Después de un almuerzo con el escritor británico (quizá ya para entonces naturalizado estadounidense) Christopher Isherwood, cuenta Gore Vidal que se atrevió a decirle que esperaba encontrar, pronto, un trabajo como guionista de algún estudio cinematográfico—Isherwood lo era de la MGM— porque, argumentó, ya no podía vivir de sus derechos de autor y, enfatizó, se negaba a la enseñanza, a ingresar a la academia. Caso raro el de Vidal, pues, invariablemente, en los países de habla anglosajona los escritores acaban en las aulas y en sus cubículos haciendo labores improductivas para literatura pero, eso sí, bien pagadas. Y así, vivir fuera de la academia es vivir en el error.
Por el contrario, ¡por fortuna!, en los países de habla española esto no sucede. ¿Imaginamos a un Alfonso Reyes dando clases? ¿O a un Pedro Henríquez Ureña? ¿A Borges metido en laberínticos estudios académicos—¡él que tanto gustaba de los laberintos y las bibliotecas!—? ¿Cómo escribirían—gracias a su academicismo—autores tan opuestos como Bellatin o Fadanelli o Montiel Figueiras? Esa figura que en la América hispánica se conoce como el Hombre de Letras, la academia la hubiera abolido.
Además, por si fuera poco, me da la impresión de que los académicos (y en especial los anglosajones) se creen dueños de la verdad y creen que sus tesis son irrefutables. Los “colegas”, como entre ellos se llaman, son aún más celosos, envidiosos y resentidos que los escritores hechos y derechos. Gore Vidal, en otra ocasión, recuerda haber leído un libro interesante de un francés sobre “La homosexualidad masculina en la novela y el teatro norteamericanos de Melville a James Baldwin” y, cuando conoció al autor, éste le dijo a Vidal que esperaba la pronta publicación de la traducción al inglés en Estados Unidos. Con su lengua viperina, Vidal le contestó que nadie iba a publicar su libro dado que nadie lo reseñaría. “Se quedó perplejo. ¿Acaso no era un libro serio? ¿Académico? ¿Con una extensa bibliografía? Corroboré que era todo eso; pero en Estados Unidos no se reseñan los estudios académicos y menos los que tienen que ver con maricones.”
25.5.06
24.5.06
[Nada nuevo bajo el inclemente sol defeño]
Así le escribí a un amigo a Estados Unidos que me preguntaba sobre lo que acá pasaba. Agregué que sólo unas "dizque violadas y unos indios alzados a machetachos (figura tan frecuente en nuestra América hispánica)" pero fuera de eso, ninguna novedad, todo en perfecto orden y octaviana paz.
¡Ah! pero el "dizque" tan despectivo no está escrito no'más así porque sí, porque a mi me haya dado la gana ser despetivo, ¡No! En lo absoluto. Ayer La Jornada, a ocho calumnias, decía que la CNDH decía a su vez que eran 7 las violadas (y no las 40 y tantas que en principio habían dicho). Pero, ¡oh sorpresa!, el mismo Milenio de ayer, a ocho también, decía que la CNDH decía, a su vez, que no había habido NINGUNA violada en Atenco. Es decir, digo yo, ya no importa lo que la CNDH haya dicho o dejado de decir (o de desdecirse), lo que importa en estos casos tan polémicos y tan amarillentos (me refiero a amarillistas no a los asiáticos a quienes tengo tan en muy mal concepto, como uds. ya sabrán) es lo que dicen nuestros flamantes y tan decidores Medios de Comunicación.
Claro, porque realmente no sabemos lo que realmente ocurrió en Atenco: sabemos lo que sabemos porque así quisieron nuestro Medios que supiéramos: madrazos al por mayor, saqueo, horrores, y más horrores hasta contra los pobres perros que son más pobres y callejeros que los habitantes de ese poblado. Si me equivoco, por favor, háganmelo saber a base de insultos.
Otro amigo, indignado por lo que he escrito en este blog, me enfrentó y me invitó a no seguir diciendo estas cosas (o al menos a no hacerlas públicas) si es que realmente me importa madres la humanidad y sus miserias. Esto, porque él fue el promotor de una carta que firmaron varios escritoretes y que yo, muy misántropamente, me negué a hacer (A otro amigo, un tercero, le escribí: "Un fuerte abrazo estrangulador para iniciar contigo la desaparición de esta mugrosa raza de escritoretes abajofirmantes"). Cuando le dije que esas cartuchas poco le importaban a los medios, a los gobernantes y aún a los de Atenco, argüió que al menos era una forma de manifestar su indignación.
Indignada mi indignación, creí conveniente no seguir discutiendo el tema con él, pero eso sí, no aceptaré su invitación a no manifestar mi indignación por lo que esta especie llamada humana hace sobre la faz de la tierra.
¡Ah! pero el "dizque" tan despectivo no está escrito no'más así porque sí, porque a mi me haya dado la gana ser despetivo, ¡No! En lo absoluto. Ayer La Jornada, a ocho calumnias, decía que la CNDH decía a su vez que eran 7 las violadas (y no las 40 y tantas que en principio habían dicho). Pero, ¡oh sorpresa!, el mismo Milenio de ayer, a ocho también, decía que la CNDH decía, a su vez, que no había habido NINGUNA violada en Atenco. Es decir, digo yo, ya no importa lo que la CNDH haya dicho o dejado de decir (o de desdecirse), lo que importa en estos casos tan polémicos y tan amarillentos (me refiero a amarillistas no a los asiáticos a quienes tengo tan en muy mal concepto, como uds. ya sabrán) es lo que dicen nuestros flamantes y tan decidores Medios de Comunicación.
Claro, porque realmente no sabemos lo que realmente ocurrió en Atenco: sabemos lo que sabemos porque así quisieron nuestro Medios que supiéramos: madrazos al por mayor, saqueo, horrores, y más horrores hasta contra los pobres perros que son más pobres y callejeros que los habitantes de ese poblado. Si me equivoco, por favor, háganmelo saber a base de insultos.
Otro amigo, indignado por lo que he escrito en este blog, me enfrentó y me invitó a no seguir diciendo estas cosas (o al menos a no hacerlas públicas) si es que realmente me importa madres la humanidad y sus miserias. Esto, porque él fue el promotor de una carta que firmaron varios escritoretes y que yo, muy misántropamente, me negué a hacer (A otro amigo, un tercero, le escribí: "Un fuerte abrazo estrangulador para iniciar contigo la desaparición de esta mugrosa raza de escritoretes abajofirmantes"). Cuando le dije que esas cartuchas poco le importaban a los medios, a los gobernantes y aún a los de Atenco, argüió que al menos era una forma de manifestar su indignación.
Indignada mi indignación, creí conveniente no seguir discutiendo el tema con él, pero eso sí, no aceptaré su invitación a no manifestar mi indignación por lo que esta especie llamada humana hace sobre la faz de la tierra.
23.5.06
[*Habemos muchos...]
Hace unos días le escribí a un amigo que andaba un poco down--aunado a lo que él se azota y le pone más crema a sus tacos--algo para reanimarlo y al final le decía algo así como:
"Recuerda que habemo s personas que te queremos..."
Le saltó el *habemos y me escribió diciendome que así no se conjugaba el verbo hay. Yo le contesté que no hay "hay" sino haber y, quizá de haber pueda existir el "*habemos"; como en la antigüedad--y aún hoy en menor grado--se dice: "hube de ir a.." en lugar de "tuve que ir a..". Pero me quedé con la duda y consulté la minucia en las Minucias del lenguaje (FCE, 2003) de José G. Moreno de Alba, a la sazón, director de la Academia Mexicana correspondiente de la Real Academia Española (y no, como dicen por allí Academia Mexicana de la Lengua).
Pues bien, en la minucia "*Habemos muchos" (pp. 343 y 344), dice Moreno de Alba que el error está en querer hacer en plural lo que bien puede ser singular o plural pues en lo que hay que fijarse no es en eso sino en su objeto directo que, a su vez, se confunde con el sujeto:
En la oración "hubo heladas", el sustantivo heladas es objeto indirecto de hubo y no su sujeto, que no sólo es gramaticalmente tácito sino semánticamente indefinido. No falta estudiosos de la filología que encuentran este fenómeno desde el mismo latín ("in arca Noe habuit homines", que quiere decir "en el arca de Noé hubo hombres"). El que heladas sea objeto indirecto en "hubo heladas", y no su sujeto, queda plenamente comprobado mediante la permutación por pronombre objetivo directo ("las hubo") y no por prononmbre sujetivo (*"aquellas hubo").
Y conluye:
Este confundir objeto con sujeto se evidencia cuando un objeto plural tiene carácter inclusivo; es decir, si de alguna manera queda dentro de él el que habla y, en tal caso, no es raro que se produzcan expresiones como "*habemos muchos inconformes" [o, como yo escribí, "*habemos muchas personas que te queremos..."], en que no sólo se pluraliza la forma verbal sino que además se modifica la persona gramatical, que pasa de tercera a primera persona. Nótese que, precisamente por su carácter unipersonal, es imposible usar el verbo haber con matiz inclusivo: si se dice "hay muchos inconformes" no debe necesariamente entenderse que el que habla queda incluido. Es por tanto necesario, si se desea poner éfasis en este carácter inclusivo, hacer uso de otro verbo: "somos muchos los inconformes", por ejemplo.
Por lo tanto, yo debí de haberle escrito: "Somos muchas las personas que te queremos..." Y sí, somos muchas personas las que te queremos wey, así que no te pongas histérico.
"Recuerda que habemo s personas que te queremos..."
Le saltó el *habemos y me escribió diciendome que así no se conjugaba el verbo hay. Yo le contesté que no hay "hay" sino haber y, quizá de haber pueda existir el "*habemos"; como en la antigüedad--y aún hoy en menor grado--se dice: "hube de ir a.." en lugar de "tuve que ir a..". Pero me quedé con la duda y consulté la minucia en las Minucias del lenguaje (FCE, 2003) de José G. Moreno de Alba, a la sazón, director de la Academia Mexicana correspondiente de la Real Academia Española (y no, como dicen por allí Academia Mexicana de la Lengua).
Pues bien, en la minucia "*Habemos muchos" (pp. 343 y 344), dice Moreno de Alba que el error está en querer hacer en plural lo que bien puede ser singular o plural pues en lo que hay que fijarse no es en eso sino en su objeto directo que, a su vez, se confunde con el sujeto:
En la oración "hubo heladas", el sustantivo heladas es objeto indirecto de hubo y no su sujeto, que no sólo es gramaticalmente tácito sino semánticamente indefinido. No falta estudiosos de la filología que encuentran este fenómeno desde el mismo latín ("in arca Noe habuit homines", que quiere decir "en el arca de Noé hubo hombres"). El que heladas sea objeto indirecto en "hubo heladas", y no su sujeto, queda plenamente comprobado mediante la permutación por pronombre objetivo directo ("las hubo") y no por prononmbre sujetivo (*"aquellas hubo").
Y conluye:
Este confundir objeto con sujeto se evidencia cuando un objeto plural tiene carácter inclusivo; es decir, si de alguna manera queda dentro de él el que habla y, en tal caso, no es raro que se produzcan expresiones como "*habemos muchos inconformes" [o, como yo escribí, "*habemos muchas personas que te queremos..."], en que no sólo se pluraliza la forma verbal sino que además se modifica la persona gramatical, que pasa de tercera a primera persona. Nótese que, precisamente por su carácter unipersonal, es imposible usar el verbo haber con matiz inclusivo: si se dice "hay muchos inconformes" no debe necesariamente entenderse que el que habla queda incluido. Es por tanto necesario, si se desea poner éfasis en este carácter inclusivo, hacer uso de otro verbo: "somos muchos los inconformes", por ejemplo.
Por lo tanto, yo debí de haberle escrito: "Somos muchas las personas que te queremos..." Y sí, somos muchas personas las que te queremos wey, así que no te pongas histérico.
21.5.06
[Poesía homoerótica. Antología]

Mi pequeña antología, que apareció hace un par de meses, es comentada hoy en la sección de libros de La Jornada.
Si aún no la tienen, qué esperan para ir corriendo a su estación del Metro más cercana para adquirirla: en los puestos de "Un metro de libros" (esos pequeños puestos de madera que están en los andenes) por tan sólo 20 pesitos.
Ahora un gran poema gay de la reina de las poetisas gays que no aparece en mi compilación dado su extrema extensión pero que tengo previsto para una segunda edición muy ampliada:
El joven marino
Luis Cernuda
El mar, y nada más.
Insaciable, insaciable.
Con pie desnudo ibas sobre la olvidadiza arena,
Dulcemente trastornado, como el hombre cuando un placer espera,
Tu cabello seguía la invocación frenética del viento;
Todo tú vuelto apasionado albatros,
A quien su trágico desear brotaba en alas,
Al único maestro respondías:
El mar, única criatura
Que pudiera asumir tu vida poseyéndote.
Tuyo sólo en los ojos no te bastaba,
Ni en el ligero abrazo del nadador indiferente;
Lo querías aún más:
Sus infalibles labios transparentes contra los tuyos ávidos,
Tu quebrada cintura contra el argénteo escudo de su vientre,
Y la vida escapando,
Como sangre sin cárcel,
Desde el fatal olvido en que caías.
Ahí estás ya.
No puedes recordar,
Porque ahora tú mismo eres quieto recuerdo;
Y aquella remota belleza,
En tu cuerpo cifrada como feliz columna,
Hoy sólo alienta en mí,
En mí que la revivo bajo esta oscura forma,
Que cuando tú vivías
Sobre un ara invisible te adivinaba erguido.
No te bastaba
El sol de lengua ardiente sobre el negro diamante de tu piel,
Alo largo de tantas lentas mañanas, ganadas en ocio celeste,
Llenas de un áureo polen, igual que la corola de alguna flor feliz,
De reposo divino, divina indiferencia;
Caído el cuerpo flexible y seguro, como un arma mortal,
Ante la gran criatura enigmática, el mar inexpresable,
Sin deseo ni pena, igual a un dios,
Que sin embargo hubiera conocido, a semejanza del hombre,
Nuestros deseos estériles, nuestras penas perdidas.
Mira también hacia lo lejos
Aquellas oscuras tardes, cuando severas nubes,
Denso enjambre de negras alas,
Silencio y zozobra vertían sobre el mar;
Y en tanto las gaviotas encarnaban la angustia del aire invadido por la tormenta,
Recuérdale agitado, al mar, sacudiendo su entraña,
Como demente que quisiera arrancar en la luz
El núcleo secreto de su mal,
Torciendo en olas su pálido cuerpo,
Su inagotable cuerpo dolido,
Trastornado también ante su amor, también inagotable,
Sin que pudieras llevar sobre su frente atormentada
La concha protectora de una mano.
Las gracias vagabundas de abril
Abrieron sus menudas hojas sobre la arena perezosa.
Una juventud nueva corría por las venas de los hombres invernales;
Escapaban timideces, escalofríos, pudores
Ante el puñal radiante del deseo,
Palabra ensordecedora para la criatura dolida en cuerpo y espíritu
Por las terribles mordeduras del amor,
Porque el deseo se yergue sobre los despojos de la tormenta
Cuando arde el sol en las playas del mundo.
Mas ¿qué importan a mi vida las playas del mundo?
Es esta solamente quien clava mi memoria,
Porque en ella te vi cruzar, sombrío como una negra aurora,
Arrastrando las alas de tu hermosura
Sobre su dilatada curva, semejante a una pomposa rama
Abierta bajo la luz,
Con su armadura de altas rocas
Caída hacia las dunas de adelfas y de palmas,
En lánguido paraje del perezoso sur.
Aún ven mis ojos las salinas de sonrosadas aguas,
Los leves molinos de viento
Y aquellos menudos cuerpos oscuros,
Parsimoniosamente movibles,
Junto a los bueyes fulvos,
Transportando los lunáticos bloques de sal
Sobre las vagonetas, tristes como todo lo que pertenece a los trabajos de la tierra,
Hasta las anchas barcas resbaladizas sobre el pecho del mar.
Quién podría vivir en la tierra
Sino fuera por el mar.
Cuántas veces te vi,
Acariciados los ligeros tobillos por el ancho círculo de tu pantalón marino,
El pecho y los hombros dilatados sobre la armoniosa cintura,
Cubierto voluptuosamente de lana azul como de yedra,
El desdén esculpido sobre los duros labios,
Anegarte frente al mar en una contemplación
Más honda que la del hombre frente al cuerpo que ama.
Cambiantes sentimientos nos enlazan con este o aquel cuerpo,
Y todos ellos no son sino sombras que velan
La forma suprema del amor, que por sí mismo late,
Ciego ante las mudanzas de los cuerpos,
Iluminado por el ardor de su propia llama invencible.
Yo te adoraba como cifra de todo cuerpo bello,
Sin velos que mudaran la recóndita imagen del amor;
Más que al mismo amor, más, ¿me oyes?,
Insaciable como tú mismo,
Inagotable como tú mismo;
Aun sabiendo que el mar era el único ser de la creación digno de ti
Y tu cuerpo el único digno de su inhumana soberbia.
Era el atardecer. Las llaves del día
Huyeron ante el furtivo pensamiento de la sombra.
Los hombre descansaban en sus cabañas,
Entre la mujer y los hijos,
Desnudos los pies bajo la luz funeral del acetileno,
Acechando el sueño en sus yacijas junto al mar;
Como si no pudieran dormir lejos de lo que les hace vivir
Y de lo que les hace morir.
Un gran silencio, una gran calma
Daba con su presencia el mar;
pero también latía por el aire adormecido y fresco del letal anochecer
Un miedo oscuro
A no se sabe qué pálidos gigante,
Dueños de grisáceas serpientes y negros hipocampos,
Abriendo las sombrías aguas,
En lucha sus miembros retorcidos con rebeldes potencias animales del abismo.
