Hace poco se sucitó en España una polémica con el escritor Juan Marsé pues éste calificó las obras ganadoras del Premio Planeta de novela (el mejor dotado de toda la lengua española con 600 mil euros) de mediocres y de allí no las bajó (las novelas de María Pau de Janer y el peruano Jaime Bayly--a quien en un rato más veremos--).
Hoy, aquí en Guadalajara, muy temprano, se dio a conocer el resultado del primer premio de novela de la editorial Tusquets. El jurado, según se dijo, recibió infinidad de manuscritos pero no se pusieron de acuerdo en la calidad literaria de las obras y declararon el premio desierto.
Eso refleja, también, cómo no, la mediocridad de las obras. Premiados o desiertos, los premios no garantizan nada.
29.11.05
28.11.05
[Victor Hugo, Vargas Llosa y...¿Dehesa?]
Ciertamente nos parece un insulto que, en una improvisación de los de Alfaguara, el bufón de Germán Dehesa haya presentado el más reciente libro de Mario Vargas Llosa sobre la obra cumbre del francés Victor Hugo, Los miserables. Les dejo la crónica del evento de nuestro estimado Toño Ortuño publicada en Milenio Público.
26.11.05
[Inicia FIL con polémica con la familia Rulfo]
Un poeta menor--aunque mi maestro Alatorre diga lo contario-- recibió el premio Latinoamericano y del caribe Juan Rulfo que año con año inaugura la Feria Internacional del Libro de Guadalajara. En agosto pasado, el condecorado hizo expresiones sobre la obra del jalisciense que incomodaron a la familia (encargada de velar por el buen uso--para su abuso-- de la figura beatificada por toda la crítica literaria del mundo). Es por esto que la familia ha pedido que le quiten el nombre del autor de "Pedro Páramo" al premio.
En algo tiene razón la familia Rulfo: el premio se ha dado a personas que ya han recibido el Octavio Paz y prácticamente con el mismo jurado (Domínguez Michael ataca por sectarios a los jurados del Romulo Gallegos y él hace lo mismo: cuando fue jurado del Paz se lo dio a Segovia y ahora que le tocó ser jurado del Rulfo se lo dio a... Sevogia, again); contraviniendo así los principios del premio.
La postura de las dos partes nos parece, digamos, excesivas. Ni los jurados deben ser críticos criticones que escriben con el higado, con lo cual se evitaría que poemtas menores lo recibieran (¡ese premio era de Eielson!, reitero), ni la familia debería tomar esa postura tan intransigente.
En algo tiene razón la familia Rulfo: el premio se ha dado a personas que ya han recibido el Octavio Paz y prácticamente con el mismo jurado (Domínguez Michael ataca por sectarios a los jurados del Romulo Gallegos y él hace lo mismo: cuando fue jurado del Paz se lo dio a Segovia y ahora que le tocó ser jurado del Rulfo se lo dio a... Sevogia, again); contraviniendo así los principios del premio.
La postura de las dos partes nos parece, digamos, excesivas. Ni los jurados deben ser críticos criticones que escriben con el higado, con lo cual se evitaría que poemtas menores lo recibieran (¡ese premio era de Eielson!, reitero), ni la familia debería tomar esa postura tan intransigente.
[FIL: Perú en Guadalajara]
A partir del martes estaré reportando para ustedes desde la Feria Internacional del Libro de Guadalajara cuyo invitado de honor este año es el país andino: Perú. Mientras tanto he aquí la primera colaboración que apareció hoy en "Laberinto" el suplemento cultural de Milenio. Sí, claro, es sobre Eielson.
22.11.05
[Unos míos]
Con sonrojo y harta pena, aquí les van unos versitos míos:
Haikú
Falleció mi sed.
¡No triunfó el desierto!
Yo llegué a él.
A manera de poemínimo
El colmo
sería
hallar
el amor
en la virtualidad
Impulso
Anoche, ya muy noche,
con la cabeza en la almohada,
al sentir que había sido un día improductivo,
volví a encender la luz
y me apresté a prenderles fuego a estos libros.
Haikú
Falleció mi sed.
¡No triunfó el desierto!
Yo llegué a él.
A manera de poemínimo
El colmo
sería
hallar
el amor
en la virtualidad
Impulso
Anoche, ya muy noche,
con la cabeza en la almohada,
al sentir que había sido un día improductivo,
volví a encender la luz
y me apresté a prenderles fuego a estos libros.
20.11.05
[El tema recurrente de estos días]
Platicábamos, mientras comíamos deliciosamente, mi amigísima la Carnation y yo sobre la figura del escritor egocéntrico, le decía yo, le daba ejemplos: la diferencia abismal entre Paz y mi gurú Alatorre. Claro, los dos preferiríamos ser Alatorre. (Quien, deben saberlo ya, con un sólo, magistral y bellísimo libro, Los 1001 años de la lengua española, ingresó al Colegio Nacional el año en que yo nací). A ella la envidian porque, siendo tan discreta como es, tan menudita, tan coqueta, ya publica sus novelas en una transnacional. Y no por la actitud, ella no es publirrelacionista de su persona ni de su obra, si no por la fortaleza y consistencia de esta última.
Otro caso ilustre de estos días fue el poeta chileno Raúl Zurita. Vino a México, una ciudad que él mismo ha confesado es su predilecta, a la presentación de la nueva revista de poesía hispanoamericana, VozOtra. En los tres días que duraron las actividades de presentación Zurita estuvo en la mesa de los tres días de actividades (la reiteración es premeditada). En los tres días Zurita se llevó la tarde, la ovación, se ganó el corazón del público.
Ayer en la noche, mientras cenábamos deliciosamente, cuando le pregunté a Zurita si iba a ir a la Fil de Guadalajara me dijo que no, que él no tenía nada que hacer allí, ese tipo de ferias es para los escritores que se autopromocionan (ojo: yo no voy a autopromocionarme, no tengo nada que publicitar, mi obra es nula, así que voy de corresponsal). No recuerdo que expresión utilizó para describir con precisión esa actitud. No tengo la expresión pero tengo las figuras: Bryce Echenique y Vargas Llosa se llevarán la Feria a diferencia de la persona discreta que serán los poetas Cisneros e Hinostroza.
Zurita, sobre decirlo, es un hombre enjunto, discreto, de maneras suaves, de voz tenúe que no quiere ni pretende llamar la atención. Y que si la llama es por esos extraordinarios versos y por ser el gran ser humano que es.
¡Ah, las diferencias entre la mercadotecnia y la discreción de la obra y la persona!
Obvio, prefiero ser Alatorre, Hinostroza, Zurita... en la actitud, claro, en la obra también quisiera serlo, pero tendría que ser un portento como ellos y apenas ando el camino...
