29.1.06
[Serial killers]
Con la Mataaviejitas y el Matajotitos, Ciudad Juárez nos empezaba a quedar chiquito con tanto asesinato por la calle... lástima que ya los agarraron.
20.1.06
[Los de los 80]
Los escritores nacidos en la década de 1980, ya empezamos a figurar con más frecuencia en distintas publicaciones del país y del extranjero. El relevo generacional inicia, los mayores este año cumplirán 26 años y los menores andarán por los 21 o 22. He aquí algunos nombres:
De 1980 son: Iván Cruz Osorio, Nadia Mondragón, Eduardo Uribe, Juan Carlos Reyna , Margarita Valencia Triana, y el peruano Ezio Neyra.
De 1981 son: Carlos Ramírez Vuelvas, Jorge Solís Arenazas, Elman Trevizo, quien esto escribe y el argentino Ezequiel Zaidenwerg.
De 1982 son: Alí Calderón, Lorena Ventura y Óscar David López.
De 1983 son: Inti Muñoz Santamaría y Víctor Mantilla.
*
Tengo que leer una novela de más de 700 páginas (784, para ser exacto) y apenas, en dos días, he leído hasta la 107, así que andaré desaparecido esta semana (además, el martes es mi cumple y me tomaré el día para cenar con mi viejerío adorado). Pa' que se entretengan, les dejo el link de Radiante, el fanzín que hacen mis cuatachos Rafa Saavedra y Checo Brown, allá en donde, dicen, "inicia la patria", la única e inconfundible: ¡Tijuana!
*
Suena: "Hiperballad" de Björk, Brodsky Quartet version, ¡ay, qué rolón!
De 1980 son: Iván Cruz Osorio, Nadia Mondragón, Eduardo Uribe, Juan Carlos Reyna , Margarita Valencia Triana, y el peruano Ezio Neyra.
De 1981 son: Carlos Ramírez Vuelvas, Jorge Solís Arenazas, Elman Trevizo, quien esto escribe y el argentino Ezequiel Zaidenwerg.
De 1982 son: Alí Calderón, Lorena Ventura y Óscar David López.
De 1983 son: Inti Muñoz Santamaría y Víctor Mantilla.
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Tengo que leer una novela de más de 700 páginas (784, para ser exacto) y apenas, en dos días, he leído hasta la 107, así que andaré desaparecido esta semana (además, el martes es mi cumple y me tomaré el día para cenar con mi viejerío adorado). Pa' que se entretengan, les dejo el link de Radiante, el fanzín que hacen mis cuatachos Rafa Saavedra y Checo Brown, allá en donde, dicen, "inicia la patria", la única e inconfundible: ¡Tijuana!
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Suena: "Hiperballad" de Björk, Brodsky Quartet version, ¡ay, qué rolón!
17.1.06
[Estos amores]
Él dice que prefiere los amores platónicos y yo, le digo, los amores virtuales (como el que actualmente me aqueja). Pero, ¿finalmente no son una y la misma chingadera esos amores de los que hablamos?
*
¡Qué ganas de tener una presidenta como la Bachelet! (Y como Lagos y como Rodríguez Zapatero y como ¿Blair?...)
*
¡Qué ganas de tener una presidenta como la Bachelet! (Y como Lagos y como Rodríguez Zapatero y como ¿Blair?...)
13.1.06
[Mis favoritos]
¿o debería decir mis gurús?
Poeta: Jorge Eduardo Eielson.
Narradores: Fernando Vallejo y David Leavitt
Cronista: Pedro Lemebel.
Ensayistas: Antonio Alatorre y Heriberto Yépez.
Directores de cine: Gus van sant y Walter Salles.
Poeta: Jorge Eduardo Eielson.
Narradores: Fernando Vallejo y David Leavitt
Cronista: Pedro Lemebel.
Ensayistas: Antonio Alatorre y Heriberto Yépez.
Directores de cine: Gus van sant y Walter Salles.
9.1.06
[Precisiones misántropas y otras no tanto]
Dos amigos me han pedido--casi exigido--que haga precisiones sobre esa misantropía de la que "alardeo", según dice uno. Ok, aquí van las precisiones al respecto:
No soy más ni menos misántropo de lo que lo es la mayoría de la población a la que, en verdad, todo lo que suceda en otra parte del mundo les vale madres. Simplemente les importa lo que directamente les afecta o conviene (sóló así se entiende por que votarán por AMLO). Yo odio a los chinos porque los conozco, porque son una plaga, porque son 1300 millones de chinos sobre la tierra, porque fomentan la corrupción, el contrabando, etc... y, además, porque son feos como la chingada--la razón de mayor peso, claro está.
Y odio esta ciudad no sólo porque la habito, sino porque la he vivido, la he padecido. Como el peor de los viajeros que soy, diría Villaurrutia, uno extraña el lugar del que se parte, y al regreso también se extraña el lugar del que se viene. Una cosa de nunca acabar. Soy feliz fuera de ella, pero también la necesito, es como una droga, y por eso regreso, a que me dé lo que otras ciudades no me dan. (A veces se extraña ir amontonado en el Metro, o pelearse con los conductores o con la gente que no sabe caminar, etc...)