Las barcas, como leves espectros,
Surgían lentamente desde la arena soñolienta,
Voluptuosos cuerpos tibios,
Con la gracias del animal que sabe volver los ojos implorantes
Hacia las manos de su dueño, dispensadoras de protección y de caricias,
Y piensa tristemente que se alejan sin poder retenerlas.
No a estas horas,
No a estas horas de tregua cobarde,
Al amanecer es cuando debías ir hacia el mar, joven marino,
Desnudo como una flor;
Y entonces es cuando debías amarle, cuando el mar debía poseerte,
Cuerpo a cuerpo,
Hasta confundir su vida con la tuya
Y despertar en ti su inmenso amor
El breve espasmo de tu placer sometido,
Desposados el uno con el otro,
Vida con vida, muerte con muerte.
Y una vez, como rosa dejada,
Flotó tu cuerpo, apenas deformado por la nupciales caricias del mar,
Mas pálidos los labios, lo mismo que si hubieran dado paso
A toda su pasión, el ave de la vida;
Igualmente hermoso así, joven marino,
Desgarradoramente triste con tu belleza inhabitada,
Como cuando tornasolaba la vida tus miembros melodiosos.
Cambian las vidas, pero la muerte es única.
Aún oigo aquella voz exangüe, que en su vago delirio
Llegó hasta mí, a través de las velas caídas en la arena, como alas arrancadas;
Alguien que conocía tu ausencia, porque sus ojos te vieron muerto, tal una rosa abandonada sobre el mar,
Decía lentamente: "Era más ligero que el agua."
Qué desiertos los hombres,
Cómo chocan sin verse unos a otros sus frentes de vergüenza,
Y cuán dulce será rodar, igual que tú del otro lado, en el olvido.
Así tu muerte despierta en mí el deseo de la muerte,
Como tu vida despierta en mí el deseo de la vida.
[Encuentro de poetas mexicanos actuales]
La Universidad Nacional Autónoma de México,
la Facultad de Filosofía y Letras,
y el grupo Espacio en disidencia
Le invitan a:
En el vértigo de los aires
Encuentro de poetas mexicanos actuales
"Hombre de hoy,
cosmopolita,
nacido en el vértigo de los aires
a una altura en que la tierra ya no se veía,
con un algo de sangre de múltiples razas
y un grano de mirra de eternas creencias"
Luis Cardoza y Aragón
Que se llevará acabo el miércoles 24 y jueves 25 de mayo de 2006,
en las Salas A y B de la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM,
a las 17:00 hrs. Se realizarán mesas de lectura y venta de libros y revistas.
PARTICIPANTES:
24 de Mayo
Salas A y B
17 hrs.
Luis Jorge Boone / Alí Calderón / Carlos Roberto Conde / María Cruz / Antonio Escobar / Rodrigo Flores / Leopoldo Lezama / Rubén Márquez / Rafael Mondragón / Óscar de Pablo / Luis Paniagua / Ramón Peralta / Jorge Solís Arenazas / Álvaro Solís / Daniel Téllez / Eduardo Uribe / Manuel Becerra Salazar.
Modera: Iván Cruz Osorio
25 de Mayo
Salas A y B
17 hrs.
Christian Barragán / Iván Cruz Osorio / Claudina Domingo / Marco Fonz de Tanya / Tanya de Fonz / Natalia González Gottdiener / Sergio Loo / Andrés Márquez / Ismene Mercado / René Morales / Jocelyn Pantoja / Karen Plata / Balam Rodrigo / Marina Ruiz / Alberto Trejo / Sergio Téllez-Pon [CANCELA SU PARTICIPACIÓN].
Modera: Rafael Mondragón
Comité Organizador:
Iván Cruz Osorio
Rafael Mondragón
Ante los hechos sucedidos en San Salvador Atenco, y el ambiente de violencia verbal extrema que se vive en las elecciones algunos de los poetas participantes fijarán su postura ante estos hechos, como una forma de protesta más ante este clima enrarecido.
COMITE ORGANIZADOR
la Facultad de Filosofía y Letras,
y el grupo Espacio en disidencia
Le invitan a:
En el vértigo de los aires
Encuentro de poetas mexicanos actuales
"Hombre de hoy,
cosmopolita,
nacido en el vértigo de los aires
a una altura en que la tierra ya no se veía,
con un algo de sangre de múltiples razas
y un grano de mirra de eternas creencias"
Luis Cardoza y Aragón
Que se llevará acabo el miércoles 24 y jueves 25 de mayo de 2006,
en las Salas A y B de la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM,
a las 17:00 hrs. Se realizarán mesas de lectura y venta de libros y revistas.
PARTICIPANTES:
24 de Mayo
Salas A y B
17 hrs.
Luis Jorge Boone / Alí Calderón / Carlos Roberto Conde / María Cruz / Antonio Escobar / Rodrigo Flores / Leopoldo Lezama / Rubén Márquez / Rafael Mondragón / Óscar de Pablo / Luis Paniagua / Ramón Peralta / Jorge Solís Arenazas / Álvaro Solís / Daniel Téllez / Eduardo Uribe / Manuel Becerra Salazar.
Modera: Iván Cruz Osorio
25 de Mayo
Salas A y B
17 hrs.
Christian Barragán / Iván Cruz Osorio / Claudina Domingo / Marco Fonz de Tanya / Tanya de Fonz / Natalia González Gottdiener / Sergio Loo / Andrés Márquez / Ismene Mercado / René Morales / Jocelyn Pantoja / Karen Plata / Balam Rodrigo / Marina Ruiz / Alberto Trejo / Sergio Téllez-Pon [CANCELA SU PARTICIPACIÓN].
Modera: Rafael Mondragón
Comité Organizador:
Iván Cruz Osorio
Rafael Mondragón
Ante los hechos sucedidos en San Salvador Atenco, y el ambiente de violencia verbal extrema que se vive en las elecciones algunos de los poetas participantes fijarán su postura ante estos hechos, como una forma de protesta más ante este clima enrarecido.
COMITE ORGANIZADOR
19.5.06
[Mulata barroca]
Alberto Ruy Sánchez, de visita en La Habana, está sentado en el muro del Malecón. Una mulara, barroca en genio y figura, según la imagen de Carpentier, pasa por su lado.
La mulata camina moviendo lentamente los brazos y las piernas. Como si nadara. Uno-dos, uno-dos, uno-dos. Splash-splash, splash-splash. Su muy prominente nalgatorio es un oleaje. Una nala sube mientras la otra baja, una se expande mientras la otra se contrae, una se afirma mientras la otra cede. A cada paso, las nalgas intercambian sus papeles. Camina el nalgatorio como pr cuenta propia, soberano, apenas acompañado por las piernas y los brazos que más parecen desplazarse en el mar que en tierra firme.
Atrás, Alberto ve venir a un negro en bicicleta, que mira a la muata con ojos sedientos, concentrados en ese caderamen que lo excita y lo arrulla al mismo tiempo, que le desorbita la mirada y le mece la ansiedad. En unas cuantas pedaleadas, el negro la alcanza. La rebasa. Sin perder la dirección del manubrio, se voltea y le propina el piropo más notable y exultante que Alberto haya escuchado jamás:
--¡Óyeme, mi negra, no me muevas así esa cuna porque me despiertas al nene!
De Tres lindas cubanas de Gonzalo Celorio (Tusquets, México, 2006) que se presenta el domingo en la sala Ponce del Palacio de Bellas Artes a las 12 hrs.
Me pasaron la información (y el libro) en la editorial y yo cumplo con difundirla.
*
¡La Guayaba y la Tostada viven!
La mulata camina moviendo lentamente los brazos y las piernas. Como si nadara. Uno-dos, uno-dos, uno-dos. Splash-splash, splash-splash. Su muy prominente nalgatorio es un oleaje. Una nala sube mientras la otra baja, una se expande mientras la otra se contrae, una se afirma mientras la otra cede. A cada paso, las nalgas intercambian sus papeles. Camina el nalgatorio como pr cuenta propia, soberano, apenas acompañado por las piernas y los brazos que más parecen desplazarse en el mar que en tierra firme.
Atrás, Alberto ve venir a un negro en bicicleta, que mira a la muata con ojos sedientos, concentrados en ese caderamen que lo excita y lo arrulla al mismo tiempo, que le desorbita la mirada y le mece la ansiedad. En unas cuantas pedaleadas, el negro la alcanza. La rebasa. Sin perder la dirección del manubrio, se voltea y le propina el piropo más notable y exultante que Alberto haya escuchado jamás:
--¡Óyeme, mi negra, no me muevas así esa cuna porque me despiertas al nene!
De Tres lindas cubanas de Gonzalo Celorio (Tusquets, México, 2006) que se presenta el domingo en la sala Ponce del Palacio de Bellas Artes a las 12 hrs.
Me pasaron la información (y el libro) en la editorial y yo cumplo con difundirla.
*
¡La Guayaba y la Tostada viven!
17.5.06
[Replicante 7]

Como diría mi Adorable esparraguito (Arturo Ramírez Lara, entiéndase): "Ahora hablemos de mis éxitos", jejejeje. Nahhhh, nada de eso. Hablemos de los éxitos de varios: apareció ya el número 7 de la (irreverente) (iconoclasta) (queer) Replicante. En su blog, Roger Villarreal posteó el índice de lo que encontraremos en este número.
Córranle al revistero del Sanborn's o se acaban los pocos ejemplares que llegan.
[Queremos tanto a...]
Luis Cernuda
Cernuda vendría a ser algo así como la Reina Madre (la de Inglaterra, fallecida hace un par de año) de todas las locas que nos dedicamos a esto de la escritura. Tal y como, según Sartre, los franceses tienen en su santoral a Saint Genet y los griegos a san Kavafis, los de lengua hispana tenemos a este portentoso poeta nacido en Andalucía, España, el 21 de septiembre de 1902. Cernuda está por encima de su propio paisano, Federico García Lorca y de muchos otros de su generación: Emilio Prados, Gil-albert y el closetero pero premio Nobel, Vicente Aleixandre (quien cantaba femeninamente lo que a todas luces era masculino).
Y de los poetas de Latinoamerica ni se diga, yo soy fan de Villaurrutia pero vivió muy poco, el lenguaje de Novo es mordaz pero acabó mordiendose su propia lengua. Nandino es un poeta menor y Pellicer un pésimo poeta. De Barba Jacob su vida es más interesante (y más si es contada por el gran Vallejo) que su poesíapues esta es muy plana, monótona. Borges era de clóset, a webo. Perlongher era el barro de lo creado en las Antillas, más específicamente en la más grande de ella, Cuba: Ballagas, Lezama Lima, Piñera, ¡esos si qué son tamaños!, Arenas, , et. al. (Sólo alguno de esos cubanos estaría dándole la batalla a Cernuda).
Y es que no soy yo el único cernudiano, también lo son y, en gran medida, Guillermo Fernández (con quien el otro día me pasé tres horas al teléfono hablando del andaluz cuando yo le hablaba para preguntarle por Abigael Bohorquez), Vicente Quirarte, James Valender, Hernán Bravo Varela, y de otras latitudes mi querido Luis Antonio de Villena (quien le escribió un muy bonita biografía en la colección Vidas Literarias de la editorial barcelonesa Omega) y el mismísimo crítico literario a quien tanto admira mi novio, Harold Bloom. Este último dijo el año pasado en una entrevista qque Cernuda es un poeta más moderno que el propio García Lorca y, claro, que Benavente, Brines, Gil de Biedma, Arrufat, Ulacia y demás insignificancias.
La de Cernuda es una poesía que no permite un acercamineto fácil: en todo momento le restriega al lector su condición. "Yo aquí soy el poeta y tú mi simple lector", seguramente hubiera dicho quien hacía de su arrogancia una virtud. Además, Cernuda es ya un referente muy importante entre los poetas gays que escriben poesía gay: ha impuesto temas y un lenguaje que ha perdurado a lo largo de varias décadas. Por ejemplo, en "Nocturno y elegía" del cubano Ballagas ya se percibe a simple vista la influencia de Cernuda con su poema "El joven marino"; incluso Ballagas le plagia ideas y palabras muy concretas ("El joven marino" debió de haberlo escrito a principios en la década de 1930 y hacía el final de la misma década Ballagas compuso su poema). Lo mismo sucede con "Origami para un día de lluvia" (1990) de Manuel Ulacia, un poeta muy menor que, al igual que Ballagas, le plagia ideas, imágenes y palabras muy específicas pero esta vez de los últimos poemas cernudianos, es decir, de "Desolación de la quimera". Por mi parte, no me atrevo a tanto, lo admiro con fervor pero de allí a tratar de imitarlo, de llegarle siquiera a sus poemas menores, a su lenguaje menor, hay una distancia; yo si me ubico muy bien en el lugar que me corresponde.
Es por eso que tampoco me ubico en la línea sucesora del trono. ¿Quién es el heredero de la corona cernudiana? No lo sé, no vislumbro un poeta del tamaño de Cernuda y ni siquiera que le siga timidamente los pasos. Guillermo vendría siendo algo así como la condesa de Toluca, hay también, según me informan, duquesas en Monterrey (Joaquín Hurtado, Luis Aguilar y la infanta óscar David López), en Guadalajara (desde Luis González de Alba, pasando por mi querido Víctor Ortiz Partida y el generosísimo Luis Armenta Malpica), aquí en la ciudad está la lenona de los Portales y los vapores Rocío, candidata al Conaculta cuando ella exige Hacienda, la condesa de la Condesa sin duda alguna es Fernando Vallejo (otro que podría estarle peleando la corona a Cernuda), yo soy una modesta infanta de Tlatelolco-Tepito. Luis Antonio ya pidió ser condesa del Mal Mundo, quizá Pedro Montealegre demande serlo de Valencia o de su natal Chile (aunque allá ya tenemos a la Lemebel), o Mendicutti de su natal Cadiz, Arrufat lo podría ser de La Habana y mi querido Harold de Bogotá. Y, claro, el vulgo.
Todas juntas, hermosamente retratadas con su tiara, envidiando la corona que sólo le pertenece a Cernuda.
16.5.06
[De politiquería y más verborrea... III]
Hoy por la mañana que salí a comprar los periódicos (cuando debería estarme preparando para ir a la inauguración de la nueva Biblioteca Vasconcelos que queda aquí cerca de casa pero evento al cual ya había determinado desde hacía algún tiempo no ir) me encontré con una vecina que siempre me dice, en lugar de saludarme cortesmente, "Va a ganar el Peje". Yo sólo me río. Una cuadra más adelante, me encuentro con el carpintero quien, todavía hace 6 años me gritaba furioso su entusiasmo por el Peje, ahora sólo se limita a recriminarme las fallas tremebundas del gobierno de Fox para concluir con su ritornello: "Todos son iguales de corruptos, ya ni confiamos en ese Peje".
Así de polarizada esta la chusma. La misma chusma que el Peje anda alborotando por todos los lugares por donde pone un pie y grita su verborrea. Sin embargo, esa misma verborrea es la que lo ha llevado a los índices más bajos de su popularidad. Nada de campaña en contra y sucia y toda esa, a su vez, verborrea que se anda diciendo por allí. El Peje está cayendo por su propia e incendiaria boca.
En un momento temprano, creí que toda esa chusma se integraría a la dinámica de desarrollo del país con un presidente como AMLO, hoy creo todo lo contrario. Desde luego que era un pensamiento inocente de mi parte, pues toda ese gentuza claro que no se iba a integrar sino que, por el contrario, iban a querer que todo se los diera el gobierno: pensiones alimenticias no sólo para los viejitos, las madres solteras, los estudiantes de "bajos recursos", sino también para el carpintero que diario me restriega lo mismo por las mañanas que salgo a compara el periódico, para mi vecina que ama al Peje y sólo por eso demanda su dinerito, para mí, escritor en ciernes que escribe en diez mil pendejos lados para ganarse sus míseros pesos que le corresponden y así sucesivamente, todos extendiendo la mano porque , ¡ah! de la vida, todo eso y más nos prometió el populista ese.
Era de esperarse que todo eso fuera insostenible. Tanto insulto, tanta incoherencia, tanta verborrea dicha así, no más por decir, por no quedarse callado, por vociferrar aprovechando que tenía el micrófono enfrente. Y las sigue diciendo: Monsiváis al Conaculta. ¡Válame Dios!, diría Sancho. Cuando don Quijote le prohibe a Sancho seguir hablando de todas sus tonteras, el escudero más famoso de la literatura mundial se decide a dejarlo seguir con sus aventuras pues, argumenta, él no puede dejar de hablar. Es su peor castigo, la pena máxima. A esta altura del camino, los electores abandonan al jinete que tanto habla pero muy poco dice con verdad.
AMLO no gana y la chusma se va a alborotar. O'verán lo que les digo...
Así de polarizada esta la chusma. La misma chusma que el Peje anda alborotando por todos los lugares por donde pone un pie y grita su verborrea. Sin embargo, esa misma verborrea es la que lo ha llevado a los índices más bajos de su popularidad. Nada de campaña en contra y sucia y toda esa, a su vez, verborrea que se anda diciendo por allí. El Peje está cayendo por su propia e incendiaria boca.
En un momento temprano, creí que toda esa chusma se integraría a la dinámica de desarrollo del país con un presidente como AMLO, hoy creo todo lo contrario. Desde luego que era un pensamiento inocente de mi parte, pues toda ese gentuza claro que no se iba a integrar sino que, por el contrario, iban a querer que todo se los diera el gobierno: pensiones alimenticias no sólo para los viejitos, las madres solteras, los estudiantes de "bajos recursos", sino también para el carpintero que diario me restriega lo mismo por las mañanas que salgo a compara el periódico, para mi vecina que ama al Peje y sólo por eso demanda su dinerito, para mí, escritor en ciernes que escribe en diez mil pendejos lados para ganarse sus míseros pesos que le corresponden y así sucesivamente, todos extendiendo la mano porque , ¡ah! de la vida, todo eso y más nos prometió el populista ese.