Otro caso ilustre de estos días fue el poeta chileno Raúl Zurita. Vino a México, una ciudad que él mismo ha confesado es su predilecta, a la presentación de la nueva revista de poesía hispanoamericana, VozOtra. En los tres días que duraron las actividades de presentación Zurita estuvo en la mesa de los tres días de actividades (la reiteración es premeditada). En los tres días Zurita se llevó la tarde, la ovación, se ganó el corazón del público.
Ayer en la noche, mientras cenábamos deliciosamente, cuando le pregunté a Zurita si iba a ir a la Fil de Guadalajara me dijo que no, que él no tenía nada que hacer allí, ese tipo de ferias es para los escritores que se autopromocionan (ojo: yo no voy a autopromocionarme, no tengo nada que publicitar, mi obra es nula, así que voy de corresponsal). No recuerdo que expresión utilizó para describir con precisión esa actitud. No tengo la expresión pero tengo las figuras: Bryce Echenique y Vargas Llosa se llevarán la Feria a diferencia de la persona discreta que serán los poetas Cisneros e Hinostroza.
Zurita, sobre decirlo, es un hombre enjunto, discreto, de maneras suaves, de voz tenúe que no quiere ni pretende llamar la atención. Y que si la llama es por esos extraordinarios versos y por ser el gran ser humano que es.
¡Ah, las diferencias entre la mercadotecnia y la discreción de la obra y la persona!
Obvio, prefiero ser Alatorre, Hinostroza, Zurita... en la actitud, claro, en la obra también quisiera serlo, pero tendría que ser un portento como ellos y apenas ando el camino...
17.11.05
[¡Allá voy Tj!]
Tantos amigos de mi adorada Tijuana me han escrito en los últimos días que ya me dieron ganas de ir. Uno de ellos me escribe:
Y le diré al mar (aah ese mar) que un día te detuviste a ver los pies marmóleos de un bello joven desconocido justo enfrente de sus olas finas.
Sí, eso, qué tarde tan memorable aquélla. Y esa playa, ah esa playa que, como diría el excelso Cernuda: "Mas ¿qué importan a mi vida las /playas del mundo? / Es ésta solamente quien clava mi memoria".
Así que prometo hacer todo lo posible por dar el salto de Guadalajara (después de la Fil), a esas playas imborrables de Tijuana.
Y le diré al mar (aah ese mar) que un día te detuviste a ver los pies marmóleos de un bello joven desconocido justo enfrente de sus olas finas.
Sí, eso, qué tarde tan memorable aquélla. Y esa playa, ah esa playa que, como diría el excelso Cernuda: "Mas ¿qué importan a mi vida las /playas del mundo? / Es ésta solamente quien clava mi memoria".
Así que prometo hacer todo lo posible por dar el salto de Guadalajara (después de la Fil), a esas playas imborrables de Tijuana.
13.11.05
[El cuarto entierro de MH]
Después de estar todo el día encerrado en mi casa terminando unos textos pendientes (mi infalible sabat), y para salir de una leve depre, me fui a la Cineteca a la función para prensa de "Los tres entierros de Melquiades Herrera", producida y dirigida por Tommy Lee Jones y guión de Guillermo Arriga, quien hace una fugaz aparición casi al final de la peli.
En fin, nada del otro mundo. A Arriaga le encantan las triadas (ya lo hemos visto en "Amores perros" y 21 gramos). Pero esta es es tan buena como la primera aunque sí mucho mejor que ese bodrio asqueroso que se llamó "21 gramos". La película es predecible: pasados los 15 minutos uno sabe lo que va a pasar, por más que Arriaga trate de enredar un poco la trama. Lo interesante de "Los tres entierros de Melquiades Herrera" es que es una humillación total para los gringos, representados en un joven americano, guapo, fornido, con su novia y elemento de la Border Patrol. Aquí los buenos son los migrantes y hasta el coyote que los pasa no de México a Gringolandia, sino a la inversa.
Otra cosa que hay que hacer notar es su humor negro, su escatología o como se le llame. Escenas en verdad sorprendentes de las que uno no sabe por qué se está riendo. Ah! y la muerte, no ofender a Dios con el suicidio: sin duda la parte mejor lograda de la cinta. El viejito nos robará el corazón.
Enterremos, pues, a Melquiades Herrera por cuarta y última vez.
En fin, nada del otro mundo. A Arriaga le encantan las triadas (ya lo hemos visto en "Amores perros" y 21 gramos). Pero esta es es tan buena como la primera aunque sí mucho mejor que ese bodrio asqueroso que se llamó "21 gramos". La película es predecible: pasados los 15 minutos uno sabe lo que va a pasar, por más que Arriaga trate de enredar un poco la trama. Lo interesante de "Los tres entierros de Melquiades Herrera" es que es una humillación total para los gringos, representados en un joven americano, guapo, fornido, con su novia y elemento de la Border Patrol. Aquí los buenos son los migrantes y hasta el coyote que los pasa no de México a Gringolandia, sino a la inversa.
Otra cosa que hay que hacer notar es su humor negro, su escatología o como se le llame. Escenas en verdad sorprendentes de las que uno no sabe por qué se está riendo. Ah! y la muerte, no ofender a Dios con el suicidio: sin duda la parte mejor lograda de la cinta. El viejito nos robará el corazón.
Enterremos, pues, a Melquiades Herrera por cuarta y última vez.
11.11.05
[Niño Anagrama]
No soy niño Anagrama (como lo calificaron unos amigos ayer por la noche), es decir, que no leo todo cuanto saca esa editorial barcelonesa. Es más, no creo ser niño de ninguna editorial, si acaso, del Fondo de Cultura Económica, pero ni eso; simplemente leo cuanto me interesa sin figarme en la editorial (a veces sí, pero por el precio del libro, ja!). Pero hay quienes sí lo son (sé de muschísimos) y leen todas las novedades que Anagrama saca cada tres meses.
A mí la verdad, no me parece una gran editorial, sí, quizá, tienen un gran catálogo pero no todo se consigue y la postura siempre de supuesta editorial independiente no se las creo quizá por la arrogancia de su director que me es repulsiva. Además, en especial su colección Panorama de narrativas me parece la peor. Sus traducciones son infames, las hacen de una sentada y no las corrigen antes de enviarlas a la imprenta.
Así lo confirman recientemente Iván Thays en su blog al criticar la traducción de Jaime Zulaika a "Sábado" del inglés McEwan y el suplemento Arena corrigió las frases echas en el fragmento de la misma novela que publicó esta semana. En particular, Zulaika ha destrozados las novelas de mi idolatrado David Leavitt, autor casi exclusivo de Anagrama.
Hace muchos años un amigo se quejaba de lo mismo, pero la verdad yo era un enquencle que no se fijaba en esas cosas, pero ahora, con el paso de los años las cosas han cambiado y la verdad sí es muy molesto leer las traducciones de Anagrama (y no me refiero solamente a los localismos como "gilipollas", etc... sino en esas palabras inadecuadas--como lo hace notar Thays-- y en expresiones difíciles de traducir al español y que ellos traducen literalmente--como me he fijado pues Leavitt las utiliza muchísimas veces dado que así nos comunicamos en el argot gay).