Al naco que vagabundea por la calle sin oficio ni beneficio, a la señora de la tortillería o que en la noches saca su puesto de garnachas o de postres mientras toda la tarde se pasa viendo novelas, a la cacha alamedera, a la jotita de la Zona Rosa, al chico condechi que lo tiene todo, a tantos más, seguramente ni saben, ni les interesa saber que en Irán ahorcan a los homosexuales, que en Francia a fracazado su política social, que Bush es un hijo de puta, que en África 20 millones de personas viven con sida, que Kirscher, Lula, Chávez, Castro, Evo Morales y Fox también lo son (en caso de que sepan quienes sean, desde luego), que países del llamado primero mundo como lo son Canadá y Japón cometen un ecocidio monstruoso asesinando a miles de focas y ballenas año con año, respectivamente. Su indiferencia--su ignorancia, por definirla mejor-- no es mucho mejor que mi misantropía.
*
Ahora parece que me voy a llenar de botellas de whiskey en mi cumple pues algunos--me han dicho--ya saben que regalarme. Mucho les agradezco que contribuyan a mi afición etílica, pero... Oigan, ¡Gandhi todavía tiene certificados de regalo! Jelou! Eso me vendría muy bien, tengo una lista interminable de libros pendientes por comprar, ja!
*
Mi novela va fluyendo muy bien, ¡yuju!
No soy más ni menos misántropo de lo que lo es la mayoría de la población a la que, en verdad, todo lo que suceda en otra parte del mundo les vale madres. Simplemente les importa lo que directamente les afecta o conviene (sóló así se entiende por que votarán por AMLO). Yo odio a los chinos porque los conozco, porque son una plaga, porque son 1300 millones de chinos sobre la tierra, porque fomentan la corrupción, el contrabando, etc... y, además, porque son feos como la chingada--la razón de mayor peso, claro está.
Y odio esta ciudad no sólo porque la habito, sino porque la he vivido, la he padecido. Como el peor de los viajeros que soy, diría Villaurrutia, uno extraña el lugar del que se parte, y al regreso también se extraña el lugar del que se viene. Una cosa de nunca acabar. Soy feliz fuera de ella, pero también la necesito, es como una droga, y por eso regreso, a que me dé lo que otras ciudades no me dan. (A veces se extraña ir amontonado en el Metro, o pelearse con los conductores o con la gente que no sabe caminar, etc...)
Al naco que vagabundea por la calle sin oficio ni beneficio, a la señora de la tortillería o que en la noches saca su puesto de garnachas o de postres mientras toda la tarde se pasa viendo novelas, a la cacha alamedera, a la jotita de la Zona Rosa, al chico condechi que lo tiene todo, a tantos más, seguramente ni saben, ni les interesa saber que en Irán ahorcan a los homosexuales, que en Francia a fracazado su política social, que Bush es un hijo de puta, que en África 20 millones de personas viven con sida, que Kirscher, Lula, Chávez, Castro, Evo Morales y Fox también lo son (en caso de que sepan quienes sean, desde luego), que países del llamado primero mundo como lo son Canadá y Japón cometen un ecocidio monstruoso asesinando a miles de focas y ballenas año con año, respectivamente. Su indiferencia--su ignorancia, por definirla mejor-- no es mucho mejor que mi misantropía.
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Ahora parece que me voy a llenar de botellas de whiskey en mi cumple pues algunos--me han dicho--ya saben que regalarme. Mucho les agradezco que contribuyan a mi afición etílica, pero... Oigan, ¡Gandhi todavía tiene certificados de regalo! Jelou! Eso me vendría muy bien, tengo una lista interminable de libros pendientes por comprar, ja!
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Mi novela va fluyendo muy bien, ¡yuju!
5.1.06
[La misma misantropía árabe]
Un cafe más: ahora con un ¿amigo? a quien hace meses no veía. Me llamó un lunes de noviembre para vernos pero no podía: justo ese día, por la noche, saldría a Guadalajara, a la Fil y luego a Tj. Cuando hube regresado no le llamé, como lo prometí. Después, en las vacaciones tampoco quise hacerlo porque sé que se va a Europa o a USA y así fue; incluso el lunes que le llamé su celular aún no estaba disponible. En fin, que nos vimos ayer y platicamor largo y tendido. Para él, cual empresario, también fue un pésimo año. Sus negocios no avanzaron nada, los tratos con unos españoles prácticamente están suspendidos pues, según me dijo, no tienen confianza en invertir en México con las próximas elecciones y el virtual triunfo de un populista. Y después, me estuvo contando cosas con las que uno se siente cucaracha: anécdotas y cosas curiosas de una de las familias más poderosas de este país, corrijo: los cuasi dueños de este país. Él es muy cercano a uno de ellos, el menor; el mayor, se sabe copiosamente, es gay, "putísimo" como mi amigo me dijo. Y el marido de ella, la de en medio, según sé por otra amiga (poeta, btw), también es joto. Ja! ¡Qué bonita familia! Sin embargo, a pesar de caminar por las playas de acapulco juntos, de que lo toman en cuenta para opiniones de sus negocios, de caminar por los boulevares parisinos, de subirse a sus coches rodeados de guaruras, mi amigo los tiene en muy sana distancia pues, dice, son árabes. Y los árabes son unos hijos de la chingada. Ja!
*
Ningún regalo de Navidad ni Año nuevo, ni siquiera espero a los Reyes esta noche. Pero ya se acerca mi cumpleaños número 25, así que empiezo a hacer mi lista de regalos ideales. Ojalá un lector se apiade, al menos, con una tella de whiskey (pienso ponerme hasta las...) en ese memorable día. ¡Salud!