Era de esperarse que todo eso fuera insostenible. Tanto insulto, tanta incoherencia, tanta verborrea dicha así, no más por decir, por no quedarse callado, por vociferrar aprovechando que tenía el micrófono enfrente. Y las sigue diciendo: Monsiváis al Conaculta. ¡Válame Dios!, diría Sancho. Cuando don Quijote le prohibe a Sancho seguir hablando de todas sus tonteras, el escudero más famoso de la literatura mundial se decide a dejarlo seguir con sus aventuras pues, argumenta, él no puede dejar de hablar. Es su peor castigo, la pena máxima. A esta altura del camino, los electores abandonan al jinete que tanto habla pero muy poco dice con verdad.
AMLO no gana y la chusma se va a alborotar. O'verán lo que les digo...
15.5.06
[Crónica de unos días a su lado]
Fetichista como soy, caí estrepitosamente en su cuerpo gracias a sus manos: velluditas, las venas un poco resaltadas, de piel clara, dedos armoniosamente formados y las uñas recortadas. Sus manos, pues, me llevaron a su cuerpo estilizado gracias a las horas en el gimnasio (y la dieta estricta y los suplementos alimenticios), sus labios carnosos y húmedos, sus pies hermosos atenuados por su pequeñez. Su cultura me deslumbra, su inteligencia me azora, su edad me humilla.
El jueves tomamos un café en el Illy de la Condesa. El viernes por la noche fuimos a una cenita invitados por la Cerón y departimos con Pholenz, mi querida Nepote, mi entrañable Eihtel, Miriam Mabel, et. al. Amanecimos juntos, entonces fuimos a desayunar al Péndulo (él pagó y me enfurecí), fuimos al cine y él volvió a pagar y me volví a enojar, vimos (si es que en algún momento le pusimos atención): Thumbsucker. Antes, nos compramos ropa en el Sears (yo pagué). Salimos a comer, deambulamos por la ciudad. Ya un poco cansados por la desvelada nos despedimos prometiendo vernos al día siguiente. Domingo: paso el día ansioso de volverlo a ver. Llega la hora y yo llego tarde: vamos a la Cineteca y no hay nada interesante que ver, caminamos a Coyoacán y él no quiere caminar más porque está cansado del ejercicio hecho por la mañana, nos instalamos en un café y pedimos: él, té de menta, yo, capuccino de cajeta, platica larga, extensa. Luego, un brownie de chocolate recién horneado con helado de vainilla y nueces, él se resiste pero finalmente lo devora porque está delicioso. Más platica, lectura de poemas de Cernuda (¡Si el hombre pudiera decir lo que ama!) y textos divertidos de Pepe de la Colina. Afuera llovía caprichosamente. Caricias y besos ante el azoro de los comensales y meseros de un restaurante ubicado--según creíamos--en una zona open de esta hipocritona ciudad. Más tarde cena: canelones de ternera con salsa de pesto genovés. No se apiada de mi vegetarianismo y me hace comer los canelones, sobra decir que deliciosos. (Después de una larga discusión, yo pagué). Me podría pedir lo que quiera: que deje de ser vegie, que me coma una vaca entera, y lo haría. Esta semana lo veré poco, hasta el jueves porque tengo mucho trabajo y él tiene que ir armando su proyecto de beca para la Fundación para las Letras Mexicanas además de sus largas sesiones en el gimnasio. I'm falling in love again... n' over, n' over, n' over again.
No me avergüenza decir: Te Quiero. No me avergüenza decir tu nombre: Orlando.
El jueves tomamos un café en el Illy de la Condesa. El viernes por la noche fuimos a una cenita invitados por la Cerón y departimos con Pholenz, mi querida Nepote, mi entrañable Eihtel, Miriam Mabel, et. al. Amanecimos juntos, entonces fuimos a desayunar al Péndulo (él pagó y me enfurecí), fuimos al cine y él volvió a pagar y me volví a enojar, vimos (si es que en algún momento le pusimos atención): Thumbsucker. Antes, nos compramos ropa en el Sears (yo pagué). Salimos a comer, deambulamos por la ciudad. Ya un poco cansados por la desvelada nos despedimos prometiendo vernos al día siguiente. Domingo: paso el día ansioso de volverlo a ver. Llega la hora y yo llego tarde: vamos a la Cineteca y no hay nada interesante que ver, caminamos a Coyoacán y él no quiere caminar más porque está cansado del ejercicio hecho por la mañana, nos instalamos en un café y pedimos: él, té de menta, yo, capuccino de cajeta, platica larga, extensa. Luego, un brownie de chocolate recién horneado con helado de vainilla y nueces, él se resiste pero finalmente lo devora porque está delicioso. Más platica, lectura de poemas de Cernuda (¡Si el hombre pudiera decir lo que ama!) y textos divertidos de Pepe de la Colina. Afuera llovía caprichosamente. Caricias y besos ante el azoro de los comensales y meseros de un restaurante ubicado--según creíamos--en una zona open de esta hipocritona ciudad. Más tarde cena: canelones de ternera con salsa de pesto genovés. No se apiada de mi vegetarianismo y me hace comer los canelones, sobra decir que deliciosos. (Después de una larga discusión, yo pagué). Me podría pedir lo que quiera: que deje de ser vegie, que me coma una vaca entera, y lo haría. Esta semana lo veré poco, hasta el jueves porque tengo mucho trabajo y él tiene que ir armando su proyecto de beca para la Fundación para las Letras Mexicanas además de sus largas sesiones en el gimnasio. I'm falling in love again... n' over, n' over, n' over again.
No me avergüenza decir: Te Quiero. No me avergüenza decir tu nombre: Orlando.
13.5.06
[Declaración furiosamente enamorada]
Shall I compare thee to a summer's day?
Thou are more lovely and more temperate:
rough winds do shake the darling buds of May,
and summer's lease hath all too short a date;
sometime too hot the eye of heaven shines,
and often is his gold complexion dimmed;
and every fair from fair sometime declines,
by chance or nature's changing course untrimmed.
But thy eternal summer shall not fade
nor lose possession of that fair thou ow'st,
nor shall Death brag thou wand'rest in his shade,
when in eternal lines to time thou grow'st.
So long as men can breathe or eyes can see,
so longo lives this, and this gives life to thee.
Este, el XVIII soneto de William Shakespeare, va dedicado a mi propio y amado Orlando, no el Orlando furioso de un poeta italiano del siglo XV, ni el Orlando enamorado parodiado por Quevedo, no: sino el mío, mi propio, bello, culto, inteligente, y... Orlando. Tuyo es todo mi amor. Mío es todo goce tuyo.
*
¡Yes! ¡I'm falling in love again! ¡Yupi!
Thou are more lovely and more temperate:
rough winds do shake the darling buds of May,
and summer's lease hath all too short a date;
sometime too hot the eye of heaven shines,
and often is his gold complexion dimmed;
and every fair from fair sometime declines,
by chance or nature's changing course untrimmed.
But thy eternal summer shall not fade
nor lose possession of that fair thou ow'st,
nor shall Death brag thou wand'rest in his shade,
when in eternal lines to time thou grow'st.
So long as men can breathe or eyes can see,
so longo lives this, and this gives life to thee.
Este, el XVIII soneto de William Shakespeare, va dedicado a mi propio y amado Orlando, no el Orlando furioso de un poeta italiano del siglo XV, ni el Orlando enamorado parodiado por Quevedo, no: sino el mío, mi propio, bello, culto, inteligente, y... Orlando. Tuyo es todo mi amor. Mío es todo goce tuyo.
*
¡Yes! ¡I'm falling in love again! ¡Yupi!
12.5.06
[Sobre la narrativa de Vallejo]
Con este post quiero contestar públicamente los comentarios vertidos por mi querido amigo Geney Beltrán Félix en torno a la obra de Fernando Vallejo, un autor, que ya sabe uds es gurú de este congal virtual.
Contrario a lo que él hace, yo escribo en primera persona (como lo hace el propio Vallejo) porque asumo, así, enteramente mis opiniones por si es que no se argumentan lo suficiente. El Yo, ya lo dijo Montaigne, puede llegar a ser molesto, ciertamente; intentaré que no lo sea.
El yo, o las narraciones en primera persona de Vallejo asumen esa máxima del padre del ensayo. En primer lugar, hay maneras de que no suene tan arrogante: en particular no me molesta que en las constantes novelas de Vallejo sean narradas en primera persona, en cambio, me molestan en demasía las opiniones (también en primera persona) de un Octavio Paz, Carlos Fuentes, Enrique Krauze, Christopher Domínguez Michael o un Rafael Lemus: allí sí que hay arrogancia y, no sólo eso, sino que hay un protagonismo vomitivo. Por otro lado, si Vallejo no narra en tercera persona, no es porque no sepa como piensa(n) su(s) personaje(s) o no sepa como hacerlo sino porque, como él mismo afirma, ese es un recurso que se ha utilizado desde hace ¡300 años!, es un recurso ya manido (así narra Cervantes el Quijote, Flaubert la Madame Bovary, Eca de Queiroz El crimen del padre Amaro, Azuela Los de abajo, Villaurrutia su Dama de corazones y Rulfo su Pedro Páramo); entonces, ¿no es justo empezar a narrar de otra manera? . Tampoco importa que su narrativa parta en todo momento de una experiencia personal, incluso me parece bien: si otros lo disfrazan, es mejor hacerlo descaradamente (incluso cínicamente, si así se prefiere).
Creo que una de las principales misiones de la narrativa de Vallejo es restregarle constante e insistentemente a la humanidad su infinita estúpidez, él mismo autor-personaje incluído. Sí, Vallejo se ve en esa misma miseria humana, ¿o no acaso va en busca de la muerte para acabar así con su inutilidad en este mundo?: eso hace en La virgen de los sicarios y la Muerte es una personaje fundamental en El desbarrancadero; la(s) biografía(s) de Barba Jacob es una carrera contra el tiempo, contra la muerte: es muy curioso que cuando busca a un par de personas justo han muerto una semana o un día antes; en esa carrera contra la muerte, Vallejo funge como la liebre porque ya se sabe que ganará la tortuga.
Su misantropía es divertida, sí, pero no es la base ni intenta serlo, ni mucho menos, de su grandiosa obra: fijémonos en su prosa, en su cadencia, en su sonoridad, en su musicalidad, en su lenguaje, ¿quién narra así en estos días? ¿Roberto Bolaño? Ja! mi querido Geney, no hagas que me orine de la risa. Esos que he ennumerado así, tan a la ligera, son la base de un gran escritor que no tiene ni Bolaño, ni Volpi, ni Rivera Garza, ni nadie que le pongas enfrente. Por lo demás, cualquier animal tiene más derecho a estar sobre la tierra que un mísero ser humano, por el simple hecho de que ellos no rompen con la armonía de la naturaleza, nosotros sí: la devastamos a todo momento.
Geney, déjame informarte que tuviste una experiencia vallejiana: "Se trata de una crispación momentánea: el muchachito se baja en la siguiente estación, pasa al vagón de al lado, y el seudoensayista, con todo y su rabiosa empatía, no fue capaz de darle una, por demás, inútil moneda". Vallejo eso debió de haber hecho que hiciera su personaje en la película La virgen de los sicarios: la escena no aparece en la novela, pero hacia el final el protagonista de la pelí se encuentra con una mujer que le pide limosna, después de insutarla por seguir pariendo pobres cede y le da unos billetes. ¡Wacala! ¡Eso nunca lo hubiera hecho Vallejo! Es decir, tal y como tú lo hiciste con ese mocoso en el Metro de esta asquerosa ciudad.
Finalmente, qué son los libros de Vallejo, ¿novelas?, ¿relatos?, ¿memorias?, ¿diarios?, ¿autobiografía? Ni siquiera tenemos una definición clara porque los géneros estrictos están muertos: allí está la base de su propuesta narrativa.
Contrario a lo que él hace, yo escribo en primera persona (como lo hace el propio Vallejo) porque asumo, así, enteramente mis opiniones por si es que no se argumentan lo suficiente. El Yo, ya lo dijo Montaigne, puede llegar a ser molesto, ciertamente; intentaré que no lo sea.
El yo, o las narraciones en primera persona de Vallejo asumen esa máxima del padre del ensayo. En primer lugar, hay maneras de que no suene tan arrogante: en particular no me molesta que en las constantes novelas de Vallejo sean narradas en primera persona, en cambio, me molestan en demasía las opiniones (también en primera persona) de un Octavio Paz, Carlos Fuentes, Enrique Krauze, Christopher Domínguez Michael o un Rafael Lemus: allí sí que hay arrogancia y, no sólo eso, sino que hay un protagonismo vomitivo. Por otro lado, si Vallejo no narra en tercera persona, no es porque no sepa como piensa(n) su(s) personaje(s) o no sepa como hacerlo sino porque, como él mismo afirma, ese es un recurso que se ha utilizado desde hace ¡300 años!, es un recurso ya manido (así narra Cervantes el Quijote, Flaubert la Madame Bovary, Eca de Queiroz El crimen del padre Amaro, Azuela Los de abajo, Villaurrutia su Dama de corazones y Rulfo su Pedro Páramo); entonces, ¿no es justo empezar a narrar de otra manera? . Tampoco importa que su narrativa parta en todo momento de una experiencia personal, incluso me parece bien: si otros lo disfrazan, es mejor hacerlo descaradamente (incluso cínicamente, si así se prefiere).
Creo que una de las principales misiones de la narrativa de Vallejo es restregarle constante e insistentemente a la humanidad su infinita estúpidez, él mismo autor-personaje incluído. Sí, Vallejo se ve en esa misma miseria humana, ¿o no acaso va en busca de la muerte para acabar así con su inutilidad en este mundo?: eso hace en La virgen de los sicarios y la Muerte es una personaje fundamental en El desbarrancadero; la(s) biografía(s) de Barba Jacob es una carrera contra el tiempo, contra la muerte: es muy curioso que cuando busca a un par de personas justo han muerto una semana o un día antes; en esa carrera contra la muerte, Vallejo funge como la liebre porque ya se sabe que ganará la tortuga.
Su misantropía es divertida, sí, pero no es la base ni intenta serlo, ni mucho menos, de su grandiosa obra: fijémonos en su prosa, en su cadencia, en su sonoridad, en su musicalidad, en su lenguaje, ¿quién narra así en estos días? ¿Roberto Bolaño? Ja! mi querido Geney, no hagas que me orine de la risa. Esos que he ennumerado así, tan a la ligera, son la base de un gran escritor que no tiene ni Bolaño, ni Volpi, ni Rivera Garza, ni nadie que le pongas enfrente. Por lo demás, cualquier animal tiene más derecho a estar sobre la tierra que un mísero ser humano, por el simple hecho de que ellos no rompen con la armonía de la naturaleza, nosotros sí: la devastamos a todo momento.
Geney, déjame informarte que tuviste una experiencia vallejiana: "Se trata de una crispación momentánea: el muchachito se baja en la siguiente estación, pasa al vagón de al lado, y el seudoensayista, con todo y su rabiosa empatía, no fue capaz de darle una, por demás, inútil moneda". Vallejo eso debió de haber hecho que hiciera su personaje en la película La virgen de los sicarios: la escena no aparece en la novela, pero hacia el final el protagonista de la pelí se encuentra con una mujer que le pide limosna, después de insutarla por seguir pariendo pobres cede y le da unos billetes. ¡Wacala! ¡Eso nunca lo hubiera hecho Vallejo! Es decir, tal y como tú lo hiciste con ese mocoso en el Metro de esta asquerosa ciudad.
Finalmente, qué son los libros de Vallejo, ¿novelas?, ¿relatos?, ¿memorias?, ¿diarios?, ¿autobiografía? Ni siquiera tenemos una definición clara porque los géneros estrictos están muertos: allí está la base de su propuesta narrativa.
10.5.06
[Irán atómica sobre Atenco]
Me pregunto, muy vallejianamente, ¿por qué Irán no se apura a fabricar sus bombas atómicas y prueba su efectividad sobre los territorios de Atenco mientras asola este calor infame de las tardes y así nos desaparezca ipso facto a toda esa bola de indios partarajada que sólo son un lastre para el avance del país (quizá así podramos construir un aeropuerto decente de una ciudad como esta)? Ah! y de paso que eche unas cuantas bombitas mágicas de esas sobre los abundantes archipiélagos asiáticos a ver si nos desaparece unos mil millones de amarillos, este planeta y su naturaleza se lo agradecerán infinitamente (y este autor también).
Digo todo esto, evidentemente, porque no me indigna la supuesta agresión a los habitantes de ese pueblo. Lo único que me indigna, como las imagenes televisadas lo mostraron, una y otra vez, es que la estúpidez humana y su ira hicieron que también se golpeara a los pobres perros callejeros que ni vela tuvieron en el entierro .
Digo todo esto, evidentemente, porque no me indigna la supuesta agresión a los habitantes de ese pueblo. Lo único que me indigna, como las imagenes televisadas lo mostraron, una y otra vez, es que la estúpidez humana y su ira hicieron que también se golpeara a los pobres perros callejeros que ni vela tuvieron en el entierro .
9.5.06
[Match point / La provocación]
Este post iba a ser dedicado a repartir títulos nobiliarios, sin embargo, hoy he visto la película Match point de Woody Allen que desde hace mucho quería ver: la crítica me había creado muchas expectativas pues la calificaban como la mejor cinta del director neoyorquino desde hace mucho. Habían sido ya tantas las películas autoreferenciales de Allen (incluso las que él mismo no protagonizaba) que ya había cansado a los cinéfilos y a la crítica especializada en particular.
Supongo que Allen hizo una película totalmente diferente a las que venía haciendo para demostrar que es un verdadero "film-maker" como dicen los gringos. Y lo logró. La película está basada en un entramado que seduce, lleva al espectador a grados de tensión sólo equiparables a los de los mejores dramas y tragedias de Shakespeare. Me sucedió que era tanta mi expectación que me tensé tanto al grado de salir de la sala de cine agotado: como cuando uno llega tenso a casa y cae tendido drásticamente en el sillón. Además, claro, para los que somos aficionados del tennis (de allí el nombre de la cinta), pero no sabemos jugarlo, nos anima a buscar un instructor como él para santificar aún más tan bello deporte.
