10.9.06

[Homofobia: un testimonio personal]

La verdad es que nunca imaginé que me iba a tocar en vida propia padecer la discriminación y un ataque por mi preferencia sexual. Y aunque he sufrido muchos asaltos a lo largo de mis 25 años viviendo en esta ciudad, desde hace 9 que vivo una vida homosexual (los mismo que llevo participando en asociaciones de lucha contra el sida y por los derechos gays), nunca había sido discriminados ni golpeado de la manera como lo fui la noche del sábado 2 de septiembre pasado.
Ese día, dos amigos y yo fuimos a un antro ubicado en Paseo de la Reforma, pero como llegamos temprano aún no había un buen ambiente, así que decidimos salir a tomar algo a cualquier otro bar de la Zona Rosa y regresar más tarde, cuando ya hubiera más gente. Salimos, pues, y caminamos sobre Reforma hasta Río de la Plata, allí cruzamos los plantones sobre la avenida y entramos por la calle de Toledo. Bajamos una cuadra y dimos vuelta en Hamburgo a la izquierda. Cuando habíamos avanzado media cuadra, Víctor Espíndola, uno de mis amigos que nos acompañaba, vio un anuncio en el que, se decía, vendían terrenos en Tepoztlán, él dijo que se compraría uno y yo agregué, bromeando, que allá es carísimo ya que viven muchos extranjeros. Dimos unos cuantos pasos, cuando dos autos se pararon de pronto y de uno de ellos una persona alta, robusta, de piel y ojos claros, nos gritó: "A ver, pinches putos, ya valieron madres". Seis hombres salieron de inmediato, se avalanzaron sobre nosotros e inició la corretiza. A pocos metros uno de ellos me alcanzó, me empujó y con la velocidad que yo traía rodé hasta el pavimento donde me propinó algunas patadas; pronto pude levantarme y volví a correr.

Metros antes de llegar a la avenida Sevilla, otro de los sujetos me volvió a alcanzar, me tomó del cabello (debo decir que lo tengo un poco largo) y así, yo en posición de escuadra, volvió a lanzarme patadas al cuerpo. Cuando por fin pude desasirme de él, volví a correr para encontrarme con Víctor. Nuestro otro amigo había podido huir de nuestros agresores y ya nos estaba esperando en la esquina de Tokio con Sevilla junto con un sexoservidor de la zona quien nos preguntaba sobre la agresión. Fue él quien nos dijo que ese tipo de "operativos" se hacen los primeros día de cada mes, "de hecho—agregó—les tocaba venir ayer, pero no vinieron por el Informe". El asunto no quedó allí ya que, después supimos por nuestras indagaciones y la información de otras personas, que un involucrado en la agresión era un alto mando de la SSP de la ciudad de México.

Por eso es fundamental que, para terminar con esta homofobia rudimentaria, la educación sexual sea impartida desde la primaria (como se recomendó en Toronto, Canadá, durante la reciente Conferencia Mundial sobre VIH/SIDA), incluso para crear una aceptación, más que la simple "tolerancia", a otras manifestaciones sexuales. Pero cuando esto se quiere implementar en México, los grupos conservadores se lanzan contra el inocente libro de Biología para sexto de primaria y lo tildan de "pornográfico". Por otra parte, es inconcebible que ese mismo fin de semana, el presidente Fox dijera en Baja California Sur que por la excelente recaudación fiscal y los excedentes petroleros se le daría a ese estado 600 millones de pesos por los daños causados por el huracán John, y también ese mismo fin de semana se anunciara un recorte presupuestal al Consejo Nacional para Prevenir la Discriminación (CONAPRED) de 12 millones de pesos.

En la ciudad de México, además debemos pedir la regulación del sexoservicio masculino, así se podrá evitar más eficaz y eficientemente los asaltos e inseguridad toda en la zona, y por si fuera poco, se debe legislar para tipificar los crímenes de odio por homofobia, como se hizo en Estados Unidos desde los casos de Teena Brandon y Matthew Shepard.

