty pages or so, everything went swimmingly, so far as point of view and tense were concerned. However, at some stage in the writing process I remember feeling frustrated by the limits I'd imposed on myself. I wanted to enter into Hardy's head, if for no other reason than to give the reader a more intimate sense of his thought process. The lectures at Harvard—which he really did give—provided me with a perfect device for interlarding the third-person narrative with warmer and more informal first-person passages.

Balancing all the different elements: isn't that the trick in any novel? It's all about balance. I like to think of writing as a process of layering, akin to the layering that the great interior designer Nancy Lancaster perceived as the most crucial part of her art. Keeping the different strands of a narrative balanced and in harmony is one of the only aspects of writing that seems to require an orderly brain. For me, therefore, it was a challenge.

TEV: The comparisons to While England Sleeps are probably inevitable so it's best to get the question out of the way – Were you at all concerned, given the controversy around that book, of taking on real characters and melding them with fiction? Is there a difference in the way The Indian Clerk handles the fictionalizing or real characters, other than the obvious convenience of dealing with people who are dead?

DL: While England Sleeps was far more remote from its source material than is The Indian Clerk. That is to say, I used the story of the relationship between Stephen Spender and Tony Hyndman as the basis for the story of Brian Botsford and Edward Phelan only in the loosest sense of the word "basis." The Indian Clerk hews much more closely to fact than did the earlier novel. Curiously enough, it was the divergences between While England Sleeps and Spender's memoir, even more than the points of commonality, that caused the trouble.

TEV: The book is something a departure for you, in scope, setting and tone. In some ways, it almost seems like a work of the period it's concerned with – vast, with a large cast of characters, spanning years and continents. How difficult was it to "ramp up" for this book that's so different from working in more domestic milieus?

DL: Part of what drove me to undertake The Indian Clerk was, frankly, boredom with myself and the world(s) I have tended to write about. I wanted to get away from America, to get away from domesticity, to get away from families vaguely or explicitly reminiscent of my own, to get away from the tsurris of gay men in the late nineties. I also wanted to get away from writing about writers and the literary world. Early on in the gestation process, when I hadn't even started writing the book, I ran into the then Dean of the College of Liberal Arts and Sciences here at the University of Florida, a New Zealand-born physicist named Neil Sullivan. When I mentioned to him that I was contemplating a novel about Ramanujan and Hardy, he leaned toward me and said, in his inimitable accent, "Mathematicians are different from other scientists. They're ah-tists." It was the realization—really, the revelation—that I could look at my protaganists as artists that provided me with the impetus I needed to write the novel.

TEV: And yet, for all the surface differences between The Indian Clerk and the rest of your oeuvre, it seems that the material still resonates with some of your Great Themes – identity, authenticity, and others? (It's probably something of a non-sequitur, but your depiction of Hardy's plight, his struggles with his homosexuality, put me in mind of A.E. Housman as portrayed in Tom Stoppard's The Invention of Love.)

DL: I suppose we cannot escape ourselves. The least autobiographical novels often end up revealing the most about their authors.

TEV: How did you find working with so many points of view, and what challenges did that present?

DL: Point of view is my obsession. I love the intimacy of first person, and I also love the scope and latitude of third person. (About second person I'm more ambivalent.) In The Indian Clerk it was great fun to be able to move freely among a variety of points of view. The idea was to suggest Ramanujan's complexity and also his elusiveness, by giving the reader a wide range of responses to his uncanny arrival in Cambridge. The various characters from whose points of view the story is told—Hardy, Littlewood, Alice Neville—try to make Ramanujan into what they need him to be. They also try to grasp hold of him. What's interesting is that he continually escapes their efforts at embrace.

TEV: I think you handled the inclusion of complex mathematics with elegance, clarity and restraint but I'm also personally interested in high-level mathematics. Were you at all concerned about how the presence of complicated math in the narrative might affect your readers?

DL: Mostly I was concerned about making mistakes. The Man Who Knew Too Much, my book on Turing, was littered with small errors, most of which I corrected for the paperback edition. In order to make The Indian Clerk as clean as possible I asked a mathematician, Prabhakar Ragde. Manil Suri, a fine novelist (The Death of Vishnu) who also happens to be a professor of mathematics at the University of Maryland, also read the manuscript. They both found mistakes that I was relieved to be able to correct before the book went to press.

My feeling is that higher mathematics is actually easier for ordinary people like me to understand than our educations have led to believe. The trouble is that mathematicians speak, among themselves, a private language. Once the story of mathematics is translated into a language that non-specialists can grasp, we're able to enter into the story—which is incredibly compelling . Marcus du Sautoy, Paul Hoffman, Martin Davis, Simon Singh and other recent writers on mathematical subjects have shown us that one need only employ the writer's usual arsenal of tools—metaphor, allusion, analogy—in order to make mathematics meaningful to the non-mathematician in much the same way that music can be meaningful to the non-musician.