El problema, creo, es ese: la exclusividad. Si Leavitt no sólo fuera publicado por Anagrama quizá cada país podría hacer su traducción y su edición y leerlo confortablemente. Así pasa con muchísimos autores clásicos. Habrá que esperar, sin embargo, a que Anagrama pierda los derechos de traducción y edición de las obras de Leavitt (o que este muera) para leerlo como Dios manda.
A mí la verdad, no me parece una gran editorial, sí, quizá, tienen un gran catálogo pero no todo se consigue y la postura siempre de supuesta editorial independiente no se las creo quizá por la arrogancia de su director que me es repulsiva. Además, en especial su colección Panorama de narrativas me parece la peor. Sus traducciones son infames, las hacen de una sentada y no las corrigen antes de enviarlas a la imprenta.
Así lo confirman recientemente Iván Thays en su blog al criticar la traducción de Jaime Zulaika a "Sábado" del inglés McEwan y el suplemento Arena corrigió las frases echas en el fragmento de la misma novela que publicó esta semana. En particular, Zulaika ha destrozados las novelas de mi idolatrado David Leavitt, autor casi exclusivo de Anagrama.
Hace muchos años un amigo se quejaba de lo mismo, pero la verdad yo era un enquencle que no se fijaba en esas cosas, pero ahora, con el paso de los años las cosas han cambiado y la verdad sí es muy molesto leer las traducciones de Anagrama (y no me refiero solamente a los localismos como "gilipollas", etc... sino en esas palabras inadecuadas--como lo hace notar Thays-- y en expresiones difíciles de traducir al español y que ellos traducen literalmente--como me he fijado pues Leavitt las utiliza muchísimas veces dado que así nos comunicamos en el argot gay).
El problema, creo, es ese: la exclusividad. Si Leavitt no sólo fuera publicado por Anagrama quizá cada país podría hacer su traducción y su edición y leerlo confortablemente. Así pasa con muchísimos autores clásicos. Habrá que esperar, sin embargo, a que Anagrama pierda los derechos de traducción y edición de las obras de Leavitt (o que este muera) para leerlo como Dios manda.
9.11.05
[Vegie]
Apenas llevo una semana dentro del vegetarianismo y he podido: awantar ver a un amigo tragarse mil y un tacos al pastor y a mi familia comer sus grasientas milanesas y yo ¡incólume! Mejor se me antojaron los camarones que un personaje de QAF le daba en la boca a su amante. Lástima, ayer comí baguette de lechuga, cebolla (¡amo la cebolla!), jitomate y quesos y al pastor de soya.
Ayer, en La Opera, desquité los camarones. Hoy comí unas ricas calabacitas rellenas y crema de chile poblano. Se me antoja cenar... mmmmhhhhh.... ¡una ensalada!, al menos del Samborn's.
Eso sí, la carne de su cuerpo no es genérica intercambiable. Ja!
Lo extraño...
*
Mañana, lo juro, posteo mi comment sobre la literatura del norte. Necesito tener los textos de Letrinas Libres a lado para poder comentarlos y no es el caso.
Ayer, en La Opera, desquité los camarones. Hoy comí unas ricas calabacitas rellenas y crema de chile poblano. Se me antoja cenar... mmmmhhhhh.... ¡una ensalada!, al menos del Samborn's.
Eso sí, la carne de su cuerpo no es genérica intercambiable. Ja!
Lo extraño...
*
Mañana, lo juro, posteo mi comment sobre la literatura del norte. Necesito tener los textos de Letrinas Libres a lado para poder comentarlos y no es el caso.
7.11.05
[La literatura del norte]
Como hoy tengo la cabeza llena de telarañas gracias a las mil y un cosas que tengo que leer, escribir, pensar, planear, hacer, etc... quizá mañana venga a postear mi comentario sobre la literatura del norte, concretamente por el debate encarnizado que Rafael Lemus y Eduardo Antonio Parra han sucitado en Letr[in]as Libres. Mientras tanto, copio este comentario, a manera de aperitivo, de Heriberto sobre el mismo tema:
"Música de despedida. Alegato con delirio" es un texto que no tiene como tema a Tijuana sino, muy de paso, la literatura norteña. Rafael Lemus contra-responde a E. A. Parra, con lo que se denomina, según leo, "poética del ademán", que llamaría yo, más bien, una poética del berrinche. Parra acierta. Lemus es joven, pero no de edad, que no sería defecto, sino de mente. No es ningún secreto que Lemus quiere ser el Christopher Domínguez [Michael] de su generación. El problema es que C.D. [M.] es mamón e inteligente, y Lms nada más es mamón. Bluff 100% y jalón de tranzas, kinder person. Reseña sin teoría, habla de lo que no sabe, está enojado infantilmente. Dice para molestar. Se venga. Como él mismo dijo una vez: quiere escribir novela, pero no se atreve y, como no se atreve, palabras suyas, hace crítica, y todo esto, la neta, se nota. Su crítica sale del resentimiento. Cumple el peor cliché del crítico. Yo soy crítico, traductor, bolero y narrador, y tengo respeto por todos los géneros y más que todos por el ensayo —pues el ensayo es mi Aztlán predilecta— y cuando leo a Lemus veo su inmadurez, su hambre de pequeño poder, su arrogancia de tapanco. Lemus cree que hacer crítica (¡eso dice él mismo!) es tener la última palabra. Rafael, madura, conviértete en un escritor, deja de escribir rencorcitos, deja de rebajar la inteligencia conviertiéndola en muecas.
"Música de despedida. Alegato con delirio" es un texto que no tiene como tema a Tijuana sino, muy de paso, la literatura norteña. Rafael Lemus contra-responde a E. A. Parra, con lo que se denomina, según leo, "poética del ademán", que llamaría yo, más bien, una poética del berrinche. Parra acierta. Lemus es joven, pero no de edad, que no sería defecto, sino de mente. No es ningún secreto que Lemus quiere ser el Christopher Domínguez [Michael] de su generación. El problema es que C.D. [M.] es mamón e inteligente, y Lms nada más es mamón. Bluff 100% y jalón de tranzas, kinder person. Reseña sin teoría, habla de lo que no sabe, está enojado infantilmente. Dice para molestar. Se venga. Como él mismo dijo una vez: quiere escribir novela, pero no se atreve y, como no se atreve, palabras suyas, hace crítica, y todo esto, la neta, se nota. Su crítica sale del resentimiento. Cumple el peor cliché del crítico. Yo soy crítico, traductor, bolero y narrador, y tengo respeto por todos los géneros y más que todos por el ensayo —pues el ensayo es mi Aztlán predilecta— y cuando leo a Lemus veo su inmadurez, su hambre de pequeño poder, su arrogancia de tapanco. Lemus cree que hacer crítica (¡eso dice él mismo!) es tener la última palabra. Rafael, madura, conviértete en un escritor, deja de escribir rencorcitos, deja de rebajar la inteligencia conviertiéndola en muecas.