Curiosamente ese mismo día en que a nosotros nos agredieron, pero en Monterrey, otros chavos gays habían sido golpeados por policías municipales. Sin embargo, en este caso, en entrevista con un diario local el jefe de la policía de la ciudad salió en defensa de los elementos de su corporación diciendo que "los homosexuales estaban enfermos". El siempre valiente escritor Joaquín Hurtado le dirigió una carta pública donde le hacía ver lo erróneo de sus declaraciones. Contra todo eso hay que seguir luchando, así que aún falta mucho por hacer.

5 comentarios:

Medea Tangerine dijo...

Un abrazo que todo lo abarca...

Anónimo dijo...

No pues si....
"Activista" pro derechos de los homosexuales y confundes Preferencia con Orientación. ¿No confundirás también a los personajes?

Que mal que sufrieron esa agresión... si es que realmente sucedio, pero nene... chiquito precioso, mi rey divino, no te confundas...

luis valdez dijo...

Así es: El prejuicio no se acaba en este país. En Monterrey yaa se ha firmado más de una carta pública y los medios no dejarán en paz a las autoridades. Saludos

Cuilo dijo...

Y al pasmo sucede la reflexión...
[Publicado en las RockerasGay]

¿Qué tan grave es el problema de la discriminación a los homosexuales en México? ¿Qué tanto podrían corregir las autoridades -federales, estatales y municipales- estas prácticas -si tuvieran la disposición a ello? ¿Quiénes discriminan, y cómo levantar actas contra la discriminación? ¿Por qué a las autoridades les importa / o no les importa / o les debería de importar el "problema" homosexual? ¿Qué dicen las leyes, las estadísticas, las ONG's nacionales e internacionales? ¿Quiénes son y cómo son los homosexuales, cuáles son sus principales problemáticas, en qué se parecen y en qué se diferencias al resto de la población?

En resumen, ¿cuál es la situación de la población homosexual en México? ¿Qué tan grave es el fenómeno de la homofobia y por qué?

Si yo fuera un diputado de Alternativa, y quisiera impulsar reformas para mejorar la situación de la población homosexual en México, ¿qué debería hacer? ¿Lo que se me pegue la gana, lo que me dicen dos o tres ONG's -que dirán misa, pero po's como que no sé si a ellos les corresponda esa decisión-? ¿Lo que se ha hecho ya en otros países? ¿Qué?

Hay que ser francos, el movimiento gay en méxico es un desarticulado montículo de "organizaciones" que, en muchos casos, hacen de la homosexualidad su forma de vida, y no tienen incentivos a promover cambios reales en su población atendida. Es inexplicable cómo estas organizaciones no han pasado del lloriqueo-berrinche infantil hacia una estrategia efectiva para modificar o encauzar los cambios institucionales necesarios para cambiar la situación gay en México.

Y lo anterior no tengo que "adivinarlo", sino que es obvio dado que nisiquiera se cuenta con un diagnóstico fidedigno de la situación gay en nuestro país. Es chido chillarle y berrerarle a los políticos "represores, homófobos, que no respetan los derechos humanos", pero si no se empieza a contar con registros sistemáticos que nos permitan decir "oye, en 2000 ésta era la situación, y en 2006 ésta... ¿Por qué no hiciste algo para mejorarla?", ¿cómo pretendemos que haya cambios reales? En el juego democrático, la evaluación de las políticas públicas, por parte de los ciudadanos, es una etapa fundamental. Si los políticos no están haciendo lo que deben, ¿cómo lo van a saber los ciudadanos, por las noticias de la tele?

Organizaciones como Oxfam u otras instituciones hacen este tipo de esfuerzos sistemáticos, incluyendo complicados análisis situacionales sobre la estructura del sistema político en cada administración, a fin de saber, por ejemplo, con quién "tocar puertas" para presentar su agenda, y lograr avances paulatinos en ella, o bien, para acusarlos frente a sus electores de que no están haciendo bien las cosas.

¿Es esto imposible para los homosexuales en México?

Claro que no. Es cuestión de "Organización".

¿Le entran?

Medea Tangerine dijo...

Le entramos.