13.1.07

[Téllez-Pon y su tipo de biblioteca]

--¿Cuántos libros tienes?--me espetó un amigo hace unos días al entrar a mi diminuto cuarto-biblioteca.
--Unos 2 mil o 2 quinientos--aventuré.

O quizá sean menos pero dan el aspecto de ser demasiados así como están amontonados en un cuartito de 4 x 4.

También hace unos días, Luis me decía en un mail que anda purgando su biblioteca pues su pequeño piso lo ha orillado a tener una biblioteca de modalidad "tener todo lo que me gusta"para pasar a la modalidad "tener sólo lo que sé que reeleré"

Gabriel Zaid, le contesté, presume de tener sólo el libro que está leyendo, y cuando lo termina lo regala para poseer el siguiente que será su lectura de la semana.

Fernando Vallejo, le di otro ejemplo, no tiene nada de literatura. Un día me dijo que tiró todos los libros que utilizó para escribir sus tratados de física y de biología y entonces le pedi: "Bueno, cuando tire los de literatura me avisa para ir a recogerlos". Y él respondió: "No, esos los tiré hace veinte años". Y yo puse cara de póker.

Ahora me viene a la mente la biblioteca de Alí Chumacero: nos dijo una vez a mi amigo Pável y a mí un día que lo visitamos en su oficina del FCE, que nunca en su vida había tirado, vendido o regalado un libro, bueno, salvo los que no fueran de sus tres temas predilectos: literatura, parasicología y otro que no recuerdo. Pero bueno, en cuanto hace a los de literatura guardaba cuantos le habían hecho llegar de editoriales o autores. Así, suma más de 15 mil y va disminuyendo pues su hijo le roba los libros para irlos a vender a las librerías de viejo.

También se me olvidó hablarle a Luis del caso de Huberto Batiz quien guardó cuanto libro le llegó mientras fue el director del mítico suplemento "Sábado" de unomásuno y para los cuales construyó un cuarto especial en su casa de Tlalpan. Luego, cuando ya no cupieron más (creo que eran 50 mil o una cifra así de catastrófica), Huberto se hartó y los quiso regalar a la biblioteca del Centro de Estudios Literarios de la UNAM, pero allí le dijeron: "No, gracias, son demasiados, quédeselos usted".

Conozco otras de escritores: por ejemplo, el eterno desmadre en la de Monsiváis, en comparación a las más o menos organizadas de Elena Poniatowska y Cristina Rivera-Garza. Ganas no me sobran de ir y husmear por la que se presume es la biblioteca más completa de México: la de José Luis Martínez.

Mi biblioteca en cambio, le decía a Luis en el mismo mail, no tiene modalidad, es más, realmente no es biblioteca es hemeroteca pues estoy lleno de periódicos, revistas, fanzines, boletines, papeles, papelitos y papelotes. Y en todo caso, tengo todo lo que debo tener y hasta lo que no debería tener por eso crece día con día, "porque sin todos estos libros detrás de mí que me ven escribirte caería en los vastos abismos de la ignorancia".

3 comentarios:

Luis Panini dijo...

Y del Fondo Literario Te'llez-Pon, confie'sanos cua'les son los libros que ma's atesoras.
Saludos.

Medeo Mandarino dijo...

Ella... enculadísima con su biblioteca. Mana, me encantó tu post. Delikatessen como pocos... Ay Penélope de mi perdición, no he pasado a por mi libro... Me sonrojo hasta las trenzas... te mando un correo para ver cuándo paso por él... besos.

Sergio dijo...

Hola Luis!
pues tengo algunas primeras ediciones que he encontrado por allí en librerías de viejo, algunos libros autografiados de autores favoritos o de amigos, también ediciones especiales o de editoriales caras (Galaxia gutenberg, por ejemplo) y libros de poesía, todos esos son mis tesoros invaluables. Saludos,
STP