Sólo un par de recriminaciones: el protagonista (guapísimo, por cierto) sólo tiene de "English man" el acento: camina como Naco (véanse, en cambio, el andar de Jude Lawe al inicio de Closer) y sus modales y gestos no son nada "british", ni siquiera el de algunos de los personajes de la refinada familia que Allen quiere retratar, supongo que es el problema por escoger a actores gringos. Y bueno, de ella (Scarlet Johansson) qué se puede decir si es una pobre guarra norteamericana (tan fea y grotesta y tan mala actriz que hizo de Joven con arete de perla y Lost in translation unos verdaderos bodrios). Con otro hombre guapísimo como él, en una relación abierta y declaradamente homófila, la película hubiera levantado muchísimo.
Supongo que Allen hizo una película totalmente diferente a las que venía haciendo para demostrar que es un verdadero "film-maker" como dicen los gringos. Y lo logró. La película está basada en un entramado que seduce, lleva al espectador a grados de tensión sólo equiparables a los de los mejores dramas y tragedias de Shakespeare. Me sucedió que era tanta mi expectación que me tensé tanto al grado de salir de la sala de cine agotado: como cuando uno llega tenso a casa y cae tendido drásticamente en el sillón. Además, claro, para los que somos aficionados del tennis (de allí el nombre de la cinta), pero no sabemos jugarlo, nos anima a buscar un instructor como él para santificar aún más tan bello deporte.
Sólo un par de recriminaciones: el protagonista (guapísimo, por cierto) sólo tiene de "English man" el acento: camina como Naco (véanse, en cambio, el andar de Jude Lawe al inicio de Closer) y sus modales y gestos no son nada "british", ni siquiera el de algunos de los personajes de la refinada familia que Allen quiere retratar, supongo que es el problema por escoger a actores gringos. Y bueno, de ella (Scarlet Johansson) qué se puede decir si es una pobre guarra norteamericana (tan fea y grotesta y tan mala actriz que hizo de Joven con arete de perla y Lost in translation unos verdaderos bodrios). Con otro hombre guapísimo como él, en una relación abierta y declaradamente homófila, la película hubiera levantado muchísimo.
6.5.06
[De politiquería y más verborrea...II]
Conocí a Felipe Calderón Hinojosa en febrero de 1998 o 1999 (todavía era presidente nacional del PAN), durante la cena de graduación de una entrañable amiga a la que hoy he perdido de vista. Ella, a su vez, es muy amiga de Calderón desde que eran unos adolescentes y salían a repartir propaganda juntos en favor del PAN y sus candidatos. Ella me contó, muchas veces, muchas anécdotas de Calderon y de Mrgarita Zavala del Campo (la esposa de Felipe).
Sin embargo, en aquella cena en que departimos juntos, sólo acompañados de un par de panistas más, pude darme cuenta de las profundísimas raices católicas del ahora candidato presidencial del PAN. Él hablaba todo el tiempo, o al menos así lo recuerdo, de los festejos por el centenario del nacimiento de Efraín González Luna, fundador y principal ideólogo de su partido. Decía algo así como "si a don Manuel (Gómez Morin) se lo festejamos en grande, a don Efraín tenemos que hacerle un festejo al doble". Lo cual, naturalmente, alteró un poco al incipiente comecuras que era yo entonces. Después, ligando la información que mi amiga me había dado, cai en la cuenta de que Calderón decía esas barbaridades porque provenía de una de las familias más católicas de su natal Morelia y su padre había sido también uno de los fundadores del PAN. Desde luego, yo creía que no se podía comparar la figura altísima de don Manuel Gómez Morin, con la de Efraín González Luna (quien tuvo por allí sus deslices literarios en el grupo Bandera de provincias en la Guadalajara de 1930, a lado de Agustín Yañez) o la del padre de Calderón de quien ahora olvido el nombre.
Yo hubiese preferido que la elección interna del PAN la ganará Creel por una sencilla razón: es más laico que Calderón. Ahora que, como predije AMLO se está desplomando (era insostenible tanta verborrea y tanto populismo), me entra aún más la preocupación de que un mocho tan mocho como Calderón llegue a la presidencia de este mocho país. Y sin embargo, eso sucederá.
*
Se me pasó la fecha para ir al IFE y cumplir con mi deber ciudadano de ser funcionario de casilla. En verdad me da mucha pena, me siento mal.
Sin embargo, en aquella cena en que departimos juntos, sólo acompañados de un par de panistas más, pude darme cuenta de las profundísimas raices católicas del ahora candidato presidencial del PAN. Él hablaba todo el tiempo, o al menos así lo recuerdo, de los festejos por el centenario del nacimiento de Efraín González Luna, fundador y principal ideólogo de su partido. Decía algo así como "si a don Manuel (Gómez Morin) se lo festejamos en grande, a don Efraín tenemos que hacerle un festejo al doble". Lo cual, naturalmente, alteró un poco al incipiente comecuras que era yo entonces. Después, ligando la información que mi amiga me había dado, cai en la cuenta de que Calderón decía esas barbaridades porque provenía de una de las familias más católicas de su natal Morelia y su padre había sido también uno de los fundadores del PAN. Desde luego, yo creía que no se podía comparar la figura altísima de don Manuel Gómez Morin, con la de Efraín González Luna (quien tuvo por allí sus deslices literarios en el grupo Bandera de provincias en la Guadalajara de 1930, a lado de Agustín Yañez) o la del padre de Calderón de quien ahora olvido el nombre.
Yo hubiese preferido que la elección interna del PAN la ganará Creel por una sencilla razón: es más laico que Calderón. Ahora que, como predije AMLO se está desplomando (era insostenible tanta verborrea y tanto populismo), me entra aún más la preocupación de que un mocho tan mocho como Calderón llegue a la presidencia de este mocho país. Y sin embargo, eso sucederá.
*
Se me pasó la fecha para ir al IFE y cumplir con mi deber ciudadano de ser funcionario de casilla. En verdad me da mucha pena, me siento mal.
[Contra los lingüistas (por feos)]
En su reseña de este mes en Letras libres, el poeta Julián Herbert (uno de los mejores poetas jóvenes de nuestro país y la lengua toda--y conste que NO es mi amigo, ni conocido ni nada... así que seguramente ni sabe de mi mísera existencia--), escribe algo que me llamó la atención y me gustó tanto que lo posteo por si ud. lector, lectore, lectora no lee esa revistucha:
"Imposible evitar la referencia a Los 1001 años de la lengua española, de don Antonio Alatorre, obra sin duda emparentada con esta que comento, y que a mí me reveló, hce años, que uno podía amar la filología y la lingüística sin necesidad de convertirse en una persona horrible".
Sirva también como un homenaje a uno de los gurús de este congal, el mismísimo Alatorre. ¡Qué viva muchos años más ese viejito tan sabio y divertido!
*
Dicen que yo lo dije... quesque.
*
Pronto repartiré títulos nobiliarios. Esténsenme pendientes.
*
Es casi de madrugada y escucho esta rolita.
"Imposible evitar la referencia a Los 1001 años de la lengua española, de don Antonio Alatorre, obra sin duda emparentada con esta que comento, y que a mí me reveló, hce años, que uno podía amar la filología y la lingüística sin necesidad de convertirse en una persona horrible".
Sirva también como un homenaje a uno de los gurús de este congal, el mismísimo Alatorre. ¡Qué viva muchos años más ese viejito tan sabio y divertido!
*
Dicen que yo lo dije... quesque.
*
Pronto repartiré títulos nobiliarios. Esténsenme pendientes.
*
Es casi de madrugada y escucho esta rolita.
4.5.06
[La librería más grande de latinoamerica]
Así la andan promocionando. Ayer fui porque me cité en el café de la nueva librería del Fondo "Rosario Castellanos" con mi queridísima Anita Clavel. Y la neta es que sí impresiona: es gigantesca. Se ubica en lo que fuera el cine Lido, luego Bella época en la Condesa de esta ciudad; hoy se llama centro cultural Bella época: la librería, una pequeña sala de exposiciones y una salita de cine llamada Lido que ayer, y en otras ocasiones, hará las veces de sala de usos múltiples para que los escritores muy posones vayan y presenten sus libruchos en suciedá.
Bueno, pues esta librería es una más en esta ciudad de iletrados, de nada sirve que la anden cacareando como la más grande de Latinoamerica: sólo para eso sirve, para números, para andar compitiendo (me acuerdo de la crónica de Juan Villoro sobre Cuba, un lugar que quiere tener siempre los primeros lugares en todo), para tener su paginita en Guiness.
*
Me siento ofendido con el post de mi buen tocayo Loo cuando dice que los cibernautas "Ciberculeros, eso son". No, mi querido Loo, los ciberadictos somos inofensivos.
Yo, por ejemplo, soy adicto a esta madre de la genial modernidad. Otros tienen hobbies como coleccionar pendejaditas, ir a ciertos lados, jugar ajedrez, emborracharse... yo el Internet: ya he dicho que puedo pasar hoooras en la web navegando por blogs, páginas de literatura, diccionarios, en el youtube viendo videos y escuchando música, platicando con todos mis íntimos en el messenger, en los groups de yahoo y msn, revisando una y otra vez mis múltiples correos y así mil pendejaditas más que, cuando caigo en la cuenta, llevo horas y tengo miles de cosas que hacer más importantes que andar pendejeando on line. Pero es que, al neta, el Internet es adictivo.
*
Escucho esta súper rola: Zoom de Soda Stereo.
Bueno, pues esta librería es una más en esta ciudad de iletrados, de nada sirve que la anden cacareando como la más grande de Latinoamerica: sólo para eso sirve, para números, para andar compitiendo (me acuerdo de la crónica de Juan Villoro sobre Cuba, un lugar que quiere tener siempre los primeros lugares en todo), para tener su paginita en Guiness.
*
Me siento ofendido con el post de mi buen tocayo Loo cuando dice que los cibernautas "Ciberculeros, eso son". No, mi querido Loo, los ciberadictos somos inofensivos.
Yo, por ejemplo, soy adicto a esta madre de la genial modernidad. Otros tienen hobbies como coleccionar pendejaditas, ir a ciertos lados, jugar ajedrez, emborracharse... yo el Internet: ya he dicho que puedo pasar hoooras en la web navegando por blogs, páginas de literatura, diccionarios, en el youtube viendo videos y escuchando música, platicando con todos mis íntimos en el messenger, en los groups de yahoo y msn, revisando una y otra vez mis múltiples correos y así mil pendejaditas más que, cuando caigo en la cuenta, llevo horas y tengo miles de cosas que hacer más importantes que andar pendejeando on line. Pero es que, al neta, el Internet es adictivo.
*
Escucho esta súper rola: Zoom de Soda Stereo.
30.4.06
[De regreso]
Anduve desaparecido del blog esta semana porque estuvo por acá Óscar David López invitado por el Festival de la palabra a presentar su novela Nostalgia del lodo y a otras actividades dizque literarias. Aunque puse algo de resistencia para presentar su novela (siempre me entra lo foxiano y me pregunto "¿Y yo por qué?"), finalmente acepté como muestra de nuestra amistad que hasta entonces iba creciendo poco a poco pero ahora con su visita llegó a grados inimaginables por parte de los dos--según creo. Además de este modesto escriva, estaban anunciados para presentarla mi tocayo, Sergio Loo (quien recibió en su casa a Óscar por unos días) y Gaby Torres también venida de Monterrey. Por fortuna no hubo presentación dado que no hubo público; eso, también por fortuna, no desanimó a Óscar a quien ya le habíamos advertido de la nula asistencia a las actividades del Festival puesto que está hasta el Centro Banamex, o sea, "en el culo del diablo" como gusto de decir. Digo por fortuna porque yo acabé de leer la novela la noche anterior a la presentación y por lo tanto no tuve oportunidad de preparar un texto (como sí lo hicieron Sergio y Gaby) y sólo llevaba anotaciones para decir, muy seguramente, una sarta infame de boberías.
Independientemente de eso, lo mejor de todo fue que convivimos todos casi diario: Sergio, Óscar, Gaby y yo hicimos muy buena química y anduvimos de parranda casi todos los días: la mejor fiesta fue la del miércoles, la de la inauguración del MACO en el restaurante del Lago ofrecida por la galería Kurimanzuto y Gabriel Orozco (con quien me tomé una foto), sin olvidar la del sábado pasado en la que acabamos algo pasados de copas, pero también la velada con Fernando Vallejo de la que Óscar salió en estado de levitación, la salida por Garibaldi y los toques de Sergio y Gaby (esta última diciéndole al señor: "Bájele ya o le parto en su madre"), la ida ayer por la noche al Living donde yo estaba en mi propio viaje y ellos me veían mientras adaptaban la canción de Pin Pon a mi vivencia que atestiguaban.
En verdad da un gusto enorme encontrarse por la vida con gentes con las que se comparten más de mil cosas y se tienen ideas afines y proyectos concretos: por eso Óscar y Gaby no sólo son mis compañeros de generación y mis amigos, sino mis brothers-brothers forever pues nos dimos cuenta de que eso de las soul mates nos quedaba chico. A ellos--que justo estarán llegando a su ciudad-- va dedicada mi rola favorita de Placebo: Special k.
*
No se les olvide que mañana 1 de mayo es el boicot y no hay que comprar ningún producto estadounidense (creo que ni utilizar blogger, ni ver televisión por cable, ni cine, ni muchas otras cosas además de la Coca Cola, el Mac Donald's y el Burguer Queer, etc); hay que solidarizarnos con nuestro hermanos latinos en USA. Si algún lector extranjero llega a leer esto, también lo invito a unirse a esta propuesta. Así que nada de comprar o vender esos productos.
Independientemente de eso, lo mejor de todo fue que convivimos todos casi diario: Sergio, Óscar, Gaby y yo hicimos muy buena química y anduvimos de parranda casi todos los días: la mejor fiesta fue la del miércoles, la de la inauguración del MACO en el restaurante del Lago ofrecida por la galería Kurimanzuto y Gabriel Orozco (con quien me tomé una foto), sin olvidar la del sábado pasado en la que acabamos algo pasados de copas, pero también la velada con Fernando Vallejo de la que Óscar salió en estado de levitación, la salida por Garibaldi y los toques de Sergio y Gaby (esta última diciéndole al señor: "Bájele ya o le parto en su madre"), la ida ayer por la noche al Living donde yo estaba en mi propio viaje y ellos me veían mientras adaptaban la canción de Pin Pon a mi vivencia que atestiguaban.
En verdad da un gusto enorme encontrarse por la vida con gentes con las que se comparten más de mil cosas y se tienen ideas afines y proyectos concretos: por eso Óscar y Gaby no sólo son mis compañeros de generación y mis amigos, sino mis brothers-brothers forever pues nos dimos cuenta de que eso de las soul mates nos quedaba chico. A ellos--que justo estarán llegando a su ciudad-- va dedicada mi rola favorita de Placebo: Special k.
*
No se les olvide que mañana 1 de mayo es el boicot y no hay que comprar ningún producto estadounidense (creo que ni utilizar blogger, ni ver televisión por cable, ni cine, ni muchas otras cosas además de la Coca Cola, el Mac Donald's y el Burguer Queer, etc); hay que solidarizarnos con nuestro hermanos latinos en USA. Si algún lector extranjero llega a leer esto, también lo invito a unirse a esta propuesta. Así que nada de comprar o vender esos productos.
28.4.06
[De mis histerias]
Mis más cercanos amigos coinciden al hacerme saber que me estoy volviendo cada vez más intolerante e intolerable, histérico, amargado y uno hasta ha llegado a decirme que mis opiniones misántropas son el germen de un serial killer, otro en cambio, me dijo que soy algo cursi y amoroso como para ser tan misántropo. De lo primero no hay duda: cualquier insignificancia que salga mal me pone de un humor de los mil demonios (que si el boiler está apagado, que si no se conecta rápido a Internet la computadora, que si el volumen está muy alto, que si el teléfono al que marco está ocupado, etc...), pero de allí a que quiera salir a hacer el acto surrealista por excelencia hay demasiado trecho. Incluso enfrentar cara a cara a esa humanidad que tanto odio me da una enorme pereza: no se merece ni mi tiempo ni las balas que les pueda tirar.
Grito ante la imposibilidad (o impotencia) de llorar.
26.4.06
[Booz canta su amor]
Me he querido mentir que no te amo,
roja alegría incauta, sol sin freno
en la tarde que sólo tú detienes,
luz demorada sobre mi deshielo.
Por no apagar la brasa de tus labios
con un amor que darte no merezco,
por no echar sobre el alba de tus hombros
las horas que le restan a mi duelo.
Pero cómo negarte mis espigas
si las alzabas con tan puro gesto;
cómo temer tus años, si me dabas
toda mi juventud en mi deseo.
Quédate, amor adolescente, quédate.
Diez golondrinas saltan de tus dedos.
París cumple en tu rostro quince años.
Cómo brilla mi voz sobre tu pecho.
Óyela hablarte de la luna, óyela
cantando lánguida por los senderos:
sus palabras más nimias tienen forma,
no le avergüenza ya decir "te quiero".
Me has untado de fósforo los brazos:
no los tienen más fuerte los mancebos.
Flores palúdicas en los estanques
de mis ojos. El trópico en mis huesos.
Cien lugares comunes, amor cándido,
amoroso y porfiado amor primero.
Vámonos por las rutas de tus venas
y de mis venas. Vámonos fingiendo
que es la primera vez que estoy viviéndote.
Por la carne también se llega al cielo.
Hay pájaros que sueñan que son pájaros
y se despiertan ángeles. Hay sueños
de los que dos fantasmas se despiertan
a la virginidad de nuestros cuerpos.
Vámonos como siempre: Dafnis, Cloe.
Tiéndete bajo el pino más erecto,
una brizna de yerba entre los dientes.
No te muevas. Así. Fuera del tiempo.
Si cerrara los ojos, despertándome,
me encontraría, como siempre, muerto.
