23.7.08

[HOY]


Presentación de la novela
Recursos humanos
(finalista del premio Herralde de Novela)
de Antonio Ortuño

Presentan:
Sergio Téllez-Pon,
Ricardo Pohlenz
y el autor.

Jueves 24 de julio, 19 hrs.
Centro Cultural de Ferrocarril, Pachuca, Hidalgo.

11.7.08

Para mí, escribir es cada vez más difícil. Sin ir más lejos, dudé en cómo iniciar la oración anterior ("Escribir es cada vez más difícil para mí" o "Cada vez es más difícil escribir para mí" o "Escribir, para mí, es... etc.). Ahora la anécdota que cuenta Theroux sobre Naipaul cobra una verdadera importancia. Dice Theroux, si mal no recuerdo, en la biografía que escribió contra su examigo, que una vez le llamó para que salieran por la tarde a cierto lugar. Naipaul le dijo que sí, pero que pasara por él a cierta hora pues estaría en su casa trabajando --es decir, escribiendo-- todo el día. Theoreux llegó a casa de Naipaul, en Londres, supongo, a la hora acordada. Como una mera cordialidad, el primero le preguntó en qué había estado trabajando "todo el día". El Nobel le contestó que en un texto y que había avanzado demasiado (o a lo mejor no había avanzado, no recuerdo), y se le enseñó: en una hoja en blanco sólo aparecía una palabra: "And". Es todo lo que pudo escribir, le dijo a Theoroux, después de darle vueltas y vueltas a una oración y luego de escribir en uno y mil papeles que yacían en el bote de basura.

Yo escribo una primera versión, la deshago, la reescribo, la dejo reposar, la vuelvo a leer y me enfurece de lo mala que es, entonces, la rehago, la pulo y, a veces, la publico. Pero ya publicada me doy cuenta que es ¡espantosa! Hay cacofonías, aliteraciones, palabras y conceptos repetidos, uso muchas paráfrasis, oraciones largas, con varias subordinadas, que enredan todo y no se entiende nada... ¡escribir se ha convertido en mi peor tortura!

*

Siempre pensé que B. había sido fuerte. Porque se vino de su ciudad, porque tuvo que vivir con amigos, pero vérselas solo, porque su familia no está aquí, porque sus amigos somos su familia, porque lo he visto crecer y madurar, ya no somos los adolescentes que se conocieron. Pero ayer que lo vi me di cuenta que no era así, como si de pronto todo eso le hubiera caído como una loza y como si lo desconociera por completo. Me sentí mal cuando nos despedimos casi a la medianoche, y así me fui a mi casa... y él se fue a una fiesta.

*

¿Por qué siempre que se van dejan impregnado su aroma en mi piel?


*

Luna, llévale el calor de mis palabras...

Canta la León, una rola que él me dio (por cierto, no lo veré, cuando él llegue a la Ciudad yo estaré en el Puerto).

9.7.08

[Pronto...]


Vigoroso librito de primeros amores y primeros aullidos, No recuerdo el amor sino el deseo logra, en su frescura inaugural, conciliar las más variadas vocaciones vitales y artísticas, gracias a su maestría y limpidez formales, y al decidido tono personal de su voz lírica, capaz de lo sentencioso, lo sibilino, lo vitalista, lo estético, lo delirante.

Poesía del lenguaje y de la imaginación, pero sobre todo de sus episodios íntimos y terrestres, a corazón abierto (pero en versos decantados), este libro acoge -como si varios tomos que se refractaran y condensaran en un rápido mosaico mínimo- multitud de tonos, de voces y de intereses apasionadísimos, que intercambian guiños poliédricos. Logra así, felizmente, la estricta poesía-del-poema, pero también, y en buena hora, la poesía-del-poeta-mismo y de su minuciosa verdad juvenil, concreta, en carne viva.

Artífice y aventurero desaforado -pero de atar- de su vida y de sus versos; onírico romántico y callejero simbolista (incluso con cierta nostalgia cancionera); caótico coloquial y sensato hipermetafórico; entusiasta carnal y desesperado del espíritu, Sergio Téllez-Pon ha decidido no sacrificar ninguna de las numerosas y entusiastas señales de su identidad, apostándole incluso a la furia, al caos y al trance: a una toda-la-lira que sea toda-la-entraña.

Libro exultante de salmos de dolor, de lubricidad, de ensueños, de caos. Declaración de amor loco a la loca poesía misma. Pero sobre todo un oratorio terco en radical defensa del deseo (múltiple, exasperado y hasta pirotécnico en su lenguaje enardecido) entre las mallas de la desrealidad y la desesperanza.

5.7.08

[Leyendo...]


¡Oh, sí! ¡Oh, Cernuda! ¡Oh, yeah!

4.7.08

[Téllez-Pon sobre García Baena en Laberinto]

Hasta hoy me vengo enterando que el pasado sábado apareció en el suplemento cultural de Milenio, Laberinto, un textito mío a propósito del premio Reina Sofía concedido este año a Pablo García Baena. Para leerlo hacer click aquí.

*

El pretexto es: "mucho trabajo, mucho trabajo" o "estaba muuuuy pedo, sorry lo siento".

3.7.08

[Chiquita por Téllez-Pon en Nexos]


En el número de julio de Nexos podrán encontrar una reseña mía de la novela ganadora del Premio Alfaguara de este año, Chiquita, de Antonio Orlando Rodríguez.