6.11.05
[Poéticas en Arena]
Desde la semana pasada empecé a publicar una columna de reseñas sobre distintos libros de poesía en el suplemento cultural de Excélsior, Arena. Échenle un ojo.
31.10.05
[Eielson cumple 80 años]
Por el blog del peruano Thays, me entero que uno de los poetas más portentosos de la lengua española, Jorge Eduardo Eielson (Lima, Perú, 1924) celebra 80 años de vida (aunque algunos toman como fecha 1921). Veo en mi historial y creo que no he posteado este maravilloso poema de Eielson. Va para conmemorar con él esta fecha más que merecida.
Campidoglio
usted no sabe cuánto pesa
un corazón solitario
hay noches en que la lana oscura
la lana tibia que me protege
llega hasta el cielo
y mientras duermo mientras respiro
mientras sollozo
se me derrama la leche hirviendo
sobre la cara
y entonces una máscara magnífica
con la sonrisa del rey de espadas
cubre mi llanto
y todo eso no es nada todavía
usted no me creerá
pero luchar luchar luchar
todas las noches con un tigre
hasta convertirlo en una magnolia
y despertarse
despertarse todavía y no sentirse
aún cansado y rehacer aún
raya por raya el mismo tigre odiado
sin olvidar los ojos los intestinos
ni la respiración hedionda
todo eso para mí
es mucho más fácil mucho más suave
créame usted
que arrastrar todos los días
el peso de un corazón desolado
*
En un par de semanas podrán encontrar en librerías el libro más reciente de Eielson. He aquí los datos:
Jorge Eduardo Eielson, De Materia verbalis, México, Aldus / ElDorado / Conaculta-Fonca, Col. Los poetas. Ilustraciones de Michele Mulas, 2005, 176 págs.
Campidoglio
usted no sabe cuánto pesa
un corazón solitario
hay noches en que la lana oscura
la lana tibia que me protege
llega hasta el cielo
y mientras duermo mientras respiro
mientras sollozo
se me derrama la leche hirviendo
sobre la cara
y entonces una máscara magnífica
con la sonrisa del rey de espadas
cubre mi llanto
y todo eso no es nada todavía
usted no me creerá
pero luchar luchar luchar
todas las noches con un tigre
hasta convertirlo en una magnolia
y despertarse
despertarse todavía y no sentirse
aún cansado y rehacer aún
raya por raya el mismo tigre odiado
sin olvidar los ojos los intestinos
ni la respiración hedionda
todo eso para mí
es mucho más fácil mucho más suave
créame usted
que arrastrar todos los días
el peso de un corazón desolado
*
En un par de semanas podrán encontrar en librerías el libro más reciente de Eielson. He aquí los datos:
Jorge Eduardo Eielson, De Materia verbalis, México, Aldus / ElDorado / Conaculta-Fonca, Col. Los poetas. Ilustraciones de Michele Mulas, 2005, 176 págs.
29.10.05
[Más sobre la pureza]
Más sobre la pureza
Eugénio de Andrade
(Trad. Ángel Crespo)
No me gustaría insistir, pero la belleza de los jóvenes que se aman es melancólica. No saben todavía que el deseo de muerte es más perverso, que sólo una cosa los tornaría puros: robar el fuego e incendiar la ciudad.
Eugénio de Andrade
(Trad. Ángel Crespo)
No me gustaría insistir, pero la belleza de los jóvenes que se aman es melancólica. No saben todavía que el deseo de muerte es más perverso, que sólo una cosa los tornaría puros: robar el fuego e incendiar la ciudad.
24.10.05
[¿Pensar?]
Domingo de peda, lunes de cruda. Una maravillosa noche fría, dormir adherido (esa es la palabra) a su cuerpo. Dormir poco; casi nada.
¿Sexo?... ¡Qué importa!
¡Dios mía! (la frase clave de la noche fría) . Perra mata lista (carcajadas incesantes). La 15 millones. (Después de esto deben oirse estruendosas carcajadas). Competencia de mejores estimulantes (euforia al ritmo de Gwen Stephanie, Fangoria, Ely Guerra, etc...)
El cuerpo no cedió. Después de días de presión, correr, armar, emsamblar, barrer (dicen que eso fue un performance). "Las 41 thalis-lokas-con-vestidas-atrás-y-borracho". Agotados. Agotados=no hay otros como nosotros; somos irrepetibles. El cuerpo resiste.
Amanecía y seguían las risas. Adherido a su cuerpo. Dormía sobre mi regazo, mientras lo abrazaba y cuidaba que nada turbara su sueño.
¿Cómo puede pensar mi cabeza en eso si estoy en estado catatónico? ¿Es la idea fija del día?
Marlene, ¿am I falling in love again?
El invierno en esta ciudad es cálido: el aire (frío) se lleva las nubes y por eso hace un calor de la chingada. Mis labios están resecos de tanto besarlo.
¿Sexo?... ¡Qué importa!
¡Dios mía! (la frase clave de la noche fría) . Perra mata lista (carcajadas incesantes). La 15 millones. (Después de esto deben oirse estruendosas carcajadas). Competencia de mejores estimulantes (euforia al ritmo de Gwen Stephanie, Fangoria, Ely Guerra, etc...)
El cuerpo no cedió. Después de días de presión, correr, armar, emsamblar, barrer (dicen que eso fue un performance). "Las 41 thalis-lokas-con-vestidas-atrás-y-borracho". Agotados. Agotados=no hay otros como nosotros; somos irrepetibles. El cuerpo resiste.
Amanecía y seguían las risas. Adherido a su cuerpo. Dormía sobre mi regazo, mientras lo abrazaba y cuidaba que nada turbara su sueño.
¿Cómo puede pensar mi cabeza en eso si estoy en estado catatónico? ¿Es la idea fija del día?
Marlene, ¿am I falling in love again?
El invierno en esta ciudad es cálido: el aire (frío) se lleva las nubes y por eso hace un calor de la chingada. Mis labios están resecos de tanto besarlo.
[Revistero]
Querido, hipócrita, ocioso lector, lectora, lectore:
Invítolo a leer mis modestos textitos en:
*"Los valles saqueados de la líbido" en Alforja, núm 33. Un texto que preparé, según se leerá, por encargo y como adenda a la selección de poesía gay que mis amigos Luis Antonio de Villena y Harld Alvarado Tenorio hicieron y se publicó en el número 29.
*"La susodicha televisón cultural" en Replicante núm. 5, que empezará a circular en la primera semana de noviembre.
*"Reinaldo Arenas y el desgarrador exilio" en Líneas de fuga, revista de la Casa Refugio Citlaltépetl, núm. 16. [En este último, me corrigieron gacho el remate y sueno de una petulancia que ni yo mismo me permito, va una disculpa anticipada si el final le queda un sabor amargoso en la boca.]