Gilberto Owen, Libro de Ruth.
roja alegría incauta, sol sin freno
en la tarde que sólo tú detienes,
luz demorada sobre mi deshielo.
Por no apagar la brasa de tus labios
con un amor que darte no merezco,
por no echar sobre el alba de tus hombros
las horas que le restan a mi duelo.
Pero cómo negarte mis espigas
si las alzabas con tan puro gesto;
cómo temer tus años, si me dabas
toda mi juventud en mi deseo.
Quédate, amor adolescente, quédate.
Diez golondrinas saltan de tus dedos.
París cumple en tu rostro quince años.
Cómo brilla mi voz sobre tu pecho.
Óyela hablarte de la luna, óyela
cantando lánguida por los senderos:
sus palabras más nimias tienen forma,
no le avergüenza ya decir "te quiero".
Me has untado de fósforo los brazos:
no los tienen más fuerte los mancebos.
Flores palúdicas en los estanques
de mis ojos. El trópico en mis huesos.
Cien lugares comunes, amor cándido,
amoroso y porfiado amor primero.
Vámonos por las rutas de tus venas
y de mis venas. Vámonos fingiendo
que es la primera vez que estoy viviéndote.
Por la carne también se llega al cielo.
Hay pájaros que sueñan que son pájaros
y se despiertan ángeles. Hay sueños
de los que dos fantasmas se despiertan
a la virginidad de nuestros cuerpos.
Vámonos como siempre: Dafnis, Cloe.
Tiéndete bajo el pino más erecto,
una brizna de yerba entre los dientes.
No te muevas. Así. Fuera del tiempo.
Si cerrara los ojos, despertándome,
me encontraría, como siempre, muerto.
Gilberto Owen, Libro de Ruth.
24.4.06
[Nostalgia del lodo]
Invitación a la presentación de la novela
Nostalgia del lodo / Nostalgie
de la boue
(Novela corta ganadora del Prix de la Jeune Littérature Latino-américaine 2005
de la Maison de Écrivains Étrangers et des Traducteurs, MEET, de Saint Nazaire, France)
(Mty, NL, 1982)
Gabriela Torres y el autor
Miércoles 26 de abril, 17 hrs,
Salón Iturbide 2, Festival de la palabra, Centro Banamex.
*
Sufro muchísimo con este rolón... la pelí se estrena el domingo en HBO.
21.4.06
[Politiquería y más verborrea]
Como muchos se podrán dar cuenta, siempre evito tratar temas muy circunstanciales en mis post, lamento decirlo pero me molesta el oportunismo de muchos bloggers que para estar a tono opinan sobre los temas nacionales e internacionales que van surgiendo y hasta pretextan un tema literario para desencadenar en la verborrea política como si no tuvieramos suficiente con la de nuestro vividores del Estado. Pues bien, para mi desgracia ahora haré lo mismo. Con motivo del inminente debate presidencial y la marcha de los migrantes (y el boicot a que todos debemos sumarnos), me avocaré a tratar esos espinosos temas. Conste, quedan advertidos, si no quieren regresar a leer eso, lo comprederé totalmente.
*
El Naco es la peor raza que parió esta mezquina especie llamada humanidad que de humana no tiene el sonido de la ache. Monterrey, por ejemplo, me dijo mi amante hace poco, "es la mayor cueva de Nacos". Pero no hay que ir hasta aquellas lejanas tierras del norte mexicano para padecerlos: con tan sólo subirse al metro, metrobús o micros y camiones de esta postapocalíptica ciudad uno se puede dar perfecta cuenta de la plaga que son. Ellos son los que crean las horas pico al atestar los vagones y pasillos con tal dirigirse rápidamente a su casa (casi siempre en el oriente de la metrópoli) porque les urge seguir preñando a sus mujeres que no saben hacer otra cosa que parir, amamantar, criar y mantener a su bola del mocosos (¡ah! y claro: lavar, tender, planchar y cocinar). ¿Quién putas madres les dio a las mujeres el derecho de hablar, de votar y ser votadas, de marchar? Su único derecho es leer una hoja en blanco donde están inscritos sus derechos. Pero bueno, las mujeres es tema aparte. Estaba yo hablando del Naco que generalmente es chaparro, prieto, mugroso--y por tanto apestoso-- y totalmente ignorante pues, muy seguramente, a duras penas sabe escribir su mísero nombre que lleva por apellido López, Hernández, García o Pérez. El apellido es su estigma: bajo él anda muy campante por los vastos y anchos territorios del planeta sintiéndose muy orondo sin tener por qué: no tiene consciencia de la vida y no tiene propósitos para con ella ni de ella. Cree que su única misión en la tierra es seguir pariendo esta peste humana, el Naco. El círculo bien redondito, pues. (¡Cómo si tuvieran nociones de geometría los grandísimos cabrones!) ¿A eso se le puede llamar vida?
¡Ay Xangó bendito por qué no vienes a resolver los penares de sus vidas y te los llevas a los más oscuros infiernos de una vez por todas!
*
Suena este súper rolón en una y otra versiones.
*
El Naco es la peor raza que parió esta mezquina especie llamada humanidad que de humana no tiene el sonido de la ache. Monterrey, por ejemplo, me dijo mi amante hace poco, "es la mayor cueva de Nacos". Pero no hay que ir hasta aquellas lejanas tierras del norte mexicano para padecerlos: con tan sólo subirse al metro, metrobús o micros y camiones de esta postapocalíptica ciudad uno se puede dar perfecta cuenta de la plaga que son. Ellos son los que crean las horas pico al atestar los vagones y pasillos con tal dirigirse rápidamente a su casa (casi siempre en el oriente de la metrópoli) porque les urge seguir preñando a sus mujeres que no saben hacer otra cosa que parir, amamantar, criar y mantener a su bola del mocosos (¡ah! y claro: lavar, tender, planchar y cocinar). ¿Quién putas madres les dio a las mujeres el derecho de hablar, de votar y ser votadas, de marchar? Su único derecho es leer una hoja en blanco donde están inscritos sus derechos. Pero bueno, las mujeres es tema aparte. Estaba yo hablando del Naco que generalmente es chaparro, prieto, mugroso--y por tanto apestoso-- y totalmente ignorante pues, muy seguramente, a duras penas sabe escribir su mísero nombre que lleva por apellido López, Hernández, García o Pérez. El apellido es su estigma: bajo él anda muy campante por los vastos y anchos territorios del planeta sintiéndose muy orondo sin tener por qué: no tiene consciencia de la vida y no tiene propósitos para con ella ni de ella. Cree que su única misión en la tierra es seguir pariendo esta peste humana, el Naco. El círculo bien redondito, pues. (¡Cómo si tuvieran nociones de geometría los grandísimos cabrones!) ¿A eso se le puede llamar vida?
¡Ay Xangó bendito por qué no vienes a resolver los penares de sus vidas y te los llevas a los más oscuros infiernos de una vez por todas!
Suena este súper rolón en una y otra versiones.
[Pitol, el raro contemporáneo recibe el Cervantes]

Con la entrega, hoy, del premio Cervantes de Literatura de manos de los Reyes de España a Pitol, posteo aquí mi reseña que aparecerá en el Milenio de mañana por tal motivo:
De pronto, a no pocos escritores les entra la preocupación sobre qué hacer con los textos diversos (prólogos, artículos circunstanciales, discursos o conferencias, etcétera) que han escrito a lo largo de cierto tiempo (José Emilio Pacheco, por ejemplo, se ha rehusado siempre a compilar las ya numerosas entregas de su “Inventario”, por considerarlas volátiles dado el carácter periodístico con que fueron redactadas). El problema es que, quizá, todos esos textos dispersos no tengan unidad alguna entre sí. El escritor veracruzano Sergio Pitol (Puebla, 1933), quien en pocos días será el tercer mexicano en recibir el premio Cervantes de Literatura de manos de los Reyes de España, se ha visto en esa encrucijada y ha salido victorioso de ella al saber hilvanar con extremo cuidado esos textos supuestamente incongruentes y sólo así reunirlos en uno o varios libros.
A diferencia de su prosa narrativa donde se perciben los andamios (más allá de que el mismo autor nombre sus influencias: Gogol, Bajtin, Chéjov, et. al.), su prosa ensayística —que cuenta con muchos elementos narrativos— es más interesante pues es, también, donde Pitol es más novedoso. Esto último lo ubica con sus pares, por ejemplo, el cubano Antón Arrufat o el argentino Ricardo Piglia cuyo más reciente libro, El último lector, está más cercano al ensayo literario que a la novela dado el tema de que se ocupa—los distintos tipos de lector—, pero que, aún así, su editor muy afortunadamente lo editó en la colección “Narrativas hispánicas” y no en “Argumentos” donde la editorial Anagrama originalmente publica este tipo de trabajos.
Escribe Pitol en una página de El mago de Viena: “Escribir un diario es establecer un diálogo con uno mismo y un conducto adecuado para eliminar toxinas venenosas. Quizás el abandono al que aludo se debe a que ese diálogo indispensable se ha trasladado a mis últimos libros, todos con un fuerte sedimento autobiográfico; siempre ha estado presente en mis novelas, primero furtiva, luego descaradamente ha llegado a perder hasta mis ensayos literarios”. Esos últimos libros de que habla son: El arte de la fuga, El viaje (ambos recogidos en el cuarto tomo de sus Obras reunidas además de su Autobiografía precoz publicada por primera y única vez en 1966 y de la cual Laberinto ya ofreció con oportunidad un fragmento) y más recientemente El mago de Viena. En estos tres títulos, las confesiones están más cercanas al ensayo o, por mejor decir, el ensayo se narra dándole así un lenguaje y una estructura más fluidos o, en todo caso, menos rigor formal para que el lector común se sienta más cercano al género de las ideas.
Esto quizá sea nuevo en la lengua española (de allí que algunos se jacten en exceso de los logros de Pitol), pero en especial en la lengua inglesa desde hace algunas décadas esta técnica se viene haciendo regularmente: el caso más reciente y más logrado quizá sea el del Nobel sudafricano J.M.Coetzee. En su libro Las vidas de los animales (Mondadori, 2001), Coetzee reúne un par de conferencias que leyó durante una cátedra que imparten académicos invitados en la Universidad de Princeton (New Jersey). Las conferencias están escritas de tal manera que por primera vez aparece su alter ego, Elizabeth Costello, protagonista de los relatos y quien, a su vez, es invitada a impartir unas conferencias en una universidad privada. Desde luego, el tema es totalmente de Coetzee pues no están nada alejadas de la visión que persiste a lo largo de casi toda su obra: la miseria humana no sólo ante la propia humanidad sino ante los más indefensos de los seres vivos: los animales.
Pitol, por su parte, ya desde El arte de la fuga (1996) había dado a conocer sus temas predilectos, ya perceptibles en sus novelas y relatos, con ensayos ilustradores que tenían un fuerte sedimento autobiográfico. De tal manera que Coetzee, el alemán W.G. Sebald, así como Pitol, Arrufat y Piglia saben que vienen directamente de Cyril Connolly, es decir, viven en un momento preciso de rara comunión entre creadores de todo el mundo. Pacheco bien podría unirse a esta otra estirpe si quisiera.
En algunos de sus textos sobre los distintos narradores que admira (Chéjov, Joyce, Huxley), Pitol devela sus intereses narrativos—la parodia, el excentricismo, la locuacidad, los viajes—pero en particular en El viaje cuenta el descubrimiento de uno de los personajes principales de su novela Domar a la divina garza. Así que esto vuelve a El viaje un material más confiable, al ser de primera mano, que aquellos en los que estudia las obras de otros e indirectamente habla de la suya. Y, sin embargo, Pitol ha anunciado que ya ha explotado lo suficiente este método de trabajo así que se prepara a emplear otro; sin duda, habrá que estar pendiente de lo que hace actualmente y, principalmente, de cómo lo hace.
Sergio Pitol pertenece a esa estirpe de escritores raros (como los llamó Darío) o excéntricos, como los llama el propio Pitol, a la que pertenecen, entre otros: Gogol, Landolfi, Gombrowicz, Kafka, Beckett, Bernhard, el cubano Piñera, Monterroso, Vila-Matas, Aira y Bellatin. De tal manera que inscribir en esta selecta nómina el nombre de Pitol sería calificarlo de raro, algo que, por lo demás, a él no le incomodaría en lo absoluto.
Sergio Pitol, Obras reunidas IV. Textos autobiográficos,
Fondo de Cultura Económica, Col. Obras Reunidas,
México, 2006, 415 pp.
Sergio Pitol, El mago de Viena,
Fondo de Cultura Económica/Pretextos, Col. Letras Mexicanas,
Bogotá, 2006, 271 pp.
18.4.06
[100 años del terremoto en SF]
Justo hoy se cumplen 100 años del más grande terremoto que azotó la bella ciudad californiana de San Francisco. No sé si entonces ya era una ciudad tan cosmopolita como lo es hoy, pero el chiste es que era hermosa, quizá no tanto como hoy, pero lo era. Y con el terremoto del miércoles 18 de abril de 1906 quedó reducida a cenizas. Prácticamente no quedó nada en pié, todo se quemó a excepción de la legendaria iglesia de la Misión franciscana y donde hoy luce una placa diciendo eso: que toda la ciudad se vino abajo, menos parte de la iglesia (hoy en el barrio mexicano de la ciudad, llamado justamente La Mission).
En fin, eso ayudó para que la ya desde entonces diminuta ciudad se reconstruyera en su totalidad para que años después luciera tan esplendorosa como hoy día: además de las casas de los pobres, los edificios y los hoteles de lujo, se construyó la carretera a Twin Peaks y un túnel en la parte de Market Street a los pies de los cerros gemelos (que después se utilizaría para contruir el metro de la ciudad) y ya en la década de 1930 el hoy legendario Golde Gate (un puente suspendido nunca antes construido). Luego de eso, década tras década, San Francisco será el epicentro de los Beats (50's), las revueltas juveniles (60's), los Hippies y luego las hordas de locas mariconas llegaron a instalarse en el vecindario de Castro (early seventies y last seventies, respectivamente).
Si mal no recuerdo hubo otro terremoto fuerte en la ciudad en los 90, pero no tan devastador como el de 1906 (todos, claro, gracias a la Falla de San Andrés que inicia allí en la Bay area y termina en el mar de Cortés). Pero todos los habitantes de esas zonas saben que se viene el mayor terremoto jamás visto: el que separará a esas ciudades (San Francisco, San Marcos, San José, San Luis Obispo, Monterrey, Los Ángeles, San Diego, Tijuana, Mexicali y hasta La Paz) del resto del continente. ¡Ay qué puto miedo!
En fin, eso ayudó para que la ya desde entonces diminuta ciudad se reconstruyera en su totalidad para que años después luciera tan esplendorosa como hoy día: además de las casas de los pobres, los edificios y los hoteles de lujo, se construyó la carretera a Twin Peaks y un túnel en la parte de Market Street a los pies de los cerros gemelos (que después se utilizaría para contruir el metro de la ciudad) y ya en la década de 1930 el hoy legendario Golde Gate (un puente suspendido nunca antes construido). Luego de eso, década tras década, San Francisco será el epicentro de los Beats (50's), las revueltas juveniles (60's), los Hippies y luego las hordas de locas mariconas llegaron a instalarse en el vecindario de Castro (early seventies y last seventies, respectivamente).
Si mal no recuerdo hubo otro terremoto fuerte en la ciudad en los 90, pero no tan devastador como el de 1906 (todos, claro, gracias a la Falla de San Andrés que inicia allí en la Bay area y termina en el mar de Cortés). Pero todos los habitantes de esas zonas saben que se viene el mayor terremoto jamás visto: el que separará a esas ciudades (San Francisco, San Marcos, San José, San Luis Obispo, Monterrey, Los Ángeles, San Diego, Tijuana, Mexicali y hasta La Paz) del resto del continente. ¡Ay qué puto miedo!
16.4.06
[Genial misantropía]
El viernes me dediqué a la reelectura de un libro indispensable, la Biblia de todos nosotros, La virgen de los sicarios (Alfaguara, 1999), de donde saco estas líneas que dicen más que verdades:
En la noche borracha de chicharras bajó el Ángel Exterminador, y a seis que bebían en una cantinucha que se prolongaba con sus mesas sobre la acera, de un tiro para cada uno en la frente les apagó la borrachera, la "rasca". ¿Y esta vez por qué? ¿Por qué razón? Por la simplísima razón de andar existiendo. ¿Les parece poquito? No, si esta vida no es cualquier canto de pajaritos, yo siempre he dicho [y yo lo secundo] y aquí repito, que el crimen no es apagarla, es encenderla: hacer que resulte, donde no lo había, el dolor. Cuando volvíamos de hacer nuestra cotidiana obra de caridad [el subrayado es mío] bajaba por San Juan un borrachito prendido gritando: "¡Vivan las putas! ¡Vivan los marihuaneros! ¡Vivan los maricas! ¡Abajo la religión católica!" [¡Ay, pero cuánta sensatez hay por las calles de Medellín!, digo yo] Le dimos mi niño y yo un billetico para que pudiera seguir tomando.
[...]
Dios no existe y el que no existe no tiene bienes. Además el que ayuda a la pobreza la perpetúa. Porque, ¿cuál es la ley de este mundo sino que de una pareja de pobres nazcan cinco o diez? La pobreza se autogenera multiplicada por dichas cifras y después, cuando agarra fuerza, se propaga como un incendio en progresión geométrica. Mi fórmula para acabar con ella no es hacerles casa a los que la padecen y se empeñan en no ser ricos: es ciunarles de una vez por todas el agua y listo; sufren un ratico pero dejan de sufrir años. Lo demás es alcahuetería de la paridera. El pobre es el culo de nunca parar y la vagina insaciable.
[...]
Pero aquí la vida crapulosa está derrotando a la muerte [y la Muerte es la gran amiga de Vallejo y, por ende, la mía] y surgen niños de todas partes, de cualquier hueco o vagina como las ratas de las alcantarillas cuando están muy atestadas y ya no caben.