*
Ningún regalo de Navidad ni Año nuevo, ni siquiera espero a los Reyes esta noche. Pero ya se acerca mi cumpleaños número 25, así que empiezo a hacer mi lista de regalos ideales. Ojalá un lector se apiade, al menos, con una tella de whiskey (pienso ponerme hasta las...) en ese memorable día. ¡Salud!
4.1.06
[Dos años de este blog]
Fue mi amigo Heriberto Yépez quien me recomendó abrir una cuenta de blog. “Es tan fácil como abrir una cuenta de correo electrónico gratuito”, me dijo, y así fue. De eso hace ya dos años. Empecé a postear cosas sin importancia porque la verdad no me lo tomaba muy en serio, y después cosas que ya había publicado. Aún hoy, incluso, sigue siendo un divertimento. Así que no soy de los que defienden ese medio ante quienes sí se dedican a atacarlo ferozmente. Simplemente a esos críticos del blog, les diría que tengo un blog por la misma necesidad por la que ellos y yo (o sea, todos), tenemos un correo electrónico. Es parte, ya, de la vida moderna. Insoslayable. En particular, para mí es más efectivo un correo electrónico que una llamada telefónica. Sí, soy un obsesivo del correo; todo el tiempo estoy pendiente de él, escribiendo y recibiendo mensajes, en ocasiones simultáneamente. Además porque mi cerebro siempre ha sido renuente a memorizar números y, por lo tanto, ha sido más fácil aprenderme direcciones de correo.
No miento al decir que el internet se ha vuelto parte indispensable de mi vida. Leo los periódicos en la red. Veo muchos programas de televisión de todo el mundo por ese medio. Mantengo contacto con amigos de todas partes a través del chat o messenger. Escucho estaciones de radio por medio del internet. Bajo música que sería prácticamente imposible conseguir en las anacrónicas tiendas de discos de la ciudad. Y por si fuera poco, por internet compro cualquier cosa, pago cuentas pendientes (evitándo las largas colas de los bancos), reservo, hablo, veo, leo, escucho… Y cuando digo que la web me evita las largas colas del banco (por ejemplo, pero también el de librerías y todo tipo de tiendas), con eso no quiero decir que me haga la vida más fácil. De ninguna manera. Sino todo lo contrario, la vida actual es una pálida metáfora, pero metáfora al fin, del caos que es el internet y Google marca la pauta: “Resultados 1-10 de aproximadamente 1, 670, 000, 000 de life. (0.06 segundos)”.
Por lo tanto, no puedo hablar mal del blog. Puedo pasar horas leyéndolos, de todas partes del mundo, en cualquier idioma (bueno, no cualquiera porque ¡Google también traduce!). El problema no es el blog, o el correo, sino el internet todo. ¡Qué cosa tan maravillosa han creado para complicarnos más la vida! Nuestro destino estará marcado por lo que el internet quiera hacer de nosotros, pobres neófitos de nuestro devenir. ¿Y si le pregunto a Google sobre mi futuro? ¿Tendrá la respuesta?
No miento al decir que el internet se ha vuelto parte indispensable de mi vida. Leo los periódicos en la red. Veo muchos programas de televisión de todo el mundo por ese medio. Mantengo contacto con amigos de todas partes a través del chat o messenger. Escucho estaciones de radio por medio del internet. Bajo música que sería prácticamente imposible conseguir en las anacrónicas tiendas de discos de la ciudad. Y por si fuera poco, por internet compro cualquier cosa, pago cuentas pendientes (evitándo las largas colas de los bancos), reservo, hablo, veo, leo, escucho… Y cuando digo que la web me evita las largas colas del banco (por ejemplo, pero también el de librerías y todo tipo de tiendas), con eso no quiero decir que me haga la vida más fácil. De ninguna manera. Sino todo lo contrario, la vida actual es una pálida metáfora, pero metáfora al fin, del caos que es el internet y Google marca la pauta: “Resultados 1-10 de aproximadamente 1, 670, 000, 000 de life. (0.06 segundos)”.
Por lo tanto, no puedo hablar mal del blog. Puedo pasar horas leyéndolos, de todas partes del mundo, en cualquier idioma (bueno, no cualquiera porque ¡Google también traduce!). El problema no es el blog, o el correo, sino el internet todo. ¡Qué cosa tan maravillosa han creado para complicarnos más la vida! Nuestro destino estará marcado por lo que el internet quiera hacer de nosotros, pobres neófitos de nuestro devenir. ¿Y si le pregunto a Google sobre mi futuro? ¿Tendrá la respuesta?
1.1.06
[¡Adiós 2005!]
Después de ver en la televisión el recuento del 2005, en los primeros minutos del 2006 no pude contener mis abundantes lágrimas por haber dejado atrás a uno de los peores años en mi vida y en la del mundo. Una gesta heróica fue sortear ese año que, por fortuna, hoy ha quedado atrás. Mis mejores deseos, en verdad, para este año que apenas inicia. Pinta para bien, ojalá sea así.
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¡Este blog cumple 2 años! ¡God, cómo se va el tiempo! Así que por tal motivo, pronto cambiará...
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¡Este blog cumple 2 años! ¡God, cómo se va el tiempo! Así que por tal motivo, pronto cambiará...