*
Anuncio: Este miércoles 26 se inaugura la expo "Sebastiano mártir" de Sebastián Freire (¡desde el mismísimo Baires, che!) en la R-38 del Claustro de sor Juana, a las 10:30 a.m. (tempra porque hay clases).
Invítolo a leer mis modestos textitos en:
*"Los valles saqueados de la líbido" en Alforja, núm 33. Un texto que preparé, según se leerá, por encargo y como adenda a la selección de poesía gay que mis amigos Luis Antonio de Villena y Harld Alvarado Tenorio hicieron y se publicó en el número 29.
*"La susodicha televisón cultural" en Replicante núm. 5, que empezará a circular en la primera semana de noviembre.
*"Reinaldo Arenas y el desgarrador exilio" en Líneas de fuga, revista de la Casa Refugio Citlaltépetl, núm. 16. [En este último, me corrigieron gacho el remate y sueno de una petulancia que ni yo mismo me permito, va una disculpa anticipada si el final le queda un sabor amargoso en la boca.]
*
Anuncio: Este miércoles 26 se inaugura la expo "Sebastiano mártir" de Sebastián Freire (¡desde el mismísimo Baires, che!) en la R-38 del Claustro de sor Juana, a las 10:30 a.m. (tempra porque hay clases).
15.10.05
[Epistolario V]
Chez Medea, le contesto públicamente para decirle que no, no he leido nada de Pinter. Lo único que tengo de él en mi muy modesto acervo, si mal no recuerdo, es un fragmento de una obrita que publicaron en algún número de una revista en la que trabajé hace muchos años y gracias a la cual ando metido en estos ajos de la escritura.
NO es la academia sueca de ciencias, sino la de la Lengua Sueca la que año tras año ignora al portento que es Vargas Llosa. Leí el jueves en Milenio la opinión de un escritor catalán quien decía que deberían dárselo al mexicano Sergio Pitol. Esos son tamaños. Mira que poner la obra (respetable, pero en lo particular muuuuy aburrida de Pitol) a la altura de la de Vargas Llosa esos son tamaños. Es tan osado como cuando alguna escritora andina dijo que le deberían dar el premio de los tantos de millones de coronas suecas a la autora de Harry Potter,sólo porque ha uesto a leer a media humanidá.
Como siempre, también, la academia sueca de la lengua sueca (única, de ellos y para ellos o ¿hay otro país dodne se hable sueco?) da la sorpresa y premia a uno que no estaba en la quiniela. Así ha sucedido con el franco-chino (también dramaturgo), Coetzee y Jelinek.
Los dramaturgos, por su parte, han de estar que no caben. El último gran dramaturgo premiado fue el italiano Dario Fo que era más conocido que el franco-chino (¿cómo se llama, cómo se escribe, cómo se pronuncia?)
Finalmente, a estas alturas de la vida ya no importa qué hayamos leído del premiado. De lo que hay que estar pendiente de ahora en adelante es en sus posturas políticas, contra quién declara. Al paso que vamos, el Nobel de la paz y el de literatura se fusionarán y habrá más candidatos (escritores y activistas) compitiendo por un mismo premio. (La academia sueca ya ha dado muestras de ello premiando a Sir Winston Churchill con el de Literatura y no el de la Paz). Un abrazo afectuosísimo,
Su Penélope.
NO es la academia sueca de ciencias, sino la de la Lengua Sueca la que año tras año ignora al portento que es Vargas Llosa. Leí el jueves en Milenio la opinión de un escritor catalán quien decía que deberían dárselo al mexicano Sergio Pitol. Esos son tamaños. Mira que poner la obra (respetable, pero en lo particular muuuuy aburrida de Pitol) a la altura de la de Vargas Llosa esos son tamaños. Es tan osado como cuando alguna escritora andina dijo que le deberían dar el premio de los tantos de millones de coronas suecas a la autora de Harry Potter,sólo porque ha uesto a leer a media humanidá.
Como siempre, también, la academia sueca de la lengua sueca (única, de ellos y para ellos o ¿hay otro país dodne se hable sueco?) da la sorpresa y premia a uno que no estaba en la quiniela. Así ha sucedido con el franco-chino (también dramaturgo), Coetzee y Jelinek.
Los dramaturgos, por su parte, han de estar que no caben. El último gran dramaturgo premiado fue el italiano Dario Fo que era más conocido que el franco-chino (¿cómo se llama, cómo se escribe, cómo se pronuncia?)
Finalmente, a estas alturas de la vida ya no importa qué hayamos leído del premiado. De lo que hay que estar pendiente de ahora en adelante es en sus posturas políticas, contra quién declara. Al paso que vamos, el Nobel de la paz y el de literatura se fusionarán y habrá más candidatos (escritores y activistas) compitiendo por un mismo premio. (La academia sueca ya ha dado muestras de ello premiando a Sir Winston Churchill con el de Literatura y no el de la Paz). Un abrazo afectuosísimo,
Su Penélope.
13.10.05
[Nadie es nada]
El poeta Juan Manuel Roca (Medellín, Colombia, 1946), ganó este año en su país el prestigioso Premio Nacional de Poesía del Ministerio de Cultura por la publicación del libro La hipótesis de Nadie. Con ese motivo, el Fondo de Cultura Económica de Colombia edita esta imprescindible antología personal de la obra de Roca, Cantar de lejanía (FCE-Colombia, 2005).
Roca pasó su niñez en París y parte de su juventud en México. Además, tuvo un tío poeta, Luis Vidales, quien sin duda influyó en la formación del sobrino. Para el poeta colombiano, Harold Alvarado Tenorio, esta influencia se da porque, según explica, “ambos son irracionales en poesía, no respetan ley alguna y son arbitrarios y pendencieros, es decir, vanguardistas”.
En Roca hay dos manantiales: la demencia de la escritura automática y el acierto para criticar con saña los actos del establecimiento. Según Alvarado Tenorio, Roca es “la encarnación de un profeta que desprecia el trabajo como lo entiende el burgués, así no desdeñe ahora los placeres que ofrece este mundo ni haya vendido, del todo, su alma al diablo en una noche de Walpurgis”.
Por su parte, el poeta chileno Gonzalo Rojas, no duda en confesar, hacía el final del prólogo a Cantar de lejanía: “Me hubiera gustado escribir muchos de sus textos. Tanta es la afinidad entre visión y lenguaje entre los dos”. Es decir, lo que surge de la semejanza en la visión del mundo y de la utilización del lenguaje culmina en la feliz coincidencia de sus poéticas, del tono. Sobre esto último, el gran poeta chileno prosigue: “Poeta mío entre los míos, lo que más celebro en él es la fiereza, esa amarra entre vida y poesía que llega a lo libérrimo, el tono, el tono, como dijo Vallejo, el epicentro de decir el Mundo”. Ese tono sencillo, bien dosificado de la poesía de Roca, que viene con la mesura del verso, resulta desastroso al combinársele con el arma más letal del mundo: la palabra. De ahí que la suya sea una poesía asombrosa.