Y bueno, basta ya que podría transcribir aquí el libro completo. Como siempre digo: mejor léanlo y tómenlo como uno de sus libros de cabecera. De tal suerte que a todos nos inspirará y saldremos a las calles a matar Pobres y hordas de Mujeres Embarazadas para así acabar de una vez por todas con esta plaga más dañina que la peste y el Sida juntos.
En la noche borracha de chicharras bajó el Ángel Exterminador, y a seis que bebían en una cantinucha que se prolongaba con sus mesas sobre la acera, de un tiro para cada uno en la frente les apagó la borrachera, la "rasca". ¿Y esta vez por qué? ¿Por qué razón? Por la simplísima razón de andar existiendo. ¿Les parece poquito? No, si esta vida no es cualquier canto de pajaritos, yo siempre he dicho [y yo lo secundo] y aquí repito, que el crimen no es apagarla, es encenderla: hacer que resulte, donde no lo había, el dolor. Cuando volvíamos de hacer nuestra cotidiana obra de caridad [el subrayado es mío] bajaba por San Juan un borrachito prendido gritando: "¡Vivan las putas! ¡Vivan los marihuaneros! ¡Vivan los maricas! ¡Abajo la religión católica!" [¡Ay, pero cuánta sensatez hay por las calles de Medellín!, digo yo] Le dimos mi niño y yo un billetico para que pudiera seguir tomando.
[...]
Dios no existe y el que no existe no tiene bienes. Además el que ayuda a la pobreza la perpetúa. Porque, ¿cuál es la ley de este mundo sino que de una pareja de pobres nazcan cinco o diez? La pobreza se autogenera multiplicada por dichas cifras y después, cuando agarra fuerza, se propaga como un incendio en progresión geométrica. Mi fórmula para acabar con ella no es hacerles casa a los que la padecen y se empeñan en no ser ricos: es ciunarles de una vez por todas el agua y listo; sufren un ratico pero dejan de sufrir años. Lo demás es alcahuetería de la paridera. El pobre es el culo de nunca parar y la vagina insaciable.
[...]
Pero aquí la vida crapulosa está derrotando a la muerte [y la Muerte es la gran amiga de Vallejo y, por ende, la mía] y surgen niños de todas partes, de cualquier hueco o vagina como las ratas de las alcantarillas cuando están muy atestadas y ya no caben.
Y bueno, basta ya que podría transcribir aquí el libro completo. Como siempre digo: mejor léanlo y tómenlo como uno de sus libros de cabecera. De tal suerte que a todos nos inspirará y saldremos a las calles a matar Pobres y hordas de Mujeres Embarazadas para así acabar de una vez por todas con esta plaga más dañina que la peste y el Sida juntos.
14.4.06
[¡Qué calor!]
Sólo con este calor hijoeputa entiendo porque Eliot calificó a abril como el mes más cruel.
*
Indignación, rabia e impotencia fue lo que sentí hoy cuando vi y oí en las noticias que un cargero nipón arribó a la bahía de Tokio procedente de la Antártida con más de 700 ballenas cazadas para hacer sopa y caldos que los japoneses comerán en próximos días. ¡Qué infamia, asquerosidad, aberración! A la estúpidez humana no le basta con descuartizar a las pobres foquitas recién nacidas en Canadá ni, más recientemente, los asesinatos ventajosos y deshumanos (ash! me contradigo: los que menos hay en los humanos es humanidad) de los osos rusos hibernando.
No saben que a un animalito de Dios no se le hace daño, si quieren yo con mucho gusto empalo por el culo al Papa [el magistral Vallejo--Fernando, entiéndase, porque el otro, el peruano, ya se murió y la mera verdá no era tan grande como el colombiano--lo decía de Juana Pabla Segunda la Travesti, como la llama en El desbarrancadero, pero también se puede decir de Pene-adicto XVI], y agregaba: "¿pero tocar a un animalito de Dios? ¡NUNCA!"
¡Malditos nipones, canadienses y rusos hijoeputas!
*
Indignación, rabia e impotencia fue lo que sentí hoy cuando vi y oí en las noticias que un cargero nipón arribó a la bahía de Tokio procedente de la Antártida con más de 700 ballenas cazadas para hacer sopa y caldos que los japoneses comerán en próximos días. ¡Qué infamia, asquerosidad, aberración! A la estúpidez humana no le basta con descuartizar a las pobres foquitas recién nacidas en Canadá ni, más recientemente, los asesinatos ventajosos y deshumanos (ash! me contradigo: los que menos hay en los humanos es humanidad) de los osos rusos hibernando.
No saben que a un animalito de Dios no se le hace daño, si quieren yo con mucho gusto empalo por el culo al Papa [el magistral Vallejo--Fernando, entiéndase, porque el otro, el peruano, ya se murió y la mera verdá no era tan grande como el colombiano--lo decía de Juana Pabla Segunda la Travesti, como la llama en El desbarrancadero, pero también se puede decir de Pene-adicto XVI], y agregaba: "¿pero tocar a un animalito de Dios? ¡NUNCA!"
¡Malditos nipones, canadienses y rusos hijoeputas!
[SicAZO]
En su reseña de este mes en Letras Libres sobre la obra del crítico inglés Cyril Connolly, Christopher Domínguez Michael escribe:
"Así concluía el ciclo de Enemigos de la promesa, aquel tratado donde se aseguraba que, siendo un bebé incapaz de compartir el punto de vista artístico, el escritor moderno debería ser, idealmente, soltero y homosexual"
Lástima que Domínguez Michael sea un gay reprimido y que ni aún la máxima de uno de los mejores críticos literarios de todos los tiempos--y apuesto que uno de sus predilectos--no sea suficiente para que salga del clóset.
*
Quería externar mi asombro y confort al saber que todavía hay sensatez en el mundo con la elección de Prodi en Italia (y que Berlusconi por fin se larga), pero en otras eurodiputadas no hay tanta cordura... bueno, todo sea por la paz. Como sea, la primera noticia me da mucho gusto y la segunda ha hecho reirme hasta miarme.
"Así concluía el ciclo de Enemigos de la promesa, aquel tratado donde se aseguraba que, siendo un bebé incapaz de compartir el punto de vista artístico, el escritor moderno debería ser, idealmente, soltero y homosexual"
Lástima que Domínguez Michael sea un gay reprimido y que ni aún la máxima de uno de los mejores críticos literarios de todos los tiempos--y apuesto que uno de sus predilectos--no sea suficiente para que salga del clóset.
*
Quería externar mi asombro y confort al saber que todavía hay sensatez en el mundo con la elección de Prodi en Italia (y que Berlusconi por fin se larga), pero en otras eurodiputadas no hay tanta cordura... bueno, todo sea por la paz. Como sea, la primera noticia me da mucho gusto y la segunda ha hecho reirme hasta miarme.
13.4.06
[Le petite prince]
Por estos días se cumplieron 60 años de la primera publicación del más grande libro infantil del siglo XX: Le petite prince de Antoine de Saint Exupéry. Hace algún tiempo leí, no sé en dónde ni recuerdo de quién eran las líneas, que siempre se ha traducido mal: Le petite prince no es lo mismo que El principito pues lo correcto sería El pequeño príncipe; y creo que tenía razón en puntualizar eso. Pero bueno, son tantos los años que se ha traducido de esa manera que es casi imposible quitar ese atavismo--por llamarlo de alguna manera-- y, también, uno siempre se andará quejando el resto de sus días por las traducciones.
Leí Le petite prince en la edición de Editores Mexicanos Unidos allá por 1993 (¡tenías 12 mocosos años!): en las vacaciones de verano que fueron las de mi salida de la primaria y la entrada a la secundaria y que fueron las peores de mi vida pues las pasé postrado en cama padeciendo la varicela. Es por eso que tenía que encontrar cualquier cosa para no pasar tan aburridas las largas horas encerrado en casa. Así, un día mi padre me trajo ese librito y lo devoré en un par de días.
La experiencia fue extremadamente grata, tanto que por mucho tiempo me inventé un amigo imaginario que vivía en una caja de zapatos debajo de mi cama. Después de su lectura, quise más libros como ese pero, ¡oh sorpresa!, no los hubo y aún hoy dudo que los haya. Si alguna vez gusté tanto de ser niño fue leyendo Le petite prince. Ahora, los niños, esos terroristas aliados de Bin Laden, pasan sus enfermedades frente al televisor estupidizándose más con caricaturas que aunque parecen inocentes son de una violencia extrema que, en lo particular, me sobresalta. A mí, el librito de Saint Expuéry me ayudó mucho a pasar la estricta temporada de cuarentena que se requiere cuando a uno le salen hasta en el culo las ronchas esas.
Un par de años después regalé el librito: a mi mejor amigo de la secundaria--del cual, dicho sea de paso, estaba perdidamente enamorado--quien se recuperaba de un esguince en el tobillo por jugar fútbol. No tengo la certeza de que lo haya leído y de que le haya cambiado la vida como a mí--junto con otros libros fue el detonante para que me volviera un ávido lector y ahora, para mi desgracia, prospecto de escritor. Lo único cierto es que no recuperé mi libro y desde entonces carezco de uno. Recuerdo bien que a pesar de ser la edición de Editores Mexicanos Unidos (una editorial mas bien muy pinche), éste estaba bien editado, con los legendarios dibujos, buena letra, buen papel y, en general, no estaba tan chafa. Estos días que he buscado en varias librerías Le petite prince, para así reponerlo después de tantos años y volver a leerlo, me he encontrado con infinidad de ediciones pero todas muy feas, muy mal editadas, otras son didácticas (con cuestionarios sobre la obra al final) y generalmente muy feas. Sólo una me encantó, pero cuesta más de 500 pesos, lujo que no me puedo dar. Lástima, seguiré buscando. (En Google he encontrado una versión--sin los dibujos--, así que no hay nada como tenerlo en materia y ser y que esté en un lugar especial de un librero).
Hipócrita lector, lectora, lectore: ¿Cómo fue o ha sido su experiencia al leer esta obra maestra de la literatura infantil?
*
Suena esta rola.
Leí Le petite prince en la edición de Editores Mexicanos Unidos allá por 1993 (¡tenías 12 mocosos años!): en las vacaciones de verano que fueron las de mi salida de la primaria y la entrada a la secundaria y que fueron las peores de mi vida pues las pasé postrado en cama padeciendo la varicela. Es por eso que tenía que encontrar cualquier cosa para no pasar tan aburridas las largas horas encerrado en casa. Así, un día mi padre me trajo ese librito y lo devoré en un par de días.
La experiencia fue extremadamente grata, tanto que por mucho tiempo me inventé un amigo imaginario que vivía en una caja de zapatos debajo de mi cama. Después de su lectura, quise más libros como ese pero, ¡oh sorpresa!, no los hubo y aún hoy dudo que los haya. Si alguna vez gusté tanto de ser niño fue leyendo Le petite prince. Ahora, los niños, esos terroristas aliados de Bin Laden, pasan sus enfermedades frente al televisor estupidizándose más con caricaturas que aunque parecen inocentes son de una violencia extrema que, en lo particular, me sobresalta. A mí, el librito de Saint Expuéry me ayudó mucho a pasar la estricta temporada de cuarentena que se requiere cuando a uno le salen hasta en el culo las ronchas esas.
Un par de años después regalé el librito: a mi mejor amigo de la secundaria--del cual, dicho sea de paso, estaba perdidamente enamorado--quien se recuperaba de un esguince en el tobillo por jugar fútbol. No tengo la certeza de que lo haya leído y de que le haya cambiado la vida como a mí--junto con otros libros fue el detonante para que me volviera un ávido lector y ahora, para mi desgracia, prospecto de escritor. Lo único cierto es que no recuperé mi libro y desde entonces carezco de uno. Recuerdo bien que a pesar de ser la edición de Editores Mexicanos Unidos (una editorial mas bien muy pinche), éste estaba bien editado, con los legendarios dibujos, buena letra, buen papel y, en general, no estaba tan chafa. Estos días que he buscado en varias librerías Le petite prince, para así reponerlo después de tantos años y volver a leerlo, me he encontrado con infinidad de ediciones pero todas muy feas, muy mal editadas, otras son didácticas (con cuestionarios sobre la obra al final) y generalmente muy feas. Sólo una me encantó, pero cuesta más de 500 pesos, lujo que no me puedo dar. Lástima, seguiré buscando. (En Google he encontrado una versión--sin los dibujos--, así que no hay nada como tenerlo en materia y ser y que esté en un lugar especial de un librero).
Hipócrita lector, lectora, lectore: ¿Cómo fue o ha sido su experiencia al leer esta obra maestra de la literatura infantil?
*
Suena esta rola.
10.4.06
[La timidez como virtud]
El sábado casi me obligaron a confesar una virtud. Desistí tajantemente. Argumenté que eso le tocaba a las personas que me conocen y, más aún, a las que me desconocen. La verdad que es no soy tan vanidoso, hedonista o eso, para hablar de mí y mucho menos para ennumerar al menos una sola de mis virtudes. También, agregué, en el balance salgo perdiendo: casi siempre mis virtudes--si las hay--acaban tranformándose en mis más preciados defectos.
El más claro ejemplo es mi timidez. Sí, aunque no lo crean son un tímido en extremo. Mucha gente que he conocido a lo largo de los años coinciden en decir que la primera impresión que les dí o cuando me vieron pro primera vez, es que era un arrogante, mamón o eso, en grado superlativo. Yo, sin embargo, lo atribuyo a mi timidez: cuando conozco a alguien me siento torpe, no sé qué decir, cómo hilar más allá de dos oraciones y si lo hago, digo puras tonteras generalmente provocadoras, incendiarias (cosa que, dicho sea de paso, me encanta hacer todo el tiempo, ¡soy un provocador!).
Incluso, a veces evito saludar a la gente que por casualidad me encuentro en la calle. Incluso más: me molesta muchísimo encontrarme a gente por casualidad en la calle. Me molesta porque no sé como comportarme, qué decir, cómo sostener una conversación así sea lo más cordial, pues el lugar no es el más apropiado para interactuar. Eso me sucede regularmente así que, cuando me percato que hay algún conocido por el área, doy media vuelta o acelero el paso o hago todo lo posible con tal de no encontrarme de frente con esa persona (eso no se los hago a mis amigos, claro está, ni a personas cercanísimas que aprecio, sino a conocidos, amigos de mis amigos y de los gorrones que trajo Nabor, cuál Nabor se preguntarán, pues ¡Nabor el de la orquesta!... según la canción de Chava Flores). En verdad me da mucha pena pero eso la gente lo ve como un signo fehaciente de mi arrogancia. Nada de eso, en absoluto.
Otra cosa que hago por mi torpeza causada, a su vez, por mi timidez, es no presentar a las personas que me aompañan con las que me encuentro, también por eso me choca enormidad los encuentros fortuitos con seudoconocidos.Y eso la gente lo toma como algo de muy mal gusto y con muy feos modos, y tienen razón.
El más claro ejemplo es mi timidez. Sí, aunque no lo crean son un tímido en extremo. Mucha gente que he conocido a lo largo de los años coinciden en decir que la primera impresión que les dí o cuando me vieron pro primera vez, es que era un arrogante, mamón o eso, en grado superlativo. Yo, sin embargo, lo atribuyo a mi timidez: cuando conozco a alguien me siento torpe, no sé qué decir, cómo hilar más allá de dos oraciones y si lo hago, digo puras tonteras generalmente provocadoras, incendiarias (cosa que, dicho sea de paso, me encanta hacer todo el tiempo, ¡soy un provocador!).
Incluso, a veces evito saludar a la gente que por casualidad me encuentro en la calle. Incluso más: me molesta muchísimo encontrarme a gente por casualidad en la calle. Me molesta porque no sé como comportarme, qué decir, cómo sostener una conversación así sea lo más cordial, pues el lugar no es el más apropiado para interactuar. Eso me sucede regularmente así que, cuando me percato que hay algún conocido por el área, doy media vuelta o acelero el paso o hago todo lo posible con tal de no encontrarme de frente con esa persona (eso no se los hago a mis amigos, claro está, ni a personas cercanísimas que aprecio, sino a conocidos, amigos de mis amigos y de los gorrones que trajo Nabor, cuál Nabor se preguntarán, pues ¡Nabor el de la orquesta!... según la canción de Chava Flores). En verdad me da mucha pena pero eso la gente lo ve como un signo fehaciente de mi arrogancia. Nada de eso, en absoluto.
Otra cosa que hago por mi torpeza causada, a su vez, por mi timidez, es no presentar a las personas que me aompañan con las que me encuentro, también por eso me choca enormidad los encuentros fortuitos con seudoconocidos.Y eso la gente lo toma como algo de muy mal gusto y con muy feos modos, y tienen razón.
8.4.06
[Contra el mundillo literario]
Encogido en el asiento, Evaristo se sentía observado y reprobado como yuppie cultural. Había en el ambiente un olor a estabilidad financiera que chocaba con su idea romántica de la literatura. Para él, todo escritor digno de ese nombre, más aún si era poeta, debía estar inconforme con la realidad y desesperado por cambiar el mundo. Los que tenía enfrente parecían hechos de otra pasta: no deseaban cambiar nada, sino revestir la pobredumbre con su retórica preciosista, como si vivieran en un país culto, desarollado y libre, donde la literatura de combate resultara superflua.
Enrique Serna, El miedo a los animales.
Enrique Serna, El miedo a los animales.
