28.2.06

[Plegaria a "San Juditas"]


Solamente hay algo
que yo me quedaría:
es la imagen de un santo
que me cuida noche y día.

Ely Guerra, "Mi playa".
Todos los días 28 de cada mes, Miguel asiste fielmente al pequeño templo de San Hipólito, en Reforma y Puente de Alvarado, a pedirle al santo más misericordioso del santoral, San Judas Tadeo, que lo cuide y proteja por las noches (de día también, pero principalmente en la noche) cuando sale a “trabajar”. Como Miguel, asisten miles y miles de devotos a lo largo de todo el día —hasta congestionar estas avenidas—, y el número aumenta considerablemente cuando la fecha cae en fin de semana o por la noche de un día hábil.

— Es que yo trabajo en las noches —empieza a explicar Miguel—. Bueno, primero debes saber que para nosotros, para el populacho, una estampita de san Judas Tadeo (o “Sanjuditas”, como nosotros le decimos) es de buena suerte cuando te la encuentras por casualidad. Y es más efectiva, tiene mejor suerte cuando te la robas o si la encuentras entre las cosas robadas.

— ¿Y eso qué tiene que ver con que trabajes en la noche? ¿Es de buena suerte en qué sentido, te cuida para que no te asalten o qué?—. Lo interrogo, pregunta tras pregunta y al escuchar la última se suelta a reír; sus carcajadas son estruendosas. Cuando se le pasa la risa sigue contando:

—Más bien yo soy de los que asaltan—. Lo confiesa así, sin cinismo pero tampoco avergonzado, como si estuviera diciendo cualquier cosa de menor importancia—. Lo que pasa es que Sanjuditas es el santo que da trabajo, si le pides trabajo, te lo da. Y también es el santo de las causas imposibles. Así que yo convino las dos: le pido buenos clientes y también le pido una cosa imposible: que la tira no me apañe y me mande a “Reino aventura”.

—¿A dónde?

—Al reclu, pues, pa’que me entiendas.

—O sea que sí estás consciente de que te pueden agarrar…

—¡Claro!—exclama un poco exaltado—. No he perdido el suelo, sé lo que me puede pasar por andar de malora en la calle.

—Bueno, pero a mí no me vayas a robar, ¿verdad?

—No, a ti no… seguramente no tienes ni en qué caerte muerto—Y es cierto, apenas traigo para el micro de regreso a mi casa.

Miguel carga una imagen en yeso de san Judas Tadeo de proporciones un poco excesivas para el altar de una casa; es decir, que bien podría pertenecer a una iglesia. La imagen tiene varios listones de colores amarrados alrededor. “Son mandas”, dice Miguel, “cada uno es un milagro que le he pedido”. Después, según explica, para que se cumplan tiene que venir cada día 28 a misa y rezar, rezar todo lo que pueda para que los milagritos se le cumplan.

—Es cagado que todos estos policías nos estén cuidando, ¡a nosotros!, la escoria de la sociedad… y hasta pongan esas rejas para que algún loco atrabancado no vaya a atropellar a un cristiano— me dice cerca de la oreja, para seguir con la plática pero manteniendo cierto respeto por la liturgia.

Hasta aquí vienen gentes de las colonias aledañas (Centro, Morelos, Guerrero, Santa María la Ratera, etc), pero también los hay de colonias de Iztapalapa, Iztacalco, Gustavo A. Madero y otras muchas más. Y aunque no todos son mafiosos como Miguel (también los hay buenos católicos, apostólicos y romanos), sí todos ellos vienen a hacerle peticiones de cualquier tipo a san Judas Tadeo. No importa que no entren al templo, los de la iglesia han puesto unas bocinas en el enrejado para que los que se queden afuera escuchen la misa, como justamente lo hacemos nosotros.

Cuando la misa termina, la multitud empieza a alborotarse: entre los que salen de la iglesia para ir a cenar algo en la vendimia y los que quieren entrar a escuchar la siguiente ceremonia. De muy poco sirven los policías de vialidad que, con ayuda de sus patrullas, tratan inútilmente de organizar el tránsito en estas concurridas arterias, tantos fieles complican el tránsito y viceversa. Miguel y yo nos despedimos. “¡Suerte! Que Sanjuditas te acompañe”, dice.

*Una versión de este texto se publicó en la revista Df por Travesias (Núm. 45, diciembre de 2005-enero de 2006). (La foto la tomé el 28 de agosto de 2005)

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