El tono cambia en la obra de Roca, va de los poemas un tanto satíricos de Luna de ciegos de 1975 y de Los ladrones nocturnos de 1977, a los de una atmósfera muy rulfiana de Tríptico de Comala de 1989; y de esos poemas que describen la desgarradora vida política y social colombiana de País secreto de 1987, a los interioristas Monólogos aparecidos en 1994. Y, finalmente, los poemas apocalípticos de Las hipótesis de Nadie y Poemas sin libro, con los que se cierra este Cantar de lejanía.
Por ejemplo, este tono desgarrado es perceptible en “Una carta rumbo a Gales” donde no hay mensajero ni destinatario y quien escribe está atrapado, sin salida. Los colombianos, y todo el mundo, saben que no es necesario comentar un texto como este. Todo está muy fresco a nuestro alrededor, la sangre no termina de secarse ni en las paredes, ni en los andenes, ni en las caballerizas, ni sobre las aguas de los ríos.
Por su parte, el germen de Las hipótesis de Nadie, un libro en verdad notable como pocos, se encuentra en su poema “Breve historia de Nadie” del libro Pavana con el diablo de 1990:
Dice el señor Nabokov que la literatura no nació cuando un niño de una valle del Neandertal llegó gritando: ¡Un lobo!, ¡un lobo!, y tras de él, cuatro patas al aire, un lobo gris blandía su lengua chasquante.
Dice, mejor, que la literatura nació cuando un niño de un valle del Neandertal llegó gritando: ¡un lobo!, ¡un lobo!, y tras de él nadie venía.
Desde entonces, nadie es un eterno personaje, un fantasma en los valles del poema.
Dieciséis años después, en Las hipótesis de Nadie, Roca ampliará a detalle esta poética del Nadie. Nadie, dijo el maestro de retórica Abel Martín, según Machado, es la personificación de la nada. El mundo póetico de Roca sucede donde reina en el caos, y la individualidad ha desaparecido, Nadie es, puesto que todos quieren ser Alguien.
Por eso, el Premio Nacional de Poesía por parte del Ministerio de Cultura colombiano fue un justo reconocimiento a esta obra; ahora, por su parte, el Fondo de Cultura Económica pone en manos del lector Cantar de lejanía para que le otorgue otro premio, el más preciado: su lectura.
*
Cantar de lejanía de Juan Manuel Roca se presenta este sábado en el café literario de la Feria del Libro del Zócalo a las 15 hrs. Presentarán Marco Antonio Campos y el autor, presentados por José Ángel Leyva.
Roca pasó su niñez en París y parte de su juventud en México. Además, tuvo un tío poeta, Luis Vidales, quien sin duda influyó en la formación del sobrino. Para el poeta colombiano, Harold Alvarado Tenorio, esta influencia se da porque, según explica, “ambos son irracionales en poesía, no respetan ley alguna y son arbitrarios y pendencieros, es decir, vanguardistas”.
En Roca hay dos manantiales: la demencia de la escritura automática y el acierto para criticar con saña los actos del establecimiento. Según Alvarado Tenorio, Roca es “la encarnación de un profeta que desprecia el trabajo como lo entiende el burgués, así no desdeñe ahora los placeres que ofrece este mundo ni haya vendido, del todo, su alma al diablo en una noche de Walpurgis”.
Por su parte, el poeta chileno Gonzalo Rojas, no duda en confesar, hacía el final del prólogo a Cantar de lejanía: “Me hubiera gustado escribir muchos de sus textos. Tanta es la afinidad entre visión y lenguaje entre los dos”. Es decir, lo que surge de la semejanza en la visión del mundo y de la utilización del lenguaje culmina en la feliz coincidencia de sus poéticas, del tono. Sobre esto último, el gran poeta chileno prosigue: “Poeta mío entre los míos, lo que más celebro en él es la fiereza, esa amarra entre vida y poesía que llega a lo libérrimo, el tono, el tono, como dijo Vallejo, el epicentro de decir el Mundo”. Ese tono sencillo, bien dosificado de la poesía de Roca, que viene con la mesura del verso, resulta desastroso al combinársele con el arma más letal del mundo: la palabra. De ahí que la suya sea una poesía asombrosa.
El tono cambia en la obra de Roca, va de los poemas un tanto satíricos de Luna de ciegos de 1975 y de Los ladrones nocturnos de 1977, a los de una atmósfera muy rulfiana de Tríptico de Comala de 1989; y de esos poemas que describen la desgarradora vida política y social colombiana de País secreto de 1987, a los interioristas Monólogos aparecidos en 1994. Y, finalmente, los poemas apocalípticos de Las hipótesis de Nadie y Poemas sin libro, con los que se cierra este Cantar de lejanía.
Por ejemplo, este tono desgarrado es perceptible en “Una carta rumbo a Gales” donde no hay mensajero ni destinatario y quien escribe está atrapado, sin salida. Los colombianos, y todo el mundo, saben que no es necesario comentar un texto como este. Todo está muy fresco a nuestro alrededor, la sangre no termina de secarse ni en las paredes, ni en los andenes, ni en las caballerizas, ni sobre las aguas de los ríos.
Por su parte, el germen de Las hipótesis de Nadie, un libro en verdad notable como pocos, se encuentra en su poema “Breve historia de Nadie” del libro Pavana con el diablo de 1990:
Dice el señor Nabokov que la literatura no nació cuando un niño de una valle del Neandertal llegó gritando: ¡Un lobo!, ¡un lobo!, y tras de él, cuatro patas al aire, un lobo gris blandía su lengua chasquante.
Dice, mejor, que la literatura nació cuando un niño de un valle del Neandertal llegó gritando: ¡un lobo!, ¡un lobo!, y tras de él nadie venía.
Desde entonces, nadie es un eterno personaje, un fantasma en los valles del poema.
Dieciséis años después, en Las hipótesis de Nadie, Roca ampliará a detalle esta poética del Nadie. Nadie, dijo el maestro de retórica Abel Martín, según Machado, es la personificación de la nada. El mundo póetico de Roca sucede donde reina en el caos, y la individualidad ha desaparecido, Nadie es, puesto que todos quieren ser Alguien.
Por eso, el Premio Nacional de Poesía por parte del Ministerio de Cultura colombiano fue un justo reconocimiento a esta obra; ahora, por su parte, el Fondo de Cultura Económica pone en manos del lector Cantar de lejanía para que le otorgue otro premio, el más preciado: su lectura.
*
Cantar de lejanía de Juan Manuel Roca se presenta este sábado en el café literario de la Feria del Libro del Zócalo a las 15 hrs. Presentarán Marco Antonio Campos y el autor, presentados por José Ángel Leyva.