6.4.06
[Crónica de la despedida de un amigo]
El viernes pasado reciente fue la despedida de mi entrañable amigo Omar en un congal de mala muerte en la Roma. Y aunque fue de desmadre, también fue la oficial, digamos. El martes tomó su avión de JAL que lo llevó hasta tierra niponas donde permanecerá dos años (o quizá más) estudiando su maestría. Prometí estar allí para despedirlo pero no fui porque la cita era muy temprano (8 a.m.) y a esas horas apenas le voy agarrando sabor a mi sueño. Y quizá haya sido mejor así, para no malviajarnos con todo lo que conlleva la despedida. Han pasado dos días y ya lo extraño muchísimo.Con Omar hice un sin fin de payasadas, aventuras, peripecias que yo, por mi propia cuenta, nunca hubiera hecho (como vestirnos en chador--vestimenta de las mujeres musulmanas--para la Marcha del Orgullo gay de 2003 que, al año siguiente, yo repetí en el Gay Pride de San Francisco). A Omar le debo, además, la pasión por otras lenguas (el árabe, el hebreo, el japonés, chino mandarín y otros tantos que el masca), el arte conceptual moderno (el performance, la instalación y las intervenciones) y, principalmente, la maravilla que es el Internet: si bien tengo correo electrónico desde que contaba con 16 años (allá por el lejano 1997), sólo utilizaba eso y navegaba por algunas páginas, gracias a él empecé a bajar música, a leer otras cosas, a buscar en Google, a ver videos varios (no sólo de música en el youtube), a participar en muchos grupos o comunidades de msn y yahoo, como quien dice, a explotar todas las virtudes que me da el Internet, tal como ahora lo hago. Además, claro está, los paseos underground por la ciudad que nos dejaron aventuras memorables.
Todo eso en muy poco tiempo porque realmente nos conocimos hace tres años: durante las marchas de protesta por la guerra en Irak, en el contingente gay de los alumnos de la UNAM (aunque él es egresado de la UAM), pero fueron tantas nuestras afinidades que de inmediato nos volvimos inchimísimos y parecía que nos habíamos conocido casi desde la infancia (atribuible, quizá, a que él es escorpión y yo acuario: y yo me llevo genial con los escorpión--cosa que no sucede con los sagitario, aries o con los de mi propio signo).
Los acuarianos estamos preparados para todos los cambios que vengan, sin embargo, a veces nos resistimos a ellos, más cuando son por factores externos (¡nos gusta tener la sartén por el mango!). Los cambios se tienen que dar por nosotros, nosotros los tenemos que provocar, de otra manera nos vemos coartados en nuestra libertad de decisión--y la Libertad es cosa fundamental de los acuarianos. Así ha sucedido esta vez, las circunstancias han llevado a un cambio radical en mi vida con la separación de mi cuasi hermano y eso no lo puedo soportar. Como en muhos otros casos, hubiera preferido que las cosas siguieran como hasta ahora y, después, determinar yo el momento en que debían dar un giro. A veces uno no puede hacer tanto...
La canción que siempre recuerdo para estas ocasiones de despedida, y que se ha convertido en algo así como mis propias Golondrinas es la genial Stand by me de Oasis que le va dedicada hasta el otro lado del mundo.
En la foto tomada por mi amigo Óscar Sánchez estamos Omar y yo en la explanada de Bellas Artes (antes de entrar a ver la exposición de Kudelka) y quizá sea de junio o julio de 2003.
3.4.06
[Rimbaudiana]
¡Ah qué rico es Lo Otro! (Lo Otro: todo lo demás que no les gusta a todos)
*
En unos días más les contaré como fue la despedida (dolorosa) en el aeropuerto... el Pacífico se pone de por medio, pero haremos todo lo posible por contrarrestar la distancia de ese vasto océano.
*
En unos días más les contaré como fue la despedida (dolorosa) en el aeropuerto... el Pacífico se pone de por medio, pero haremos todo lo posible por contrarrestar la distancia de ese vasto océano.
23.3.06
[Queremos tanto a...]
Parecería duelo de a ver a quién se le sale más la chichi cuando canta: ya vimos a la Ely y ahora a la maravillosa Grace Jones, interpretando la canción emblemática de la Piaf, La vie en rose. Sólo por eso--no hacen falta más razones--la queremos mushisímo.
21.3.06
20.3.06
[¡Volver!]
12.3.06
[Despedida momentánea]
Tengo una gran carga de trabajo: varios textos pendientes (y urgentes) por escribir, una torre de libros por leer, varias cosas más en qué pensar, otras tantas que planear, etc., así que andaré fuera de circulación al menos hasta la Semana Santa. Sin embargo, prometo volver. Para los que quieran leerme, los invito a hacerlo en la revista Df por Travesias de este mes, en su sección "Viñetas" que muy atinadamente dirige mi querido David Lida y en el suplemento cultural del Milenio, Laberinto, donde he publicado una reseña sobre la poesía de Gerardo Deniz. También hay un texto mío en Replicante, y el próximo habrá más gracias a las generosas páginas que me abre Roger Villarreal, recién estrenado jalisquillo. Otros más aparecerán en Revuelta de la UDLA, que dirige el rector de esa universidad, mi entrañable hermano Pedro Ángel Palou.
Hasta entonces, pues.
Hasta entonces, pues.
[Los dineros y la cultura]
Casi olvido comentar una noticia que me entristeció (como si no hubiera habido ya muchas noticias tristes en los últimos días): El suplemento cultural de Excélsior, "Arena", ya no aparecerá cada ocho días a partir de hoy. Los nuevos dueños del periódico han considerado (in)oportuno seguirlo manteniendo. Digo que me entristeció saberlo, porque en ese suplemento publiqué mi primera nota en un medio nacional (allá por 2002) y en sus páginas seguí esribiendo habitualmente y desde hace poco una columna de reseñas sobre libros de poesía, todo ello gracias a la generosidad de su director, Miguel Barberena a quien ahora han echado vilmente.
Curiosamente, cada vez que se cierra una publicación cultural, sucede algo extraño. Por ejemplo, cuando se acabó Crónica cultural (por el mismo motivo de los dineros) todo mundo saltó y al poco tiempo, los directores del periódico tuvieron que reconciderar y Crónica cultural volvió a aparecer. Después, casi lo mismo pasó con el mítico Sábado del unomásuno: a la compra por unos patanes vino el cierre del suplemento, pero luego lo tuvieron que volver a editar aunque ya con una calidad ínfima. Por entonces, el mejor suplemento era el de El independiente, Posdata luego Frontal, y al escándalo de los dineros de Ahumada (dueño del diario) vino el cierre. El Universal, que no tenía suplemento cultural, vio la necesidad--sensata--de hacer uno y lo dejó en manos de los Verdugos que antes editaban el del periódico de Ahumada. Durante todo ese tiempo, Arena se mantuvo con penares, pero se mantuvo. Ahora, se ha anunciado su desaparición pero, creo, algún sensato habrá y Excélsior se verá en la necesidad de publicar un suplemento cultural a la altura de los tiempos que corren.
Hablando de más dineros para la prescindible cultura, en su blog, María Rivera ha posteado una carta que firmamos varios escritores en la que pedimos se regresen los dineros que se le habían retirado a la Casa del Poeta "Ramón López Velarde", por parte de la Secretaría de Cultura del GDF, que encabeza Raquel Sosa (la misma que hace un par de meses echo vilmente de su oficina a mi querido José Ángel Leyva). Además, con el peligro de la inminente victoria (según la novela de Sánchez Susarrey que ya circula bajo el sello de Planeta) de AMLO a la presidencia de este país bananero, se le exigen compromisos claros para con la cultura ahora que llegue a la grande, lo cual me parece total ment justo. Chéquenla y fírmenla uds. también.
*
Junto con la más reciente novela del gran Coetzee, Hombre lento, viene el discurso de aceptación del premio Nobel 2003, Él y su hombre. Vienen un disco, con la voz del propio autor leyéndo el texto y un librito con el discurso en su versión original en inglés y su traducción al español.
El discurso es magistral, claro, pero algo llama mi atención. En su pequeña introducción Coetzee habla de su lectura infantil de Robinson Crusoe, un libro que, dice, escribió él mismo--según dice desde sus primeras páginas--pero que después, al buscar sobre el tema en una enciclopedia infantil, aparece un señor llamado Daniel Defoe quien dice haber escrito el libro. Los dos autores de un mismo libro claro que iban a desconcertar al niño Coetzee... en fin, no me quiero meter en los vericuetos del discurso, mejor léanlo. Lo que quiero preguntar es cómo un librito que en la Inglaterra de aquél tiempo se consideró un folletín (y que incluso su autor no se atrevió a firmar con su nombre), ahora sea llevado a la más alta tribuna de las letras por un premio Nobel. Vueltas que da la vida.
Hace unos días, leyendo un libro cualquiera, me encontré con una referencia a Robinson Crusoe y me entusisamó tanto que me apresté a desenterrar y desenpolvar mi ejemplar de la novelita; entonces, alcancé a leer unas cuantas páginas y después me olvidé de él. Ahora, con la referencia de Coetzee, el Robinson Crusoe de Robinson Crusoe-Daniel Defoe, se ha unido a mi pila de libros por leer y éste en especial ya que no lo (re)leía desde hace unos 10, 11, 12 o quizá más años... ¡qué divertido es!
Curiosamente, cada vez que se cierra una publicación cultural, sucede algo extraño. Por ejemplo, cuando se acabó Crónica cultural (por el mismo motivo de los dineros) todo mundo saltó y al poco tiempo, los directores del periódico tuvieron que reconciderar y Crónica cultural volvió a aparecer. Después, casi lo mismo pasó con el mítico Sábado del unomásuno: a la compra por unos patanes vino el cierre del suplemento, pero luego lo tuvieron que volver a editar aunque ya con una calidad ínfima. Por entonces, el mejor suplemento era el de El independiente, Posdata luego Frontal, y al escándalo de los dineros de Ahumada (dueño del diario) vino el cierre. El Universal, que no tenía suplemento cultural, vio la necesidad--sensata--de hacer uno y lo dejó en manos de los Verdugos que antes editaban el del periódico de Ahumada. Durante todo ese tiempo, Arena se mantuvo con penares, pero se mantuvo. Ahora, se ha anunciado su desaparición pero, creo, algún sensato habrá y Excélsior se verá en la necesidad de publicar un suplemento cultural a la altura de los tiempos que corren.
Hablando de más dineros para la prescindible cultura, en su blog, María Rivera ha posteado una carta que firmamos varios escritores en la que pedimos se regresen los dineros que se le habían retirado a la Casa del Poeta "Ramón López Velarde", por parte de la Secretaría de Cultura del GDF, que encabeza Raquel Sosa (la misma que hace un par de meses echo vilmente de su oficina a mi querido José Ángel Leyva). Además, con el peligro de la inminente victoria (según la novela de Sánchez Susarrey que ya circula bajo el sello de Planeta) de AMLO a la presidencia de este país bananero, se le exigen compromisos claros para con la cultura ahora que llegue a la grande, lo cual me parece total ment justo. Chéquenla y fírmenla uds. también.
*
Junto con la más reciente novela del gran Coetzee, Hombre lento, viene el discurso de aceptación del premio Nobel 2003, Él y su hombre. Vienen un disco, con la voz del propio autor leyéndo el texto y un librito con el discurso en su versión original en inglés y su traducción al español.
El discurso es magistral, claro, pero algo llama mi atención. En su pequeña introducción Coetzee habla de su lectura infantil de Robinson Crusoe, un libro que, dice, escribió él mismo--según dice desde sus primeras páginas--pero que después, al buscar sobre el tema en una enciclopedia infantil, aparece un señor llamado Daniel Defoe quien dice haber escrito el libro. Los dos autores de un mismo libro claro que iban a desconcertar al niño Coetzee... en fin, no me quiero meter en los vericuetos del discurso, mejor léanlo. Lo que quiero preguntar es cómo un librito que en la Inglaterra de aquél tiempo se consideró un folletín (y que incluso su autor no se atrevió a firmar con su nombre), ahora sea llevado a la más alta tribuna de las letras por un premio Nobel. Vueltas que da la vida.
Hace unos días, leyendo un libro cualquiera, me encontré con una referencia a Robinson Crusoe y me entusisamó tanto que me apresté a desenterrar y desenpolvar mi ejemplar de la novelita; entonces, alcancé a leer unas cuantas páginas y después me olvidé de él. Ahora, con la referencia de Coetzee, el Robinson Crusoe de Robinson Crusoe-Daniel Defoe, se ha unido a mi pila de libros por leer y éste en especial ya que no lo (re)leía desde hace unos 10, 11, 12 o quizá más años... ¡qué divertido es!
[Nocturno]
es el lechero que me trae
la leche por la noche
o más bien la noche que me trae
la leche de tu pecho
o es acado la gran dicha
de blandir un hacha
cuando la lucha es mucha
o la muchacha que se viste
todas las noches
con mi desdicha
no es el lechero ni la noche
mi desdicha ni tu pecho
sino la mucha dicha
de blandir un hacha
entre el muchacho y la muchacha
Jorge Eduardo Eielson, Temas y variaciones.
*
Hace unas horas, durante la presentación del segundo título de El billar de Lucrecia, Multicancha del chileno Germán Carrasco, una serie de poetas congregados allí siguieron doliéndose por la muerte de Eielson. Desde Julio Trujillo quien hizo un paréntesis en su intervención, hasta Sergio Valero, Gerardo el editor de Aldus, Hernán Bravo Varela, Rocío González y, claro, mi queridísimo Ehitel Silva quien traía una tremenda peda y estaba profundamente dolido por la pérdida, en una misma semana, de dos familiares suyos y la de su compatriota el ya tantas veces elogiado aquí, Eielson.
la leche por la noche
o más bien la noche que me trae
la leche de tu pecho
o es acado la gran dicha
de blandir un hacha
cuando la lucha es mucha
o la muchacha que se viste
todas las noches
con mi desdicha
no es el lechero ni la noche
mi desdicha ni tu pecho
sino la mucha dicha
de blandir un hacha
entre el muchacho y la muchacha
Jorge Eduardo Eielson, Temas y variaciones.
*
Hace unas horas, durante la presentación del segundo título de El billar de Lucrecia, Multicancha del chileno Germán Carrasco, una serie de poetas congregados allí siguieron doliéndose por la muerte de Eielson. Desde Julio Trujillo quien hizo un paréntesis en su intervención, hasta Sergio Valero, Gerardo el editor de Aldus, Hernán Bravo Varela, Rocío González y, claro, mi queridísimo Ehitel Silva quien traía una tremenda peda y estaba profundamente dolido por la pérdida, en una misma semana, de dos familiares suyos y la de su compatriota el ya tantas veces elogiado aquí, Eielson.
11.3.06
10.3.06
[Cuerpo enamorado]

Miro mi sexo con ternura
Toco la punta de mi cuerpo enamorado
Y no soy yo que veo sino el otro
El mismo mono milenario
Que se refleja en el remanso y ríe
Amo el espejo en que contemplo
Mi espesa barba y mi tristeza
Mis pantalones grises y la lluvia
Miro mi sexo con ternura
Mi glande puro y mis testículos
Repletos de amargura
Y no soy yo que sufre sino el otro
El mismo mono milenario
Que se refleja en el espejo y llora.
Jorge Eduardo Eielson, Noche oscura del cuerpo.
*
Gracias a todos los que han escrito doliéndose conmigo de esta gran pérdida: Amaranta, Gabriela, Myriam, César, Luis Antonio, Barry, Germán, Guillermo, et. al. En verdad me siento el viudo. Gracias.
*
El gran ensayista peruano, José Miguel Oviedo escribe en el ABC de España sobre la muerte de Eielson.
*
En la imagen: Quipos 58 B, (1966-1968), obra de Eielson.
9.3.06
[Jorge Eduardo Eielson (1924-2006)]

Confieso que lloré cuando mi amiga Rocío Cerón me dio la noticia hace menos de media hora. Pensé que la Cerona me estaba choreando. Pero no, era verdad. Entré en shock, claro. Después de unos segundos, tomé el teléfono y le llamé a Ernesto Lumbreras, el editor de Eielson en México, y él me confirmó la noticia. (Ellos dos sabían de mi profunda admiración por la obra de Eielson). Murió en Milán ayer y, suponemos, allá lo enterraran ya que odiaba profundamente su país natal: el Perú.
Hace unas semanas, el propio Lumbreras me pidió una fotocopia de la reseña que publiqué en el suplemento cultural del Milenio, "Laberinto", a finales de noviembre del año pasado, cuando iniciaba la FIL de Guadalajara. Era una reseñita sobre el libro reciente que Aldus publicó en México de Eielson: "De materia verbalis" y Lumbreras se la quería enviar a Eielson hasta Italia. Prometí darle una copia para que se la enviara a ese poeta que tanto admiro. ¡Qué honor y qué pena que me hubiera podido leer! Pero no nos esperó y ayer la Catrina se lo llevó. Hasta ahorita Google no da ninguna noticia al respecto. Eielson, me queda claro, era para unos cuantos privilegiados que le admirábamos ciégamente.
Uno de los más portentosos poetas de la lengua española de la segunda mitad del siglo XX se nos fue sin el Juan Rulfo (que debieron darle el año pasado en lugar de Segovia) y sin el Cervantes. Una tremenda injusticia.
En el historial de este blog, hay unos cuantos poemas de Eielson. Ampliamente recomendables.
Este blog, y su autor, están de luto.
*
I
existirá una máquina purísima
copia perfecta de sí misma
y tendrá mil ojos verdes
y mil labios escarlata
no servirá para nada
pero tendrá tu nombre
oh eternidad
V
porque tu cuerpo es de tierra
y mi cuerpo es de tierra
de qué sirve la tierra sin tu cuerpo
de qué sirve la tierra sin mi cuerpo
de qué sirve mi cuerpo sin tu cuerpo
y mi cuerpo y tu cuerpo de qué sirven
si tu cuerpo y mi cuerpo son de tierra
tierra más tierra nuestros hijos
tierra con redondez la tierra
y todo lo que existe sobre la tierra
tierra tierra tierra tierra
(De Mutatis mutandis)
8.3.06
[Capote y ¡Qué viva Xangó!]