29.12.05
[De misantropía y otros asuntos menores]
Mi misantropías ha llegado a un grado tal que, como diría un bolero, "yo mismo me espanto de mi forma de odiar". Desde hace días, casi semanas (sólo salí a la cena de Navidad con mi soporífera familia), no he salido de mi casa, y he sido muy feliz: leo cuanto quiero, escucho la música que quiero al volumen que quiera, veo lo que quiero de la tele, escribo y hablo lárgamente por teléfono a mis más apreciados amigos, si no quiero no me baño y me quedo en pijama todo el día, chateo, escribo mails, los contesto, veo porno on line y, en fin, que la he pasado muy bien recluido en casa (salvo cuando llegan mis padres y hermano de sus jornadas laborales).
Sin embargo, hoy tuve que salir a una comida con un amigo que me pasó unos libros para un texto que estoy escribiendo y que tengo que entregar en las primeras horas del 2006. Si no hubiera sido por los libros desde luego no hubiera salido de mi cama. Desayuné, contesté algunos correos, leí algunas páginas de cierto libro que es casi la base de mi novela que empieza a tomar forma y salí para enfrentarme al mundo. Caminé dos cuadras, hasta el eje. Esperé el micro que venía a toda velocidad y, por lo mismo, no hizo parada. Esperé el siguiente que venía atestado: un calor infame exterior que propiciaba el interior lleno de cuerpos. Un joven leía, parado, el Zaratrusta en alguna edición popular, no sé como podía hacerlo entre tanta gente. Me bajé en Reforma para tomar el otro micro que me llevara hasta la Zona Rosa, no iba tan lleno pero tampoco había asiento para tomarlo; el joven lector y yo nos subimos al mismo micro: él cometió la hazaña de seguir leyendo de pié. En Garibaldi bajó alguna gente. Pude tomar asiento y fue entonces cuando saqué mi libro y mi pluma para ir subrayando; el microbusero, como suele decir la gente, iba hecho la mocha y parecía que traía reses. Llegué pronto a mi destino: miré el reloj y llevaba un retraso de 15 minutos, eran las 2:45 de la tarde.
Por fortuna, comimos en casa de mi amigo, evitando así el mundo exterior. Estaba allí, también otro amigo muy querido y el asistente de mi otro amigo. Comimos los cuatro, contando chismes y anécdotas de personas que conocemos y que, mutuamente, detestamos (¡Oh, si pudiera revelar los nombres!) Con mis expresiones misántropas ("Qué se mueran todos los amarillos--expresión despectiva para referirme a los orientales, salvo mis querido japoneses--con tifones, tsunamis, sida, gripe aviar, SARS, se ahogen de sobrepoblados o con sus ríos contaminados de metales pesados"), espanté al joven asistente de mi amigo de tan sólo 17 años. Después dramaticé sobre la proximidad de mi cuarto de siglo sobre la tierra: "Como diría una gran escritriz chilena: estoy vieja, dejada, sobajada, ultrajada". Eso acabó por espantar al muchachito, de quien envidié su edad.
Acabada la comida e ido el joven, nos aprestamos a buscar los libros en su magna biblioteca, sólo uno no aparecía. Mi amigo prometió buscarlo con más calma y dármelo, estaba en eso cuando, casualmente, lo encontré. Perfecto, ya tenía lo que quería ahora podía irme. Eran poco más de las 6 p.m. Pero no fue así, siguió la plática con nuestros respectivos cigarros. Ahora hablábamos de libros y de la película El mercader de Venecia que él vio justamente ayer. Mi tragedia favorita del gran dramaturgo inglés es Otelo, el otro veneciano de Shakespeare. Por lo que contó me dieron ganas de ir a verla, pero con tan sólo pensar que eso implicaría salir nuevamente de mi casa, desistí y ahora prefiero esperar a que la pasen por HBO o Movie city, que por eso pago esa mierda de televisión, joder.
Así hasta que dieron las 7 y mi amigo tenía que salir. Nos llevó--a mi otro amigo y a mí--hasta la estación más cercana del metro. Cuando vi aquel mundanal ruido de todas las personas que a esa hora--pico, por cierto--querían llegar a sus casas, a mi amigo se le ocurrió la grandiosa idea de ir a tomar un café juntos a lo cual no me negué, por supuesto. Fuimos a un apacible café de la Roma, a lado del negocio de otros amigos en común a quienes no encontramos. Entonces, a mi amigo se le ocurrió llamarles (desde su celular, porque yo no cargo con esas porquerías) y entonces pude saber que la fiesta que otros amigos en común ofrecían, según yo mañana, realmente era hoy. Trataron de convencernos para que fuéramos, a lo cual me resistí: no sólo no iría porque yo pensaba que era mañana--cuando tampoco asistiría porque en HBO Plus transmitirán el concierto en vivo desde Chicago de U2 que tengo que ver dado que no iré al Azteca en febrero y después del conciero sigue otro capítulo de QAF--si no porque los de la fiesta, que se dicen mis amigos, no fueron ni para hacer extensiva la invitación ni por una simple llamada telefónica ni por un pinchurriento mail. Así que, ya lo tenía decidido, no iría a ver las mismas caras, a drogarnos con lo mismo, a escuchar la misma música, a... en pocas palabras, perder el tiempo que no tengo.