12.10.05
[La infinita alegría de yirear sin rumbo]
Hace muchos años, la figura del poeta era lo más cercano al pueblo (culturalmente hablando). El poeta escribía para el grueso de la población y ésta estaba al tanto de la constante producción de su poeta predilecto, tanto, que los poemas se memorizaban y eran declamados a la menor provocación. Después, en general, los poetas se engolosinaron y empezaron a escribir unas cosas verdaderamente inteligibles para las masas y, en gran medida (aunque también por otros factores), fue por esto que perdieron público, lectores y declamadores. En esa embriaguez siguen muchos y es por eso que cada vez hay menos lectores de poesía.
Para contrarrestar lo anterior, el poeta argentino Washington Cucurto (quien nació en Buenos Aires, Argentina, en 1973 llamándose Santiago Vega) ha ido a los temas que le interesan a ese grueso de la población. Para decirlo sencillamente, la montaña ha ido a Mahoma. En Hatuchay (El billar de Lucrecia, 2005), el poemario más reciente del bonaerense, poetiza todo eso que es propio de la cultura popular, de los bajos fondos y de los barrios marginales. Sobre esto último, Sergio Valero, el prologuista, dice que Hatuchay es “un libro de barrio bajo y versos altos, muy altos”. Y desde luego, tiene razón.
Ya en 1997, Cucurto había publicado su primer libro de poemas Zelarayán en donde describía la violación de una púber mujer de ojos rasgados; eso le consiguió que el Ministerio de Educación de la provincia de Santa Fé quemara su libro frente a la biblioteca local y lo declarara persona non grata al llamarlo “denigrante, xenófobo y pornográfico”. Recientemente ha alcanzado fama continental al ser uno de los principales promotores de la muy popular editorial Eloísa cartonera.
Cucurto vive en el barrio Once de Septiembre, el barrio marginal de Buenos Aires, como los hay en todas las capitales latinoamericanas, anunciadoras del fin del mundo: Sao Paolo, Santiago, Lima, Bogotá, Caracas, La Habana y la Ciudad de México. Es gracias a ese barrio que Cucurto, según me cuentan, no escucha otro género musical que no sea la cumbia. Dice Cucurto en “Un día tus hijos te preguntarán por él”, el poema con que abre Hatuchay:
Los Ídolos mueren, los multimillonarios mueren,
los patrones mueren, pero los puestos callejeros
del Once no morirán nunca.
Sólo así, también, se entiende que los personajes que desfilan por las páginas de Hatuchay sean los posters de Ricky Martin, José Feliciano, Enrique Iglesias, Rodrigo, Los Lamas, Sombras, pegados en la pared del cuarto; una migrante ucraniana cuyo laburo es volantear en la calle; los ya referidos puestos callejeros del Once; uruaguayitos, limeñas, brasileñas con olor a perfume barato y toda esa “fauna onceava” a la que, evidentemente, Cucurto dedica sus versos. Y para seguir, o sólo para iniciar, con “la infinita alegría de yirear sin rumbo”, Cucurto cierra Hatuchay con un poema en verdad excepcional: “Bautismo de Baltazar Vega”:
Mi padre se portó peste en el bautismo de mi hijo Baltazar.
Se fue de raya, se fue pal’carajo.
Hasta acá llegaron sus andanzas, mismito le bajo el pulgar
y lo fleteo pal’ lado de los kinotos.
Hasta esta tarde llegaron sus 85 años de bardos e incendios,
peleas y borracheras, atracos y corridas.
Mi padre es lo peor.
40 años, 40 tristes años tengo yo, y desde que nací que lo vengo soportando y el buen señor no paró ni un minuto.
40 tristes años tapándole borracheras, deudas, peleítas en la calle.
Hace una semana lo echaron del Hospital por tocar a una enfermera.
Esto mi madre no lo sabe.
“Sonrían que esto es una fiesta y no un matadero”,
les dijo el cura a las 20 familias bautismales.
Este poema continúa y su tono sube hasta grados que recuerdan a los más altos poemas de la lengua española.
Si Cucurto ya se ha acercado al barrio, ahora es justo que todos vayamos a sus poemas y leamos Hatuchay.
Para contrarrestar lo anterior, el poeta argentino Washington Cucurto (quien nació en Buenos Aires, Argentina, en 1973 llamándose Santiago Vega) ha ido a los temas que le interesan a ese grueso de la población. Para decirlo sencillamente, la montaña ha ido a Mahoma. En Hatuchay (El billar de Lucrecia, 2005), el poemario más reciente del bonaerense, poetiza todo eso que es propio de la cultura popular, de los bajos fondos y de los barrios marginales. Sobre esto último, Sergio Valero, el prologuista, dice que Hatuchay es “un libro de barrio bajo y versos altos, muy altos”. Y desde luego, tiene razón.
Ya en 1997, Cucurto había publicado su primer libro de poemas Zelarayán en donde describía la violación de una púber mujer de ojos rasgados; eso le consiguió que el Ministerio de Educación de la provincia de Santa Fé quemara su libro frente a la biblioteca local y lo declarara persona non grata al llamarlo “denigrante, xenófobo y pornográfico”. Recientemente ha alcanzado fama continental al ser uno de los principales promotores de la muy popular editorial Eloísa cartonera.
Cucurto vive en el barrio Once de Septiembre, el barrio marginal de Buenos Aires, como los hay en todas las capitales latinoamericanas, anunciadoras del fin del mundo: Sao Paolo, Santiago, Lima, Bogotá, Caracas, La Habana y la Ciudad de México. Es gracias a ese barrio que Cucurto, según me cuentan, no escucha otro género musical que no sea la cumbia. Dice Cucurto en “Un día tus hijos te preguntarán por él”, el poema con que abre Hatuchay:
Los Ídolos mueren, los multimillonarios mueren,
los patrones mueren, pero los puestos callejeros
del Once no morirán nunca.
Sólo así, también, se entiende que los personajes que desfilan por las páginas de Hatuchay sean los posters de Ricky Martin, José Feliciano, Enrique Iglesias, Rodrigo, Los Lamas, Sombras, pegados en la pared del cuarto; una migrante ucraniana cuyo laburo es volantear en la calle; los ya referidos puestos callejeros del Once; uruaguayitos, limeñas, brasileñas con olor a perfume barato y toda esa “fauna onceava” a la que, evidentemente, Cucurto dedica sus versos. Y para seguir, o sólo para iniciar, con “la infinita alegría de yirear sin rumbo”, Cucurto cierra Hatuchay con un poema en verdad excepcional: “Bautismo de Baltazar Vega”:
Mi padre se portó peste en el bautismo de mi hijo Baltazar.
Se fue de raya, se fue pal’carajo.
Hasta acá llegaron sus andanzas, mismito le bajo el pulgar
y lo fleteo pal’ lado de los kinotos.