A curious fact that I encountered in researching this book: most mathematicians despise computation as much as most of us did when we were in high school. There's a famous story about a group of extremely eminent mathematicians at a conference who decide to eat together at a Chinese restaurant. When the bill comes, they can't manage, for all their struggling, to divide it up.

TEV: Having just finished my own revisions, I'm intensely interested in tales of revising, and The Indian Clerk is such a complex tapestry that I can't imagine what must have been involved in the revision process. Can you talk a little to that side of things? (I know from our earlier discussions that one of my favorite passages in the book – the image of the German housekeeper, which singled out in yesterday's post – came in revisions.)

DL: I am a ceaseless, obsessive reviser. I keep revising until the last possible minute. And I save every draft. The passage about the German housekeeper I rewrote about fourteen times before deciding—in page proofs—to go back to the first version.

Generally speaking, I hate starting things. Writing a passage for the first time, I shrink from the ugly disorder of what lands on the page. I'm not one of those writers from whose pens prose flows effortlessly, and who rarely change a word. Instead I hurl something down, print it out, look at it, wince, try to clean it up, print it out again, look at it, see a vague possibility of something decent, work on it some more, print it out again, smile in pleasure, take a break to have a coffee, come back, read it again, cry out in horror that I could think something so hideous was any good, work on it some more, print it out yet again…and so on, until…well, until it's as good as I think I can get it. And even then I'm usually not satisfied. Often I'll pick up one of my earlier books, open it to a page at random, and start rewriting what I'm reading in my head. It's an endless process and it's an essential process. Again, what one is doing, whether one knows it or not, is layering: first you paint the walls, then you put up the curtains, then you lay the carpet, then you arrange the furniture, then you put up the paintings…and lo and behold, you have a room.

TEV: You've singled out Pat Barker in your acknowledgements as an influence, specifically her wonderful WWI trilogy – Regeneration, The Eye in the Door, The Ghost Road – which I think are absolute masterpieces. Can you talk a little bit about how they informed The Indian Clerk?

DL: In these novels Barker does an amazing job of bringing the reader into the panicked landscape of England during the Great War. She manages to weave into her narrative a host of complexities that have tended to leave historians stumped, including the culture of homosexuality that took hold during the war, despite official efforts to vilify homosexuals as spies and traitors. At the same time, she tells an incredibly involving story. I also appreciate the ease with which she brings invented characters together with real people.

TEV: You head up the creative writing program at the University of Florida, Gainesville. Tell us about Subtropics.

DL: Subtropics is the literary magazine that we launched last year out of the Creative Writing program here. Our mandate is, first, to publish writing that we love; second, to provide a home for work that might be difficult to place elsewhere: long stories, extremely short stories, translations, works of great merit from the past that have lapsed out of print.

So far so good. From the first issue alone we had stories taken both for the O. Henry anthology and Best American Short Stories, as well as poems in two different volumes of Best American Poetry. And we got some nice comments on blogs, including one from Moorish Girl.

Now that I find myself on the brink of bringing out the fourth issue of Subtropics, I realize that what pleases me most about the magazine is its eclecticism. I challenge anyone to find an ideological bias in the choice of prose or poetry. (Our poetry editor is the estimable Sidney Wade, whose new collection, Stroke, is due out this fall from Persea Books.) We have published the very famous (John Barth, Allan Gurganus, Billy Collins, Anne Carson, even Harold Bloom) alongside the unknown, the barely known, and the forgotten. The magazine strives to be fun, but it is intended to be a magazine for readers, eschewing, for better or worse, the graphic excesses that characterizes many new magazines in favor of old-fashioned black prose on white pages.

If we had a model in mind when we started Subtropics, it was Grand Street back in the days when Ben Sonnenberg edited it. Indeed, it was a conscious decision to open the first issue with a pair of short lyrics by Sonnenberg. Ironically there is a typo in the title of the second of these. No doubt some demiurge was having fun with us.

TEV: And maybe you can settle the age-old debate. MFAs – good, bad, indifferent?

DL: It all depends on how they're taught. Look for an upcoming essay on the subject in The New York Times Book Review.


20.8.07

[Anodis radio]

Querido, curioso e hipócrita lector:

Ahora también nos podrán escuchar en radio, a través de la frecuencia de www.eradio.com.mx, Anodis.com tiene su programa de radio llamado simplemente Anodis los martes de 2 a 4 p.m. (con repetición los martes a las 10 p.m. y los domingos a las 12 del día). Conducimos, Víctor Espíndola, director general de Anodis.com, y yo.

*

Gracias a quienes me escribieron preocupados por mi depresión. Pero no es nada, sólo es una simple depresión postviaje. Ya saben, esa enfermedad que una vez adquirida ya ni un nuevo viaje puede curarla. (Según los viajeros notables, la nostalgia del viaje sólo se cura en un viaje perenne: "Pide que tu camino sea largo...", diría Kavafis.)

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Gracias, también, a todos mis lectores en todas partes del mundo, según arroja mi Google analytics. El país donde más me leen es, claro, México, luego siguen Estados Unidos, España, Argentina, Colombia, Perú, Chile, Venezuela y Canadá.