Seguimos mi amigo y yo en el café, colgamos con los otros, sacó su Ipod (aparatos que yo no me permito) y escuchaba mi canción favorita de Bjork una y otra vez con el té de emperatriz o algo así, mientras mi amigo hojeaba los libros que él otro me había prestado, cuando, ¡maldición!, un conocido entró al mismo café y se acercó a saludarme. Si hay algo que deteste tanto en este mundo como la lluvia, es encontrarme a personas que no deseo en ese momento encontrarlas por la calle. Con mi ensimismamiento corté de tajo los saludos y se apartó a una mesa contigua. Desde que llegué al lugar me di cuenta de que había otra persona a la que conocía pero evité todo saludo, incluso cuando pasé a su lado para ir al baño. Acabada la canción entablé plática con mi amigo: le conté de mi novela, como iba a ser, lo que tengo pensado y planeado, las dificultades a las que me enfrento con respecto a lo que quiero hacer, después me contó una anécdota que utilizaré hacia el final de la novela.
Nos habíamos acabado el té así que pedimos la cuenta para irnos cuanto antes. Caminamos hacia el metro, ya no eran las mismas hordas de asalariados que iban hacia los boquetes del subterráneo a donde nosotros nos dirigíamos. Por fortuna el vagón en que subimos iba prácticamente sin gente. Seguíamos platicando de tonteras y cosas sin relevancia pero divertidas. En Pino Suárez me preguntó si quería ir a la fiesta, aún estábamos a tiempo, eran las 9:30 p.m., y podíamos bajar allí para transbordar a la línea azul y dirigirnos donde la fiesta, le contesté que no, de lo único de lo que tenía ganas era de volver a mi casa, a hacerme un té, ponerme mi pijama, leer y escribir--no estas líneas, esta idea surgió habiendo entrado al Intenet. Cuando llegué a la estación en que tenía que tranbordar me bajé, me despedí de mi amigo deseándole lo mejor para él y para los suyos en el 2006 (lugar común que he utilizado, explotado en demasía, los últimos días).
El otro metro también venía semi vacío. Me reconfortó el hecho. Caminé hasta mi casa--donde ahora me encuentro, con mi tasa de té a lado--a paso lento, casi arrastrando los piés, por lugares poco transitados esta noche evitando a la gente que se congrega en los numeosos puestos de tacos. Ahora estoy felizamente aquí a salvo, escribiendo, y desde donde todo lo humano me es ajeno.
Sin embargo, hoy tuve que salir a una comida con un amigo que me pasó unos libros para un texto que estoy escribiendo y que tengo que entregar en las primeras horas del 2006. Si no hubiera sido por los libros desde luego no hubiera salido de mi cama. Desayuné, contesté algunos correos, leí algunas páginas de cierto libro que es casi la base de mi novela que empieza a tomar forma y salí para enfrentarme al mundo. Caminé dos cuadras, hasta el eje. Esperé el micro que venía a toda velocidad y, por lo mismo, no hizo parada. Esperé el siguiente que venía atestado: un calor infame exterior que propiciaba el interior lleno de cuerpos. Un joven leía, parado, el Zaratrusta en alguna edición popular, no sé como podía hacerlo entre tanta gente. Me bajé en Reforma para tomar el otro micro que me llevara hasta la Zona Rosa, no iba tan lleno pero tampoco había asiento para tomarlo; el joven lector y yo nos subimos al mismo micro: él cometió la hazaña de seguir leyendo de pié. En Garibaldi bajó alguna gente. Pude tomar asiento y fue entonces cuando saqué mi libro y mi pluma para ir subrayando; el microbusero, como suele decir la gente, iba hecho la mocha y parecía que traía reses. Llegué pronto a mi destino: miré el reloj y llevaba un retraso de 15 minutos, eran las 2:45 de la tarde.
Por fortuna, comimos en casa de mi amigo, evitando así el mundo exterior. Estaba allí, también otro amigo muy querido y el asistente de mi otro amigo. Comimos los cuatro, contando chismes y anécdotas de personas que conocemos y que, mutuamente, detestamos (¡Oh, si pudiera revelar los nombres!) Con mis expresiones misántropas ("Qué se mueran todos los amarillos--expresión despectiva para referirme a los orientales, salvo mis querido japoneses--con tifones, tsunamis, sida, gripe aviar, SARS, se ahogen de sobrepoblados o con sus ríos contaminados de metales pesados"), espanté al joven asistente de mi amigo de tan sólo 17 años. Después dramaticé sobre la proximidad de mi cuarto de siglo sobre la tierra: "Como diría una gran escritriz chilena: estoy vieja, dejada, sobajada, ultrajada". Eso acabó por espantar al muchachito, de quien envidié su edad.
Acabada la comida e ido el joven, nos aprestamos a buscar los libros en su magna biblioteca, sólo uno no aparecía. Mi amigo prometió buscarlo con más calma y dármelo, estaba en eso cuando, casualmente, lo encontré. Perfecto, ya tenía lo que quería ahora podía irme. Eran poco más de las 6 p.m. Pero no fue así, siguió la plática con nuestros respectivos cigarros. Ahora hablábamos de libros y de la película El mercader de Venecia que él vio justamente ayer. Mi tragedia favorita del gran dramaturgo inglés es Otelo, el otro veneciano de Shakespeare. Por lo que contó me dieron ganas de ir a verla, pero con tan sólo pensar que eso implicaría salir nuevamente de mi casa, desistí y ahora prefiero esperar a que la pasen por HBO o Movie city, que por eso pago esa mierda de televisión, joder.