Hasta esta tarde llegaron sus 85 años de bardos e incendios,
peleas y borracheras, atracos y corridas.
Mi padre es lo peor.
40 años, 40 tristes años tengo yo, y desde que nací que lo vengo soportando y el buen señor no paró ni un minuto.
40 tristes años tapándole borracheras, deudas, peleítas en la calle.
Hace una semana lo echaron del Hospital por tocar a una enfermera.
Esto mi madre no lo sabe.
“Sonrían que esto es una fiesta y no un matadero”,
les dijo el cura a las 20 familias bautismales.
Este poema continúa y su tono sube hasta grados que recuerdan a los más altos poemas de la lengua española.
Si Cucurto ya se ha acercado al barrio, ahora es justo que todos vayamos a sus poemas y leamos Hatuchay.
30.9.05
[Una novela queer]
En su más reciente novela, Ana Clavel (Ciudad de México, 1961) presenta una historia peculiar no sólo porque de pronto una mujer amanece en el cuerpo de un hombre. Por lo regular siempre ha sido más notorio el caso de narradores hombres que tienen como personaje central a una mujer a la cual hacen sentir, desear, amar y muy seguramente por eso, también, la hacen morir (son los casos de Flaubert en Madame Bovary, Zola con Nana y Tolstoi con Ana Karenina). Creo que, prácticamente la única mujer que por lo regular tuvo protagonistas hombres fue la escritora lesbiana, la francesa Marguerite Yourcenar (1903-1983) en sus novelas Alexis, o el tratado del inútil combate y en Memorias de Adriano.
Por su parte, Cuerpo náufrago (Alfaguara, 2005) es absolutamente una novela queer (y por queer entiéndase todo lo ya inclasificable dentro del género y la sexualidad; lo que está fuera de la norma, es decir, lo hetero, bi, homo, lésbico, transgénero y travesti). No sólo por lo transgénero que Clavel toma de la Virginia Woolf de Orlando—como la misma autora lo reconoce en una nota final—, sino ya de entrada la apariencia andrógina de Antonia quien es descrita desde las primeras páginas con rasgos masculino-femeninos, y después, porque si bien el personaje sigue siendo femenino, Clavel se refiere a él en todo momento con adjetivos, artículos, sustantivos masculinos. Sin embargo, la cosmovisión de la autora y, sobre todo el del personaje, sigue siendo femenino.
En Cuerpo náufrago estamos ante el caso de una virtuosa narradora que acompaña a su personaje, Antonia, por el mundo masculino representado en los baños públicos. Es gracias a esa visión femenina que Antonia-Antón, él-ella, en cierto momento quiere tener relaciones sexuales con los personajes femeninos de la novela (Malva y Claudia) y páginas después, para confirmar su queerness, sin problema alguno tiene un encuentro sexual con uno de los personajes masculinos, Raimundo.
Es también gracias a esa constante visión femenina que Clavel y Antonia van de mingitorio en mingitorio encontrándole algo que los hombres no se han percatado hasta el momento: las formas y contornos sensualmente femeninos de este instrumento hecho para que los hombres orinen, rebautizado por Clavel como el Mingitaurio (por las constantes alusiones dentro de la novela al mito griego de la muerte del Minotauro a manos de Teseo para después salir del laberinto gracias al hilo que Ariadna le dispuso). Tal como lo representó el artista francés Marcel Duchamp y lo han ido modificando los diseñadores industriales para hacerlo visualmente más atractivo (según se puede ver en las fotografías que Clavel ha insertado a lo largo del texto), ese raro instrumento que es el mingitorio se vuelve aquí en uno más de los personajes principales de Cuerpo náufrago.
Una mujer que naufraga en el cuerpo de un hombre para redescubrir la sensualidad femenina en el mingitorio puede resultar, de entrada, de una extrema extrañeza dentro de los anales de las letras mexicanas. Cuerpo náufrago es una novela más allá de Duchamp—como reza el slogan que promueve la obra—y de los rígidos roles sexuales, pero no es lo único. También hay prosa, creación, cultura, inteligencia que le darán a la novela durabilidad y notoriedad dentro del canon literario. Estas y otras muchas rarezas, transgresiones, excentricidades se encontrarán al leer esta muy recomendable novela de Ana Clavel.
Por su parte, Cuerpo náufrago (Alfaguara, 2005) es absolutamente una novela queer (y por queer entiéndase todo lo ya inclasificable dentro del género y la sexualidad; lo que está fuera de la norma, es decir, lo hetero, bi, homo, lésbico, transgénero y travesti). No sólo por lo transgénero que Clavel toma de la Virginia Woolf de Orlando—como la misma autora lo reconoce en una nota final—, sino ya de entrada la apariencia andrógina de Antonia quien es descrita desde las primeras páginas con rasgos masculino-femeninos, y después, porque si bien el personaje sigue siendo femenino, Clavel se refiere a él en todo momento con adjetivos, artículos, sustantivos masculinos. Sin embargo, la cosmovisión de la autora y, sobre todo el del personaje, sigue siendo femenino.
En Cuerpo náufrago estamos ante el caso de una virtuosa narradora que acompaña a su personaje, Antonia, por el mundo masculino representado en los baños públicos. Es gracias a esa visión femenina que Antonia-Antón, él-ella, en cierto momento quiere tener relaciones sexuales con los personajes femeninos de la novela (Malva y Claudia) y páginas después, para confirmar su queerness, sin problema alguno tiene un encuentro sexual con uno de los personajes masculinos, Raimundo.
Es también gracias a esa constante visión femenina que Clavel y Antonia van de mingitorio en mingitorio encontrándole algo que los hombres no se han percatado hasta el momento: las formas y contornos sensualmente femeninos de este instrumento hecho para que los hombres orinen, rebautizado por Clavel como el Mingitaurio (por las constantes alusiones dentro de la novela al mito griego de la muerte del Minotauro a manos de Teseo para después salir del laberinto gracias al hilo que Ariadna le dispuso). Tal como lo representó el artista francés Marcel Duchamp y lo han ido modificando los diseñadores industriales para hacerlo visualmente más atractivo (según se puede ver en las fotografías que Clavel ha insertado a lo largo del texto), ese raro instrumento que es el mingitorio se vuelve aquí en uno más de los personajes principales de Cuerpo náufrago.
Una mujer que naufraga en el cuerpo de un hombre para redescubrir la sensualidad femenina en el mingitorio puede resultar, de entrada, de una extrema extrañeza dentro de los anales de las letras mexicanas. Cuerpo náufrago es una novela más allá de Duchamp—como reza el slogan que promueve la obra—y de los rígidos roles sexuales, pero no es lo único. También hay prosa, creación, cultura, inteligencia que le darán a la novela durabilidad y notoriedad dentro del canon literario. Estas y otras muchas rarezas, transgresiones, excentricidades se encontrarán al leer esta muy recomendable novela de Ana Clavel.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