¿Qué por qué prefiero Capote a Brockeback Mountain (léase: Echada allá en el cerro)? Muy fácil. Porque, antes de verla, conocía el trabajo de Philip Seymour Hoffman y eso me daba una garantía de la calidad de la peli. Porque conozco el libro de Capote y me parece magistral. Y porque el guión adaptado es, nada más ni nada menos, que del guapísimo Dan Futterman (el hijo del personaje que hace Robie Williams en La jaula de los pájaros y el protagonista de la bella película Urbania). Por otra parte, los actorsuchos me son desconocidos así como el cuento de la Proulx y, bueno, lo que dijo el adaptador al recibir su Oscar hizo que ganara puntos para conmigo.
Capote me parece excelente: ya lo he dicho, Seymour Hoffman está genial (¡tan sólo igualar esa voz!): la escena en que le da de comer al preso es estremecedora, la profunda depresión en la que se sume Capote cuando los van a ahorcar es tan creíble que se transmite al espectador y la otra escena donde se despide de ellos es para que se le paren los pelos de punta a cualquiera. Creo que la escena donde presencia el ahorcamiento, debió de ser más fuerte y, eso sí lo reclamo firmemente, debieron de hacerle manicure: no creo que Capote anduviera por la vida con esas uñas y esas manos tan asquerosas. Por eso es extraordinaria. No se la pueden perder si no la han visto (para no entrar al rebaño de borregos que van a ver la de las vaqueritas, of course).
*
¡Ay santa Bárbara bendita! ¡Xangó! ¡Xangocito! Apiádate de este pobre hijo tuyo y cúmplele esta, sólo esta te pido. Como dice la canción: ¡Qué viva Xangó!
Capote me parece excelente: ya lo he dicho, Seymour Hoffman está genial (¡tan sólo igualar esa voz!): la escena en que le da de comer al preso es estremecedora, la profunda depresión en la que se sume Capote cuando los van a ahorcar es tan creíble que se transmite al espectador y la otra escena donde se despide de ellos es para que se le paren los pelos de punta a cualquiera. Creo que la escena donde presencia el ahorcamiento, debió de ser más fuerte y, eso sí lo reclamo firmemente, debieron de hacerle manicure: no creo que Capote anduviera por la vida con esas uñas y esas manos tan asquerosas. Por eso es extraordinaria. No se la pueden perder si no la han visto (para no entrar al rebaño de borregos que van a ver la de las vaqueritas, of course).
*
¡Ay santa Bárbara bendita! ¡Xangó! ¡Xangocito! Apiádate de este pobre hijo tuyo y cúmplele esta, sólo esta te pido. Como dice la canción: ¡Qué viva Xangó!
6.3.06
[Cogiendo tras lomita o Empinándonos en el monte]
En un sentido coloquial, así tendría que llamarse en español Brockeback mountain, la película de Ang Lee basada en el cuento del mismo título de Annie Proulx. Sin embargo, aquí le pusieron Secreto en la montaña y la han promocionado con un slogan aún más cursi: “El amor también es una fuerza de la naturaleza” o algo así.
Desde el principio me negué a verla y aún cuando acometo la escritura de estas notas (un día después de los Oscar) no lo he hecho porque mi principal razón no es hablar de la película, sino de las circunstancias que rodearon su tan cacareado estreno.
Todas las expectativas que se crearon antes de su estreno, iniciaron con la obtención de varios Globos de Oro a principios del año (¿cómo premian una película que no se ha estrenado y, por lo tanto, no han visto la mayoría de la gente para opinar al respecto?), fueron creciendo con otras premiaciones que colmaron a sus creadores de estatuillas y en algunas partes (en Estados Unidos y China, principalmente) la censura se hizo presente haciéndole así más promoción hasta que le pusieron un alto en los Oscar: de ocho nominaciones la cinta sólo ganó en tres categorías (Mejor guión adaptado, Mejor música original y Mejor director).
Aquí lo importante no es si Brockeback mountain es la primera o la última cinta que aborda explícitamente el tema de la homosexualidad, importa que es la primera que goza de una gran difusión. Hay infinidad de películas con temática gay mejores o peores que Brockeback mountain (eso no lo sé porque, como he advertido, no la he visto). A ojo de buen cubero, cito las películas que tengo en DVD tal y como están acomodadas dado la temática: El lugar sin límites, Doña Herlinda y su hijo, Maurice, Head on, Satyricon, Velvet Goldmine, Hedwig and the angry inch, Sebastian, Trick, My beutiful laundrette, La virgen de los sicarios, Party Monster, El talentoso señor Ripley, Plata quemada, Pink Flamingos, Kika, Tacones lejanos, Yossi & Jagger, Elephant, Urbania, Bent, Cabaret, A home at the end of the world, Normal, Reyes o reinas, Priscila la reina del desierto, La jaula de las locas, Friends and family, entre muchas otras…
Finalmente, los Oscar me importan un cacahuate pues no garantizan, ni mucho menos, la calidad de una cinta. Pero en las masas su influencia es determinante. Así que si una cinta con contenido homosexual era por primera vez tomada tan en cuenta para premiarse, es porque había que tenerla muy en consideración (en la lógica de los wanna be’s). Sin embargo, se olvidaban que otras dos películas de la misma temática estaban nominadas al Oscar: Capote, cuya actuación magistral de Philip Seymour Hoffman le dio el premio a Mejor actor que indudablemente merecía, y Transamerica, cuya actriz protagoniza a un hombre que se cambia de sexo y que sólo se conformó con la nominación pues no ganó. Eso puede pasar en Estados Unidos y no me parecería extraño (es más, era de esperarse esa reacción pues la cinta ofendía la hombría del conservador pueblo estadounidense al homosexualizar a su estereotipo de hombre: los vaqueros—recuérdese que su presidente es uno de ellos), pero que toda esa visión parcial u obtusa rebase fronteras es en verdad preocupante.
A lo que quiero llegar es a que si una sola película fue merecedora de tanta atención, sólo es posible gracias a la ignorancia que impera en las masas. Es decir, porque no saben o no conocen (o no quieren conocer) todas esas películas que son el antecedente de Brockeback mountain sin las cuales la cinta de Ang Lee no podría haber llegado hasta donde lo hizo (si que es que llegó a algún lado). Eso nos habla ya del conformismo estremecedor que hay en la mediatizada—por no llamarle manipulable—sociedad y, en específico, en la comunidad lésbica, gay, bisexual, transexual, transgénero, travesti, asexual, intersexual, polisexual y lo que se acumule esta semana…
A la mojigata retitulación de la cinta vino, pues, su éxito taquillero basado, hay que decirlo, en un desconocimiento total de lo que ya anteriormente se ha hecho con el tema y con muchos mejores resultados creativos (y no propagandísticos).
*
A punto de postear, me enteró que el gran Philip también sale en "Happiness" y claro, nadie se acuerda o empezara a acordarse ahora que ganó el Oscar por su gran actuación de Truman Capote. Con lo cual, reitera que las feas están de moda: la gorda y amariconada le ganó a las bonitas vaqueritas. Esos son talentos y no chingaderas. Y primera vez, los del Oscar se vieron bien.
Desde el principio me negué a verla y aún cuando acometo la escritura de estas notas (un día después de los Oscar) no lo he hecho porque mi principal razón no es hablar de la película, sino de las circunstancias que rodearon su tan cacareado estreno.
Todas las expectativas que se crearon antes de su estreno, iniciaron con la obtención de varios Globos de Oro a principios del año (¿cómo premian una película que no se ha estrenado y, por lo tanto, no han visto la mayoría de la gente para opinar al respecto?), fueron creciendo con otras premiaciones que colmaron a sus creadores de estatuillas y en algunas partes (en Estados Unidos y China, principalmente) la censura se hizo presente haciéndole así más promoción hasta que le pusieron un alto en los Oscar: de ocho nominaciones la cinta sólo ganó en tres categorías (Mejor guión adaptado, Mejor música original y Mejor director).
Aquí lo importante no es si Brockeback mountain es la primera o la última cinta que aborda explícitamente el tema de la homosexualidad, importa que es la primera que goza de una gran difusión. Hay infinidad de películas con temática gay mejores o peores que Brockeback mountain (eso no lo sé porque, como he advertido, no la he visto). A ojo de buen cubero, cito las películas que tengo en DVD tal y como están acomodadas dado la temática: El lugar sin límites, Doña Herlinda y su hijo, Maurice, Head on, Satyricon, Velvet Goldmine, Hedwig and the angry inch, Sebastian, Trick, My beutiful laundrette, La virgen de los sicarios, Party Monster, El talentoso señor Ripley, Plata quemada, Pink Flamingos, Kika, Tacones lejanos, Yossi & Jagger, Elephant, Urbania, Bent, Cabaret, A home at the end of the world, Normal, Reyes o reinas, Priscila la reina del desierto, La jaula de las locas, Friends and family, entre muchas otras…
Finalmente, los Oscar me importan un cacahuate pues no garantizan, ni mucho menos, la calidad de una cinta. Pero en las masas su influencia es determinante. Así que si una cinta con contenido homosexual era por primera vez tomada tan en cuenta para premiarse, es porque había que tenerla muy en consideración (en la lógica de los wanna be’s). Sin embargo, se olvidaban que otras dos películas de la misma temática estaban nominadas al Oscar: Capote, cuya actuación magistral de Philip Seymour Hoffman le dio el premio a Mejor actor que indudablemente merecía, y Transamerica, cuya actriz protagoniza a un hombre que se cambia de sexo y que sólo se conformó con la nominación pues no ganó. Eso puede pasar en Estados Unidos y no me parecería extraño (es más, era de esperarse esa reacción pues la cinta ofendía la hombría del conservador pueblo estadounidense al homosexualizar a su estereotipo de hombre: los vaqueros—recuérdese que su presidente es uno de ellos), pero que toda esa visión parcial u obtusa rebase fronteras es en verdad preocupante.
A lo que quiero llegar es a que si una sola película fue merecedora de tanta atención, sólo es posible gracias a la ignorancia que impera en las masas. Es decir, porque no saben o no conocen (o no quieren conocer) todas esas películas que son el antecedente de Brockeback mountain sin las cuales la cinta de Ang Lee no podría haber llegado hasta donde lo hizo (si que es que llegó a algún lado). Eso nos habla ya del conformismo estremecedor que hay en la mediatizada—por no llamarle manipulable—sociedad y, en específico, en la comunidad lésbica, gay, bisexual, transexual, transgénero, travesti, asexual, intersexual, polisexual y lo que se acumule esta semana…
A la mojigata retitulación de la cinta vino, pues, su éxito taquillero basado, hay que decirlo, en un desconocimiento total de lo que ya anteriormente se ha hecho con el tema y con muchos mejores resultados creativos (y no propagandísticos).
*
A punto de postear, me enteró que el gran Philip también sale en "Happiness" y claro, nadie se acuerda o empezara a acordarse ahora que ganó el Oscar por su gran actuación de Truman Capote. Con lo cual, reitera que las feas están de moda: la gorda y amariconada le ganó a las bonitas vaqueritas. Esos son talentos y no chingaderas. Y primera vez, los del Oscar se vieron bien.
5.3.06
[De antología(s)...]
Sólo un par de notas al vuelo sobre la presentación de Un orbe más ancho ayer en la Feria del libro del Palacio de Minería.
Para empezar, hubo un cambio justo una semana antes de la presentación: Langagne canceló repentinamente y en su lugar quedó Mario Bojórquez (como puede corroborarse en mi anterior post, que es justamente la invitación). Aguinaga y Lumbreras quedaron como desde el principio.
Mientras Aguinaga leyó un texto que pasó sin pena ni gloria (bastante cantinflesco, diría yo: mucha labia pero poca sustancia), Bojórquez tiró dardos en una diana equivocada: atacó a los compiladores de El manatial latente (Tierra Adentro, 2002) no con argumentos en contra de su trabajo, sino con insultos; lo grotesco culminó con unas palmadas por parte de Bojórquez a Lumbreras, a su lado, señalándolo como uno de los perpetradores de la infamia. Si bien El manantial latente tiene sus graves deficiencias técnicas y metodológicas, Bojórquez no las hizo notar y mucho menos las ligó con el propósito de Un orbe más ancho, por lo cual el ataque fue inadecuado en lugar, espacio y tiempo (Lumbreras, antes de iniciar su intervención, lo invitó a debatir en los medios impresos lo que quisiera sobre la muestra no sin antes señalar que hay otra "corriente": la del resentimiento).
¿Cuál es el propósito de Un orbe más ancho? Sin duda, creo, cumple con la responsabilidad institucional de gastar un presupuesto. Su editora, no hace señalamientos sobre su metodología o edición y eso no le da un discurso que la sustente (de acuerdo con la precisa opinión de mi estimado Jorge Solís Arenazas ayer en el chelero brindis pos-presentación). Además, la propuesta de discurso se ve diluída por otra razón: entre el primer antologado, nacido en 1971, y el último, de 1983, hay una diferencia abismal de edades. Si bien hay otra santologías con diferencias de edades aún mayores, al menos se aclara su propósito: antología de lengua española (en los casos de Laurel y Las ínsulas extrañas), de poesía erótica, de poesía escrita por mujeres, etc... Esta no es el caso. Un orbe más ancho, según se dice en la portada, reúne a poetas jóvenes y allí puede entrar todo cuanto uno imagine.
Para empezar, hubo un cambio justo una semana antes de la presentación: Langagne canceló repentinamente y en su lugar quedó Mario Bojórquez (como puede corroborarse en mi anterior post, que es justamente la invitación). Aguinaga y Lumbreras quedaron como desde el principio.
Mientras Aguinaga leyó un texto que pasó sin pena ni gloria (bastante cantinflesco, diría yo: mucha labia pero poca sustancia), Bojórquez tiró dardos en una diana equivocada: atacó a los compiladores de El manatial latente (Tierra Adentro, 2002) no con argumentos en contra de su trabajo, sino con insultos; lo grotesco culminó con unas palmadas por parte de Bojórquez a Lumbreras, a su lado, señalándolo como uno de los perpetradores de la infamia. Si bien El manantial latente tiene sus graves deficiencias técnicas y metodológicas, Bojórquez no las hizo notar y mucho menos las ligó con el propósito de Un orbe más ancho, por lo cual el ataque fue inadecuado en lugar, espacio y tiempo (Lumbreras, antes de iniciar su intervención, lo invitó a debatir en los medios impresos lo que quisiera sobre la muestra no sin antes señalar que hay otra "corriente": la del resentimiento).
¿Cuál es el propósito de Un orbe más ancho? Sin duda, creo, cumple con la responsabilidad institucional de gastar un presupuesto. Su editora, no hace señalamientos sobre su metodología o edición y eso no le da un discurso que la sustente (de acuerdo con la precisa opinión de mi estimado Jorge Solís Arenazas ayer en el chelero brindis pos-presentación). Además, la propuesta de discurso se ve diluída por otra razón: entre el primer antologado, nacido en 1971, y el último, de 1983, hay una diferencia abismal de edades. Si bien hay otra santologías con diferencias de edades aún mayores, al menos se aclara su propósito: antología de lengua española (en los casos de Laurel y Las ínsulas extrañas), de poesía erótica, de poesía escrita por mujeres, etc... Esta no es el caso. Un orbe más ancho, según se dice en la portada, reúne a poetas jóvenes y allí puede entrar todo cuanto uno imagine.
2.3.06
[Un orbe más ancho]
Presentación de
Un orbe más ancho.
Un orbe más ancho.
40 poetas jóvenes (1971-1983)
(UNAM/ Difusión cultural/ ediciones Punto de partida, 2005)
Presentan: Luis Vicente de Aguinaga, Ernesto Lumbreras y Mario Bojorquez
Sábado 4 de marzo, 18:00 horas,
Feria del libro del Palacio de Minería, auditorio Sotelo Prieto.
(UNAM/ Difusión cultural/ ediciones Punto de partida, 2005)
Presentan: Luis Vicente de Aguinaga, Ernesto Lumbreras y Mario Bojorquez
Sábado 4 de marzo, 18:00 horas,
Feria del libro del Palacio de Minería, auditorio Sotelo Prieto.
Poetas antologados en Un orbe más ancho:
Teresa Avedoy / Édgar David Medina
Armando Ayala Ochoa / Armando Ayala Ochoa
Paty Blake / Nadia Mondragón
Luis Jorge Boone / Luis Panigua Hernández
Hernán Bravo Varela / Óscar de Pablo
Víctor Cabrera / Ramón Peralta
Alí Calderón / Carlos Pineda
Raúl Carrillo Arciniega / Carlos Ramírez Vuelvas
Carlos Vicente Castro / Iván Salinas
Jair Cortés / J.A. Sánchez
Julieta Cortés / Álvaro Solís
Iván Cruz Osorio / Jorge Solís Arenazas
Luis Felipe Fabre / Zaidee Rose Stavely
Rodrigo Flores / Sergio Téllez-Pon
Hugo García Manríquez / Elman Trevizo
Inti García Santamaría / Eduardo Uribe
Maricela Guerrero / Édgar Valencia
Camila Krauss / José Vega López
José Landa / Lorena Ventura
Santiago Matías / Federico Vite
[Intravenérea]
La sífilis le hace al cuerpo
de quien coje, tal vez sin amar,
lo que el amor le hace
a quien ama, tal vez sin cojer.
(Rconocerás que una virjen,
así con jota,
ha dejado de serlo.)
Gerardo Deniz, "Enroque" en Erdera (Fondo de Cultura Económica, 2005).
de quien coje, tal vez sin amar,
lo que el amor le hace
a quien ama, tal vez sin cojer.
(Rconocerás que una virjen,
así con jota,
ha dejado de serlo.)
Gerardo Deniz, "Enroque" en Erdera (Fondo de Cultura Económica, 2005).
1.3.06
[¡Fotos!]
Les informo, comunico, poso, pongo al tanto... que he abierto un blog donde postearé puras fotitos: www.fotosstp.blogspot.com... Espero sus commetns allá.
*
Se oye: "I want to come over", un súper rolón de la querida lesbianchona Melissa Ehteridge.
*
Se oye: "I want to come over", un súper rolón de la querida lesbianchona Melissa Ehteridge.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)