Así hasta que dieron las 7 y mi amigo tenía que salir. Nos llevó--a mi otro amigo y a mí--hasta la estación más cercana del metro. Cuando vi aquel mundanal ruido de todas las personas que a esa hora--pico, por cierto--querían llegar a sus casas, a mi amigo se le ocurrió la grandiosa idea de ir a tomar un café juntos a lo cual no me negué, por supuesto. Fuimos a un apacible café de la Roma, a lado del negocio de otros amigos en común a quienes no encontramos. Entonces, a mi amigo se le ocurrió llamarles (desde su celular, porque yo no cargo con esas porquerías) y entonces pude saber que la fiesta que otros amigos en común ofrecían, según yo mañana, realmente era hoy. Trataron de convencernos para que fuéramos, a lo cual me resistí: no sólo no iría porque yo pensaba que era mañana--cuando tampoco asistiría porque en HBO Plus transmitirán el concierto en vivo desde Chicago de U2 que tengo que ver dado que no iré al Azteca en febrero y después del conciero sigue otro capítulo de QAF--si no porque los de la fiesta, que se dicen mis amigos, no fueron ni para hacer extensiva la invitación ni por una simple llamada telefónica ni por un pinchurriento mail. Así que, ya lo tenía decidido, no iría a ver las mismas caras, a drogarnos con lo mismo, a escuchar la misma música, a... en pocas palabras, perder el tiempo que no tengo.
Seguimos mi amigo y yo en el café, colgamos con los otros, sacó su Ipod (aparatos que yo no me permito) y escuchaba mi canción favorita de Bjork una y otra vez con el té de emperatriz o algo así, mientras mi amigo hojeaba los libros que él otro me había prestado, cuando, ¡maldición!, un conocido entró al mismo café y se acercó a saludarme. Si hay algo que deteste tanto en este mundo como la lluvia, es encontrarme a personas que no deseo en ese momento encontrarlas por la calle. Con mi ensimismamiento corté de tajo los saludos y se apartó a una mesa contigua. Desde que llegué al lugar me di cuenta de que había otra persona a la que conocía pero evité todo saludo, incluso cuando pasé a su lado para ir al baño. Acabada la canción entablé plática con mi amigo: le conté de mi novela, como iba a ser, lo que tengo pensado y planeado, las dificultades a las que me enfrento con respecto a lo que quiero hacer, después me contó una anécdota que utilizaré hacia el final de la novela.
Nos habíamos acabado el té así que pedimos la cuenta para irnos cuanto antes. Caminamos hacia el metro, ya no eran las mismas hordas de asalariados que iban hacia los boquetes del subterráneo a donde nosotros nos dirigíamos. Por fortuna el vagón en que subimos iba prácticamente sin gente. Seguíamos platicando de tonteras y cosas sin relevancia pero divertidas. En Pino Suárez me preguntó si quería ir a la fiesta, aún estábamos a tiempo, eran las 9:30 p.m., y podíamos bajar allí para transbordar a la línea azul y dirigirnos donde la fiesta, le contesté que no, de lo único de lo que tenía ganas era de volver a mi casa, a hacerme un té, ponerme mi pijama, leer y escribir--no estas líneas, esta idea surgió habiendo entrado al Intenet. Cuando llegué a la estación en que tenía que tranbordar me bajé, me despedí de mi amigo deseándole lo mejor para él y para los suyos en el 2006 (lugar común que he utilizado, explotado en demasía, los últimos días).
El otro metro también venía semi vacío. Me reconfortó el hecho. Caminé hasta mi casa--donde ahora me encuentro, con mi tasa de té a lado--a paso lento, casi arrastrando los piés, por lugares poco transitados esta noche evitando a la gente que se congrega en los numeosos puestos de tacos. Ahora estoy felizamente aquí a salvo, escribiendo, y desde donde todo lo humano me es ajeno.
26.12.05
[¿Qué festejan los católicos?]
Aque lla fatídica mañana había decidido ser católico romano por Roma, por Horacio y sus dos camaradas que, espada en mano, llevando cascos con cimeras y con brillo de valor indomable en la mirada, defendieron el puente sobre el Tíber de las hordas etruscas. Ahora, paso a paso, gracias a los otros chicos católicos, descubre qué es en realidad ser un católico. Los católicos nada tienen que ver con Roma. Los católicos ni siquiera han oído habalar de Horacio. Los católicos van a catequesis los viernes por la tarde; se confiesan; toman la comunión. Eso es lo que hacen los católicos.
J.M. Coetzee. Infancia.
J.M. Coetzee. Infancia.
24.12.05
[Lets talk about...music]
Hace días que escucho el mismo disco: el soundtrack de una de mis peís favoritas: Hedwig and the angry inch, regalo de la Jenny desde la mismísima Tj. Esto se debe a que, desde hace poco más de un mes, la Cerona tiene en su casa mi estuche (comprado en la Banana Republic del Embarcadero shopping center de SF) con todos mis discos favoritos. Entre los que recuerdo con especial añoranza están: el del concierto de Chavela Vargas donde interpreta esa magistral canción llamada "María tepozteca", el del concierto de Eugenia León en la sala Nezahualcóyotl de la UNAM, "Tangos", incluso el de Cesaria Evora, "Sao Vicente di longe". El de la Ely Guerra (no fui a su concierto porque estaba en Tj o iba regresando, ya ni sé, en mp3 sólo tengo "Peligro"), los de Bjork ("Big time sensuality", también la tengo en mp3 remezclada por Moby, pero no es lo mismo porque es my Bjork's favorite song, fuck!), y ah!, claro, los de U2 a quienes no iré a ver al Estadio Azteca porque mi pobreza es extrema (tanto que no compre el "How dismantle..." ni siquiera en pirata) y todo se me va en pagar la fucking tarjeta de crédito...
