11.11.06

[Las sociedades de convivencia y lo que sigue]



Los trabajos legislativos en la ALDF iniciaron a las 11 a.m. y casi de inmediato se inició la discusión de la Ley de Sociedades de Convivencia. Lo primero que hicieron los panistas, fue presentar una moción suspensiva con la cual pretendían regresarla a las comisiones unidas de Equidad y género y Derechos humanos pues, argumentaban, no fue lo suficientemente discutida y sólo se aprobó en lo general y no en lo particular (es decir, artículo por artículo). Desde luego, la moción no prosperó. En sus discursos los diputados panistas, una y otra vez, hacían alarde de no discriminar, estar a favor de las minorías, de respetar los derechos humanos, de reconocer al ser humano, etcétera, etcétera… Un cinismo lleno de verborrea nunca antes visto. Tacharon a la ley de demagógica y querer legislarla al vapor, de privilegiarla al darle una salida rápida: ¿les parece “legislar al vapor” una ley que lleva discutiéndose más de 4 años y que detrás de eso hay todo el trabajo de un movimiento de lucha por los derechos de gays y lesbianas de más de 30 años? Simplemente era un sinsentido todo lo que decían ya que ignoran todo lo que ha hecho este movimiento social y sus organizaciones civiles en pro de las minorías sexuales.

Luego, bajo esos argumentos, pedían que se regresara a comisiones para que, en lugar de crear una ley específica, se remitiera todo al código civil pues, según ellos, la ley no aclaraba el parentesco que tendrían quienes suscribieran una sociedad de convivencia. Uno de ellos hasta ejemplificó: se dice esposa o esposo, marido y mujer, cónyuges. Desde luego, no entendían que esta ley no busca crear un “matrimonio” o algo parecido sino que es un contrato socio-económico que suscriben dos personas quienes asumen responsabilidades mutuas, económicas primordialmente, algo así como convenientes o socios (partners como se dice en inglés). Entonces, un diputado del PRD, le preguntó al panista Alfredo Vinalay que si esta ley se regresaba a las comisiones para modificar los puntos que ellos querían estarían en la posibilidad de votarla a favor. Por supuesto, no hubo respuesta de Vinalay ni de ninguno de sus compañeros de bancada así que la suerte estaba echada.

Así, una y otra vez se evidenciaba que el PAN no aprobaría la ley bajo ninguna circunstancia. Entonces quedó claro que, como lo dijo Víctor Hugo Círigo en su discurso, el PAN pretendía ocultar su abierto desacuerdo con la ley de Sociedades de Convivencia con recursos leguleyos. Mientras el PRI suscribió sus puntos en contra puntualizándolos (en lo cual coincidía con el PAN), el Revolucionario Institucional lo hizo bajo el cauce legal (presentó sus observaciones en un documento a la presidencia de la mesa directiva) y sin ese discurso tan típico de la doble moral panista. Al final, la cara de los diputados panistas evidenciaba una derrota: la maquinaria de izquierda (PRD, PT, Alternativa y Convergencia) se impuso quizá como ellos tantas veces han mayoriteado a estos y otros partidos aprobando leyes al vapor en el Congreso de la Unión (por ejemplo, la Ley Televisa muy recientemente). La votación final, ya se sabe, fue de 43 votos a favor, 17 en contra y 5 abstenciones.

La ley de Sociedades de Convivencia es sólo el primer triunfo de toda una serie de exigencias que faltan por reconocerse para llegar así a un pleno gozo de las libertades, derechos y responsabilidades de que disfruta un ciudadano común. Por ejemplo, falta tipificar los crímenes de odio por homofobia, crear una fiscalía especial de crímenes por homofobia en la PGJDF, clarificar las penas para quien viole la ley antidiscriminación en la capital de la República, regular el sexoservicio tanto masculino como femenino, así como es urgente y necesario que el Gobierno del Distrito Federal impulse cuanto antes campañas de prevención de Infecciones de Transmisión sexual (ITS), VIH/Sida y Hepatitis B ya que esto se lleva a cabo en la ciudad por la Secretaría de Salud del gobierno federal a través del Censida. También es urgente una ley que reconozca el cambio de identidad de tantos compañeros transgéneros y travestis. Y finalmente, ampliar los servicios de salud para personas que viven con VIH, en particular, la Clínica Especializada Condesa modernizando sus instalaciones y ampliando sus horarios de servicio. Todo eso y más falta por hacer.

Esperemos que la izquierda en la ALDF tome estos asuntos en sus manos y lleve a todas las modificaciones necesarias, principalmente el PRD que ahora se ha reivindicado con la comunidad LGBT.
*En la foto tomada de la portada de La Jornada de ayer, Etzel besuqueándose con su novio al pie de las escalinatas de la ALDF durante el festejo por la aprobación de la Ley de Sociedades de Convivencia, y yo al lado, festejando desaforado, of course.

3 comentarios:

MONA LISA IS A PUNK! dijo...

si y cual eri tu? el dela derecha o el de la izquierda...demonios creo que soy dislexico...

F PARRA BELTRAN dijo...

A mi no me importa si eres o no alguno de los de la foto, tampoco si eres. Lo que quiero dejar aqui dicho es que ya es hora no solo en Mexico, sino en toda America Latina, de quitarse la venda y tomar las realidades socioculturales de estos tiempos con seriedad y respeto. Desgraciadamente los legisladores, dentro de los cuales existen muchos homosexuales, escondidos bajos sus corbatas o sus matrimonios, temen salir al descubierto, les da miedo un día liberarse y mostrarse como son. Para evitar que esto ocurra prefieren dejar las cosas como estan, no ayudarle a los de su genero.
En Colombia curiosamente quienes estan liderando el proyecto del reconocimiento de los derechos patrimoniales de los homsexuales, son Senadores que ocultan sus apentencias sexuales, pero que todos sabemos que no son heterosexuales.
La herencia española, llena de penas, temores y ocultismo, legalizada en la iglesia catolica es la gran opositora. deberian preocuparse más por los problemas de sexualidad de sus pastores, dedicados a abusar de menores de edad, antes que oponerse al respeto de los derechos de quienes abiertamente prefieren a los de su mismo sexo, sin esconderse, sin mentiras, como lo piden los principios morales.

Patricia Sánchez Aramburu dijo...

Mi Sergio:
!de veras que estamos de fiesta, estoy contetísima por tí y tantos y tantos amigos a los que adoro, además que ésta, es una victoria para toda la sociedad!

p.d. yo te reconocí en la foto, y sales re-galán, bombón.