Y pos la Cerona no está en la ciudad, se fue a casar con el adorable Ehitel a Lima, pero ya en estos días regresa y espero verla y que me regrese mis discos!!!
Y, maldición, hace unas semanas rompí por descuido el disco de las canciones de las pelis de la Almorrana con la maravillosa Lola la grande cantando "Soy infeliz", Mysa Mataraso con "Ne me quitte pas" (la tengo en mp3 en versión salsa con Yuri Buenaventura, pero no es lo mismo) y La Lupe con "Puro teatro", entre muchas otras de culto kitsch.
Por su parte, mi padre tiene mis discos de Frank Sinatra, Omara Portuondo, el del Buena vista social club y creo que ya. O sea, no puedo escuchar esas canciones que son fundamentales en el drama de fin de año: "Lágrimas negras" y "20 años". Sobrevivo pues, con la Bowie, la Madonna (de sus Confessions... una latina niuyorka me envió por mp4 "How high", "New york" y "Hang up", de la cual mi compu sólo toca la última que está en mp3)y la ya mencionada loca, Hedwig ("Wicked little town" es un rolón). Bueno, creo que también por aquí debo tener el Casacanueces de Tchaikowski, al menos para estar a tono con la temporada...
Y pos la Cerona no está en la ciudad, se fue a casar con el adorable Ehitel a Lima, pero ya en estos días regresa y espero verla y que me regrese mis discos!!!
Y, maldición, hace unas semanas rompí por descuido el disco de las canciones de las pelis de la Almorrana con la maravillosa Lola la grande cantando "Soy infeliz", Mysa Mataraso con "Ne me quitte pas" (la tengo en mp3 en versión salsa con Yuri Buenaventura, pero no es lo mismo) y La Lupe con "Puro teatro", entre muchas otras de culto kitsch.
Por su parte, mi padre tiene mis discos de Frank Sinatra, Omara Portuondo, el del Buena vista social club y creo que ya. O sea, no puedo escuchar esas canciones que son fundamentales en el drama de fin de año: "Lágrimas negras" y "20 años". Sobrevivo pues, con la Bowie, la Madonna (de sus Confessions... una latina niuyorka me envió por mp4 "How high", "New york" y "Hang up", de la cual mi compu sólo toca la última que está en mp3)y la ya mencionada loca, Hedwig ("Wicked little town" es un rolón). Bueno, creo que también por aquí debo tener el Casacanueces de Tchaikowski, al menos para estar a tono con la temporada...
14.12.05
[¿Cena navideña?]
Mi madre me preguntó que qué iba a cenar en Navidad ahora que he abandonado al gremio carnívoro. Después de hacer cara de extrañamiento (que no de estreñimiento), le dije que yo no tengo nada que festejar ese día y por lo tanto, la Navidad así como lo que vaya a cenar me importan un reverendo cacahuate.
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Jorge Volpi ya tiene blog (de una transnacional, pero blog al fin).
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Jorge Volpi ya tiene blog (de una transnacional, pero blog al fin).
12.12.05
[¡Breaking news!]
Por las dos buenas noticias del día... merecido festejo con unas rayas, con estas líneas, y con las otras... ajúa!!!
8.12.05
{Pide que tu camino sea largo... muuuy largo}
No me he podido ir o, en su defecto, no he podido regresar. La verdad es que tampoco he querido pero ahora las cosas se han complicado, puesn. Primero desviaron el avi'on y fuimos al DF a estacionarlo por unas 7 u 8 horas... Llegue tarde a Tj y nadie me esperaba. Ciertamente el clima habia cambiado, hacia frio y llovia. Sigue haciendo frio, un buen, ayer fue el dia que bajo mas la temperatura. Pero ya no llueve.
La he pasado muy bien, con todos los cuates, riendonos, pisteando como dicen por aca, platicando no forzosamente de cosas literarias (tambien las banalidades cuentan), tirando carrilla, debrayando, bien tripeados puesn. Oh my gash! Pero hoy que ya estaba a punto de partir, llegue tarde al aeropuerto y ya habian cerrado el vuelo. Lo cambie y salgo manana mas temprano, a las 6 a.m. Y justo noche estuve tentado a cambiar el vuelo porque hay pari en la noche con la Jenny, celebramos que termino la carrera en la UCSD y que A. fue a hacer sus examenes en UCI y que la otra A. tiene menos trabajo, y que yo perdi el avion y... pretextos no faltan para las paris en Tj... Nunca crei decirlo pero ya no quiero mas alcohol en Tj: decir eso aqui es casi un sacrilegio, jejeje.
Yo no he pedido que mi camino sea largo, como diria Kavafis, pero asi se ha dado.
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Sorry, esta PC no tiene acentos.
La he pasado muy bien, con todos los cuates, riendonos, pisteando como dicen por aca, platicando no forzosamente de cosas literarias (tambien las banalidades cuentan), tirando carrilla, debrayando, bien tripeados puesn. Oh my gash! Pero hoy que ya estaba a punto de partir, llegue tarde al aeropuerto y ya habian cerrado el vuelo. Lo cambie y salgo manana mas temprano, a las 6 a.m. Y justo noche estuve tentado a cambiar el vuelo porque hay pari en la noche con la Jenny, celebramos que termino la carrera en la UCSD y que A. fue a hacer sus examenes en UCI y que la otra A. tiene menos trabajo, y que yo perdi el avion y... pretextos no faltan para las paris en Tj... Nunca crei decirlo pero ya no quiero mas alcohol en Tj: decir eso aqui es casi un sacrilegio, jejeje.
Yo no he pedido que mi camino sea largo, como diria Kavafis, pero asi se ha dado.
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Sorry, esta PC no tiene acentos.
1.12.05
{Pitol premio Cervantes de Literatura}
Después de la soporífera sesión de lectura de Vargas Llosa y Aitana Sánchez Gijón, anoche en el Teatro Diana, hoy nos despertamos y al llegar a la sala de prensa de l Fil, la noticia que circula es el premio Cervantes a Sergio Pitol (Puebla, 1933).
Hoy llega Martin Amis a la Fil, y más tarde se presentarán los libros de los poetas peruanos Antonio Cisneros y Rodolfo Hinostroza. El día apenas comienza.
Hoy llega Martin Amis a la Fil, y más tarde se presentarán los libros de los poetas peruanos Antonio Cisneros y Rodolfo Hinostroza. El día apenas comienza.
30.11.05
{¡Autopromoción tijuanense!}
El sexo de la poesía
Conferencia de Sergio Téllez-Pon y Mónica Morales
Invita la Librería Sor Juana: sábado 3 de diciembre, en la Sala de Lectura del Centro Cultural Tijuana (Cecut), en punto de las 6 de la tarde.
Conferencia de Sergio Téllez-Pon y Mónica Morales
Invita la Librería Sor Juana: sábado 3 de diciembre, en la Sala de Lectura del Centro Cultural Tijuana (Cecut), en punto de las 6 de la tarde.
{Declaración a El Financiero}
| Mi declaración al reportero de El financiero que anda por aquí en la sala de prensa de la Fil, el día de ayer y que aparece hoy en su edición on line, aquí. |
29.11.05
{De premios desiertos}
Hace poco se sucitó en España una polémica con el escritor Juan Marsé pues éste calificó las obras ganadoras del Premio Planeta de novela (el mejor dotado de toda la lengua española con 600 mil euros) de mediocres y de allí no las bajó (las novelas de María Pau de Janer y el peruano Jaime Bayly--a quien en un rato más veremos--).
Hoy, aquí en Guadalajara, muy temprano, se dio a conocer el resultado del primer premio de novela de la editorial Tusquets. El jurado, según se dijo, recibió infinidad de manuscritos pero no se pusieron de acuerdo en la calidad literaria de las obras y declararon el premio desierto.
Eso refleja, también, cómo no, la mediocridad de las obras. Premiados o desiertos, los premios no garantizan nada.
Hoy, aquí en Guadalajara, muy temprano, se dio a conocer el resultado del primer premio de novela de la editorial Tusquets. El jurado, según se dijo, recibió infinidad de manuscritos pero no se pusieron de acuerdo en la calidad literaria de las obras y declararon el premio desierto.
Eso refleja, también, cómo no, la mediocridad de las obras. Premiados o desiertos, los premios no garantizan nada.
28.11.05
[Victor Hugo, Vargas Llosa y...¿Dehesa?]
Ciertamente nos parece un insulto que, en una improvisación de los de Alfaguara, el bufón de Germán Dehesa haya presentado el más reciente libro de Mario Vargas Llosa sobre la obra cumbre del francés Victor Hugo, Los miserables. Les dejo la crónica del evento de nuestro estimado Toño Ortuño publicada en Milenio Público.
26.11.05
[Inicia FIL con polémica con la familia Rulfo]
Un poeta menor--aunque mi maestro Alatorre diga lo contario-- recibió el premio Latinoamericano y del caribe Juan Rulfo que año con año inaugura la Feria Internacional del Libro de Guadalajara. En agosto pasado, el condecorado hizo expresiones sobre la obra del jalisciense que incomodaron a la familia (encargada de velar por el buen uso--para su abuso-- de la figura beatificada por toda la crítica literaria del mundo). Es por esto que la familia ha pedido que le quiten el nombre del autor de "Pedro Páramo" al premio.
En algo tiene razón la familia Rulfo: el premio se ha dado a personas que ya han recibido el Octavio Paz y prácticamente con el mismo jurado (Domínguez Michael ataca por sectarios a los jurados del Romulo Gallegos y él hace lo mismo: cuando fue jurado del Paz se lo dio a Segovia y ahora que le tocó ser jurado del Rulfo se lo dio a... Sevogia, again); contraviniendo así los principios del premio.
La postura de las dos partes nos parece, digamos, excesivas. Ni los jurados deben ser críticos criticones que escriben con el higado, con lo cual se evitaría que poemtas menores lo recibieran (¡ese premio era de Eielson!, reitero), ni la familia debería tomar esa postura tan intransigente.
En algo tiene razón la familia Rulfo: el premio se ha dado a personas que ya han recibido el Octavio Paz y prácticamente con el mismo jurado (Domínguez Michael ataca por sectarios a los jurados del Romulo Gallegos y él hace lo mismo: cuando fue jurado del Paz se lo dio a Segovia y ahora que le tocó ser jurado del Rulfo se lo dio a... Sevogia, again); contraviniendo así los principios del premio.
La postura de las dos partes nos parece, digamos, excesivas. Ni los jurados deben ser críticos criticones que escriben con el higado, con lo cual se evitaría que poemtas menores lo recibieran (¡ese premio era de Eielson!, reitero), ni la familia debería tomar esa postura tan intransigente.
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